A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Niños, muñecos, marionetas y farsantes

Si a un adulto hay una cosa que lo desarma en un segundo, es un niño haciendo preguntas. Ellos con sus grandes ojos nos observan, ven lo que respondemos en nuestra cara y también lo que guardamos en nuestros ojos. Ellos, esos pequeños diablillos, esos piratillas como dice mi mejor amiga, vienen de la pureza por eso saben encontrar la verdad tan rápidamente, por eso descubren la mentira, nuestras mentiras. Cuando alguien en su prepotencia estupida te llame niño, dale las gracias en tu interior, no te preocupes por ser un poco raro para tus años, ni aun menos ser distinto, será un signo que conservas rastros de aquel regalo de tu venida al mundo, cuando vistes por primera vez la luz.

Esa luz es la que te muestra las cosas que nos rodean tal cual fueron creadas y también a las personas, esa luz que resalta los contornos de las flores, de unas manos, del rostro de alguien a quien amas, esa luz te permite después traerlas aquí convertidas en palabras, que escritas o en sonidos es la sublime creación de ser humano. Si eres todavía ese niño, tu luz estará en todo lo que hagas y cuando mires a los ojos, veras la verdad en los ojos pero también la oscuridad de la mentira.

Ese niño adulto al igual que aquel pequeño te convertirá en incomodo, porque tu luz será cegadora para los farsantes, para los mentirosos, para los que doblan las palabras, para los que los que utilizan los bellos sonidos para cubrir su oscuridad. Sabrás descubrirlos porque cuando están ante los niños, abren su boca, fijan la mirada y se quedan mudos........solo repiten.....¡ no molestes niño!

Bienvenido seas a la compañía de los locos bajitos, como los llamo Serrat.

2 comentarios:

Almadona dijo...

...excelente reflexión malandar, y excelente blogs. Permíteme extender un poco de esos locos bajitos que son esponjas de nosotros, pero a su vez son unos grandes maestros de las esencias de la vida. Si ríen eso es felicidad, si lloran es tristeza, y es así de simple, de ahí me pregunto ¿por qué los adultos reímos y resulta que muchas veces no coincide con la felicidad?, y por qué de alguna manera lloramos tanto. A veces, en mi opinión, deberíamos regresar a dar un paseo por un parque, a coger una pelota, a jugar a los chinos, o a pegar estampitas con esos tesoros, que tanto piensas que te ocupan, tanto piensas que te atrasan, tanto piensas que no te presta atención.
Jugar a ser niños es lo mejor que nos puede pasar. Pensemos malabar, cuando a un adulto se le desnuda, se le quita su riqueza, su posición, sus roles, esa carga que nos destroza la espalda...auque sea sólo un día, queda esa esencia que nos hace seguir adelante, esa sonrisa, el sueño, el brillo de los ojos como hablas, queda esa mirada sincera, y esas manos limpias. De ahí deberíamos de partir en épocas de truenos y rayos, y sin miedo a equivocarme un día acromático puede convertirse en la palpación del velo de un sueño, puede suceder que escuches la música y hasta tararees sin cesar, y todo con una sóla reflexión que parte del significado de tus palabras.
Dejémonos pues invadir por esa manta pueril, ese repelo en los antebrazos, el poder estar en babia, mirar esas pequeñas cosas que te frenan para decirte a ti mismo, vive este momento...

MALANDAR dijo...

Gracias por tu comentario Almadona.

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