A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Para el seguidor de una religión le son conocidos los conceptos de: pecado, culpa, y expiación, lo realizan mediante rezos, castigos etc. Son tantos siglos y milenios en los que estos términos eran de uso común que incluso ahora que una gran mayoría se mueven en otras esferas, siguen y seguimos utilizándolos, o mejor dicho ajustamos nuestros esquemas de pensamientos en torno a ellos.
En una ética moderna que siempre es superior intelectualmente a cualquier moral religiosa, lo que existe es el error. Evidentemente el errar es molesto y si produce a su vez una molestia o mal en una tercera persona, a la molestia se añade la obligación de reparar o al menos aminorar y explicar ese error.
Cuando reiteradamente uno comete un error parecido, la conducta ideal no es creerse uno poseído de una fuerza externa, o una mala suerte. Lo ideal es pararse, analizar cómo se tomaron las decisiones y es posible que en algún punto descubramos donde fallan nuestras percepciones, esa es la manera normal de evita errores.
Pero una vez analizados, el círculo se cierra, desaparece la culpa, la pena y solo queda admitir que quizás hemos perdido buenas oportunidades, pero que vendrán seguro otras incluso mejores, a las que debemos aplicar este nuevo método de elección.
Las decisiones más difíciles y de mayor calado las tomamos en una edad en las que se carece por lo común de experiencias. La edad de la adolescencia llena de conflictos; personales, familiares, físicos, intelectuales, morales, hormonales, por lo general coincide con el comienzo de los contactos con el sexo opuesto y sobre él nos lanzamos como pilotos suicidas, confiando en que todo saldrá como en los cuentos de hadas
La sociedad pretende o pretendemos que en nuestro software de fábrica traemos esos programitas infalibles, con una tecla para eliminar errores y un corrector ortográfico. Sin embargo a la postre vamos actuando con el primitivo principio de ensayo-error. Y así nos va.

No hay comentarios:

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...