A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

domingo, 6 de agosto de 2017

Haz que no parezca amor.


Haz que no parezca amor.
Que es lo que se lleva ahora.
Duelen tantas tripas en nombre de la libertad.
Tú dices libre y yo digo cobarde.
Cobarde todo aquel que no es capaz de comprometerse con el instante.
Cobarde todo aquel que no esté presente cuando el otro está desnudo y vulnerable.
Cobarde todo aquel que puso un límite desde el principio.
Yo es que no quiero nada serio.
Como si no fuera lo suficientemente serio estar dentro físicamente de otro ser humano.
Yo es que no creo en las etiquetas.
Como si ponerle nombre a las cosas fuera algo malo.
Yo es que busco pasar el rato.
Como si la vida fuera para siempre.
Hay algo tan neurótico en nuestra manera actual de relacionarnos.
Tan irrespetuoso con la vida.
Tan impaciente.
Y queremos más: más picante, más gorda, más grandes, más altos, más guapas, más fuertes, más delgadas.
Nos aburrimos porque no nos soportamos a nosotros mismos.
Porque no queremos que nadie nos conozca.
Porque es más sencillo empezar de nuevo cada dos años vendiendo nuestra mejor cara.
Porque es mucho más sencillo follar que limpiar lo follado.
Porque tenemos miedo a que en el fondo seamos un auténtico fraude.
A que cuando el otro arañe un poco vea que no hay nada.
Nada serio.
Y aquí seguimos rascando, cambiando cromos repetidos, poniéndonos ropa interior cara para que otros se limpien los pies al entrar.
Haciendo del amor una servidumbre de paso.
¿No sientes a veces que tú vales más que todo eso que haces?
Que tú eres un jodido milagro.
Con tus ojos que todavía pueden ver.
Con tu pies moviéndose para llevarte al lugar que quieras.
Con tu boca capaz de dar las gracias.
Con tu piel ocupando una plaza en el mundo.
¿No sientes a veces que tú te mereces más que lo poco que te hacen?
Dos besos mal pegados.
Tres minutos entre las piernas.
Cinco embestidas.
Y un WhatsApp: No me agobies.
Lo más triste es que esta sociedad nuestra ha conseguido invertir los papeles.
Ahora si dices que sientes algo, estás loco.
Es muy pronto.
Muy arriesgado.
Poco inteligente.
Dime tú, cómo lo haces para no sentir algo cuando lo haces.
¿Cómo se finge la vida?
Cómo se hace para que nunca parezca amor.
Y que simplemente parezca un accidente.

Roy Galán

martes, 31 de enero de 2017

Lo que me dijeron tus ojos.


Arriba el telón. Hoy se cierra este lugar compartido desde 2009 y cambio entre otras cosas de escenario. Se podría decir que alcance aquel horizonte que titulaba este lugar. Mantendré sin embargo mi gusto por la mirada de una mujer y por la palabra.
Lo dicho, es 31 de enero. Se abre cafecortadoporfavor

lunes, 23 de enero de 2017

Un nuevo perfil.

Me traslado.

http://cafecortadoporfavor.blogspot.com.es


viernes, 13 de enero de 2017

Fin.


Buenas tardes a todos, quiero agradecer a todos los lectores de este lugar su visita en este tiempo de actividad. El próximo día 31 de este mes de enero esta página será clausurada de forma permanente. Ha sido un placer contar con sus comentarios y su callada presencia. Les deseo toda la felicidad que merecen. 

sábado, 24 de diciembre de 2016

Tu melodía.

Me gustan estas mañanas, salir a buscar esa última  compra, ese regalo que no habías encontrado antes. Eso me transmitió recuerdos a otros tiempos. Aquel buscar sorprenderte,  pensar en tu cara de asombro mientras deshacías el envoltorio del regalo. Nunca entendí como podías hacerlo tan lentamente, en vez de dar un tirón al papel. Después, años después, entendí que era la manera de devolverme todo mi in teres en  sorprenderla, le daba emoción  a mi sorpresa. La mañana es soleada para ser invierno, quizás si aun estuvieras aquí iríamos a tomarnos una cerveza, sentados en la terraza de algun  bar. Me encantaba pedir gambas y pelarlas para ti  una a una, oyendo  aquello de "chiquillo come tú  alguna".
Voy de paseo  como íbamos los dos e imagino dos manos sobre las teclas de un piano. Sabes que eramos la envidia de todos?, los camareros se peleaban por servirnos, todas las mujeres de las mesas del bar te miraban con envidia, no por mi, sino por la melodía que tu y yo hacíamos sonar en toda la ciudad. 
Voy tarareando una de tus canciones, una de aquellas que me grababas para ponerme al día. Tengo tanta belleza guardada que todos los días tienen algo de especial. Tu melodía sigue envolviéndolo todo

Toda una vida.

Todos tenemos una historia de amor en nuestra vida, la más grande,  la mejor. Esa que con solo el primer  recuerdo tu piel se recoge al interior. Un frío recorre tu espalda y solo quieres un rincón donde cerrar los ojos y revivir aunque fuera un solo instante el aroma de su piel.
Como muchos de ustedes tuve el mío y aquí lo he traído en forma de poemas, cartas, anécdotas.  Aquellas películas que le gustaban, sus libros, pinturas......son tantas cosas que disfrutamos juntos. También hubieron  malos días, los pueden encontrar mezclados aquí con el resto en estos años. 
Aún hoy abro aquel baúl donde guardo todos sus escritos y leo a la vez que acaricio sus frases, como queriendo atravesar el muro del tiempo que inexorablemente traerá el olvido. 
Todo termina un día, con la misma magia que comenzó una tarde tras un cristal, solo que al revés.  Ese día  no ocurrió nada extraordinario, tan solo que aquellos meses en que no veíamos se fueron agrandando, el reloj avanzó sin darnos cuenta y las hojas del calendario volaron con las mariposas. Uno de los encuentros nos miramos y ya no me vi en sus ojos, vi otros rostros, otros paisajes,  ni su piel olía ya a mi piel, eramos de repente unos extraños.
El amor es algo extraordinario, caprichoso, nos arrastra, nos eleva a la nube más alta, pero es exigente con los afortunados en sentirlo. Como un pajarito abandonado necesita de calor, de cuidado, de cercanía,  de entrega, de fantasía.
Pero a pesar del tiempo y de todo, es mi gran amor, lo sigue siendo, así que guarde todo, aquel cristal, ese reloj  y todas las hojas del calendario. Aquí viven y yo con él.

jueves, 22 de diciembre de 2016

En estos días.


Les deseo unas felices navidades a todos. Espero que el año que viene les traiga toda la dicha que merecen.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Marchando una de mariposas.



Cual es ese amor que todos ansiamos,  recordamos   lloramos, soñamos . ....Unos  son breves ,  otros intensos , otros eternos y duraderos. Sin embargo por lo que leo, lo usual es que mientras alguno aun se lo está pensando, hay otro que sufre en la espera a que se decidan a amarle.
En realidad debe ser que hay tantos amores como cada uno de nosotros lo imaginamos, porque ese sentimiento es una creación libre,  no hay un esquema válido, ni una foto fija que diga.....este es amor del bueno y este otro del malo. Por lo tanto debe ser suerte que te toque el tuyo.
Desde solo un día a toda una vida, puede durar tu historia de amor, quizás la única historia que vivas y puedas recordar siempre. 
Que alguien se enamora de ti y encima te lo haga ver y sentir exactamente  como tu quieres, es creo dificilísimo. Es como esa coincidencia de dos astros en el cielo que se dan cada cientos de años.
El auténtico problema es que nos han convencido con aquello de "para toda la vida", "que me haga sentir mariposas". Sin embargo hay quien muere de improviso, quien se vuelve a enamorar, quien se aburre de darlo todo y para él  o ella nunca hubo mariposas, en fin  como iba a ser toda la vida si he muerto querida. Se que te he fallado pero el infarto fue de los gordos.
Amar es el quid, el resto es tener suerte. Mucha suerte. De que también  te amén,  que te cuiden, mientras cuidas y amas. Reciprocidad es el meollo. El amor no muere, el amor se apaga por cansancio, aburrimiento,  como cuando dos hablan en idiomas distintos. Te lo guardas en el bolsillo o en una copa del sujetador, a la espera de una mirada, de un detalle, de un perfume, de una respuesta educada, de.............ese instante mágico en que tu corazón se detiene un segundo y luego.........Quizás sientas mariposas por fin esta vez. Suerte.

martes, 6 de diciembre de 2016

Deseo, pasión, romance.

Recuerdo aquel silencio en el patio de  butacas, en la pantalla Jessica  Lange se recostaba en la mesa de la cocina y Jack Nicholson le hacía el amor. Al finalizar la escena todo el publico emitió un larguisimo suspiro, yo también. Seguidamente todos a la vez nos removidos en los asientos, incómodos ante la tensión que nos había aprisionado. Ese día tuve la imagen clara de lo que era la pasión, aplicada al sexo. Lo segundo que observe es que la mayoría de los espectadores de aquel día, conocíamos del sexo más la esfera romántica y hasta del deseo, que ese desarme visto en la escena.
Claro que entonces se había magnificado el amor romántico como antesala del sexo y mirado de reojo al deseo como asunto plebeyo. El deseo era como un atajo al sexo y eso era nada recomendable. Valiente sarta de manipulaciones.
Al final todos tuvimos nuestra ocasión de subirnos en aquella mesa y ponernos perdidos de harina. Perder los estribos si. Comenzar la casa por el tejado, también .  Pillar ese atajo del deseo tras una erupción  hormonal camino de tus labios. Salir del probador de aquellos grandes almacenes recomponiendonos  la ropa,  ante la mirada atónita  de dos señoras con sus ojos superabiertos.
Romance, pasión y deseo, tres paradas en esa línea de metro que conduce al amor, aunque nadie ha escrito que no puedas detenerte en una de ellas o pasar de largo, según el día.
Me gusta el romanticismo, es todo un arte, pero la sal de la vida es ver ese brillo, el deseo en los ojos de una mujer que parecen decirte, "desearía desnudarte y comerte a besos enterito". Eso y diez cosas más que solo ella sabe y no tiene inconveniente  en llevarlo a cabo una tras de otra.
La pasión?. Es salir a tronpicones del ascensor, e ir dejando prendas tiradas por doquier hasta la  misma alcoba sin acordarte de cerrar la puerta de tu casa.
Eso es lo que nos gustaría en realidad a casi todo el mundo y si es con la pareja de quien estas enamorado pues miel sobre hojuelas. En la receta de como hacer bien el amor lo romántico es un magnífico ingrediente, pero sin uno de los otros dos queda insípido y a la larga aburrido.
Bueno la verdad es que en estos momentos me dirijo a ese metro,  buscando en mis bolsillos unas moneda para el billete. Destino ya lo saben y pienso bajar en cada una de las tres paradas. Hasta la vista

lunes, 5 de diciembre de 2016

La palabra.






La palabra,
-esa hechicera-
me devuelve la forma de tu pecho,
la humedad de tu axila, la sedosa
caricia de tu vello.
La palabra se hace agua, se hace lágrima,
se hace calor, saliva, piel y beso.

Piedad Bonett.

El día que dejé de ser transparente.


Nos sentamos alrededor de la mesa conforme fuimos llegando al restaurante. La visión de la ciudad nos dejó a todos impresionados  por la belleza de fuera. Es curioso como la vida puede cambiar en sólo unos momentos. Se trataba de uno de estos encuentros prenavideños en que tras algunas palabritas del organizador intentaríamos pasar un buen rato. Lo primero que percibí de ella fue su perfume y ese roce que emiten las medias al cruzarse dos piernas de mujer. Lo siguiente fue un par de ojos y una sonrisa envuelta en unos labios perfectos. Sin embargo no eran estos dos detalles suyos los que cambió mi vida, fue su mirada.
¿Alguna vez se han sentido transparentes?, me refiero a que no le presten atención ya sea a su físico,  a su conversación, mucho menos a que usted inspire cualquier tipo de interés por falta de atractivo. Si, transparente. Más concretamente atractivo o deseado como hombre a los ojos de una mujer en concreto, imagino que al revés a las mujeres les pasará igual, reducir el planeta a la opinión de un solo ser y llegar a creerlo
Pues ella no miraba ni mis ojos, ni mi nariz, ni la corbata. Me miraba desde el fondo de aquellos dos ojazos, como hombre, en ese momento cambio mi vida, quiero decir esa sensación física y emocional que es volver a sentirte vivo.
El resto fue  curioso, mi amigo que estaba sentado al lado me recordó despues que ni puse atención al organizador, ni a nadie. Como si ella y yo, ambos, nos hubiéramos ausentados. 
Pero no, estábamos allí y hablamos sin parar, de todo, con lo que me encanta hablar y no les digo  a ella, de todos los temas en que curiosamente coincidimos. Nos miramos sin descanso, dando un repaso  minucioso a todo lo visible de nosotros dos. Yo recoloqué mi  chaqueta,  ella se desabrochó un botón de su camisa, llene su copa varias veces y ella la mía, nos rozamos la punta de los dedos al recoger una servilleta que oportunamente  quiso caer e inclinados  bajo la mesa dimos una carcajada ante lo evidente para el ciento de personas que allí estaban. 
No miento si les digo que hacían muchos años que no me miraba así una mujer. Con interés. Cada aspecto mío que le agradaba fue premiado con una sonrisa de sus ojos. Es curioso, no hace falta que te echen un piropo ni cumplido, basta con ese tipo de mirada, lo mismo que no es preciso decir "te quiero" cuando se demuestra a diario. Pasa que en mi vida hace años que carecía  de ambas cosas. Y si creen que la historia termina en la cama de una casa u hotel, se equivocan. Quizás otro día, quizás con otra persona. Lo que si es cierto es que será con otro yo. 
Nos despedimos allí en el restaurante.  Un par de besos muy lentos, a pocos centímetros, un irse sobre sus tacones con la seguridad que la estaba mirando y pensando que yo la deseaba y en ese último instante antes de salir, volverse, pararse sobre sus piernas enfundadas en aquellas medias negras , adelantar sus caderas y decir "yo también" con sus ojos, sólo para mí. 
Ha sido mi regalo de Navidad. La vida se abre de par en par, mañana no será igual, porque ya hoy soy distinto. Me vi en su rostro y estos años de no ser nadie terminaron . Qué maravilloso llega a ser el poder de la seducción  en el instante justo, hacerte sentir distinto, ¿otra persona? no, eres tú mismo, el de siempre, pero te ve otra persona. 
No he contado nada de su pelo, ni de su vestido, ni de su figura. Ella si supo leer mi opinión,  lo respiró  desde mis palabras, lo tradujo cuando acerque mi silla un poco más, por el inquieto trabajo de sujetar mis ojos deseando resbalar desde su cuello. Si volviera a verla, cosa que no me extraña, lo notarán en mi escritura. 

jueves, 1 de diciembre de 2016

Días de otoño.

Incluso las hojas que caen de los árboles, alfombran y embellecen las aceras. Ayer verdes en la primavera,  luego doradas, antes que ya ocres se desprendan de la rama donde crecieron.  Pero como los recuerdos que un día fueron realidad y ahora son sueños o evocaciones, hoy nos devuelven aquellos momentos de felicidad. Cada hoja es a la vez verano y primavera, es compañera del fruto que nos endulzó la boca y su sola evocación da sentido a lo vivido.
Como el amor. Nunca termina, ni se apaga. El amor cuando nace dentro de nosotros, nos acompaña para siempre. El amor como la hoja o el fruto tiene su otoño, pero sigue siendo real, sigue trayéndonos su aroma, el brillo de sus ojos y la suavidad  de su piel. En un instante podemos recordar hasta el  más mínimo detalle de aquella noche de amor a su lado. Esos recuerdos como esas hojas embellecen ahora nuestro camino. .
El otoño es una bella estación y amar es lo más cerca del cielo que se puede estar aquí en la tierra. 

miércoles, 30 de noviembre de 2016

El sol...








El sol se había caído
con las alas rotas
sobre un Poniente.
Tus ojos se llenaron de crepúsculos pálidos.

Vino el vacío eterno de tu presencia
y todas mis horas se llenaron
de distancias.

Tus lágrimas se deslizan
por la pendiente de un recuerdo.
El rosario de tus besos
de tus huellas
aguarda tus pasos.
Vuelve.
Acaso en tu ventana
un verso mío se desangra.


Norah Lange.






Poema






La emoción tira de nuestras almas.
El corazón se nos abre
para amar mejor.
Sentimos todo el cielo
latiendo en nuestras manos.
Una llovizna de recuerdo
humedece mi alma.
¡Es tan dulce
sentirse morir por dentro
poco a poco.


Norah Lange.

martes, 29 de noviembre de 2016

Pedaleando.

Montar en bicicleta después de tantos años, recuperar caminos, el tiempo, paisajes .  Sentir esas piernas agarrotadas por la falta de este ejercicio, pero volver a disfrutar esos pequeños placeres de llegar a sitios vedados  al automóvil. Antes fue andar, si, andar cada mañana varios kilómetros, sentirte agotado y cada día medir unos metros más, venciéndote a ti mismo.
Pero montar en bici es un plus de libertad, puedes tirar atajos por aceras, te detienes donde te apetece, no necesitas aparcar. Saludo  cada mañana a gente nueva en mi paseo,  intercambio sonrisas cómplices, algún que otro café y más tarde contamos nuestras anécdotas en cualquiler descanso  . Cada día conozco más gente feliz por volver a encontrarse a si misma. Ese  "mi mismo" que vamos dejando troceado en mil sitios aqui o allá  y que ahora voy recuperando en todos esos rinconcillos de la memoria. 

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