A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

jueves, 15 de octubre de 2009

cada verano........

Ravencross se llamaba el pueblo de mi tía Evelyn, señora Lemacks, le decían todos los que vivían en su posada. Yo iba los veranos a su establecimiento, para ayudar decía mi madre, una boca menos decía la criada de mi tía. Me daba igual el caso es que yo miraba con nervios el almanaque suspirando por que llegara el día. Las maletas, el tren, la seriedad de mi padre, “ espero no tener noticias de ninguna fechoría tuya” dijo mi padre, Hijo cuida el jardín, descarga el carro, y di que si a todo, cuando quieres eres encantador. Mis hermanas me regalaron con todo un repertorio de muecas.
El carro me esperaba en el apeadero, Polimon el cochero me obsequió con un ronquido o saludo o gorgojeo de algo fluido que llevaba en el gaznate. – Suba señorito y el caballo arranco sin más dilación. La pensión estaba en una loma. Mi tío ya difunto fue coronel de infantería en alguna guerra, murió defendiendo no se qué sitio. Mi tía tenía un cuadro en su dormitorio, su uniforme, sus armas, sus medallas.
No estaba en casa, de mañana se ausento para visitar a una vecina, así que subí a mi cuarto en la buhardilla, deshice mi maleta en un santiamén y baje despacio con los ojos cerrados. Tres escalones, un rellano y ya estamos en la habitación de la señorita Periwinkle, me embriagaba su olor a lavanda, sin mirar vi su colcha mullida de encaje blanco, el dosel de su cama, su camisón pulcramente doblado sobre el sillón, las flores, todo como siempre. Si me adelanto diez pasos estaré frente al cuarto del Sr. Lawrence Brandon, también militar era camarada de mi abuelo. Olía a hombre, a betún de sus botas, a loción de afeitar, a pantalones con rayas que cortaban el viento. Se rumoreaba en la servidumbre que mi tía tenía una cierta consideración especial, pero ya se sabe que en estos pueblos los chismes corren más que las liebres.
Años más tarde recordaría todo, la casa, los que vivían, mis tíos, cada habitación, sus olores. Llegue a amar cada rincón, cada recuerdo, cada olor, cada risa, cada crujido de las maderas, llegue a sentir que forman parte de mi y que cualesquiera de las cosas que tendría que vivir no empañaría los recuerdos de cada verano en Ravencross Village.

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