A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

martes, 29 de septiembre de 2009


Existen una serie de concursos en la pequeña pantalla, donde los participantes han de resolver un sinfín de pruebas a cual de ellas más difícil, exigen unas de equilibrio, otras de fuerza o destreza, otras son preguntas sobre conocimientos. En fin, el ganador es una especie de superman o superwomen, el/la cual, en menos tiempo que nadie sale victoriosa de todas. En la vida real, esta vida que vivimos esta situación se repite. Nuestra agenda siempre está incompleta, para nuestras parejas, hijos, madres, padres, hermanos, amigos, compañeros y jefes, siempre hemos dejado de hacer algo, algo que no admitía espera. Y si esto no basta nosotros mismos, nos exigimos un par de marcas más en nuestro listón, cada tarea es un barrote de esa jaula donde nos han metido.
Como quiera que no llegamos nunca a esas metas, eso nos crea una sensación de fracaso, de desanimo, de autoculpa, nos vamos quemando por dentro, mirando de soslayo las caras de nuestro entorno día a día, buscando una sonrisa, buscando una caricia, buscando un brazo en el hombro. Queremos por otro lado ser jóvenes, con un cuerpo deseable, queremos ser buenas personas, queremos que nos quieran, que nos hagan el amor y a la vez buenos padres, amantes y un etcétera larguísimo. El día tiene 24 horas solo, para nosotros y para todos. Quizás nuestra agenda es que no cabe en ese reloj y debemos elegir. Habrá cosas prioritarias y al resto es cuestión de decir NO, a nuestros; hijos, padres, maridos, esposas, jefes, compañeros y amantes. Para que nuestro motorcito funcione necesita de una pieza que en los autos se llama, Generador, es lo que llena la batería y permite cada mañana arrancar el auto.
Nuestro generador solo consume tiempo, tiempo con ese/a amigo al que no vemos hace tiempo, tiempo en un paseo de una mañana completa a ver escaparates, tiempo de esa película que no gusta a nadie, tiempo con mis hijos sin planes previos, tiempo para estar en el baño sin que me llamen. Tiempo para leer, café, para...........mirar mi jardín en silencio. Y después de este tiempo no sufrir el castigo de; la critica, las dudas, lo celos, los gritos, el silencio adrede, el desaire...................sigo?
Para que valoren nuestro tiempo, hemos de valorarlo nosotros primero y usarlo. Para que valoren nuestros méritos, hemos de comenzar a que los echen en falta. Mira tu agenda, seguro que tú no estabas entre las cosas prioritarias.

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