A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

sábado, 17 de octubre de 2009

Deliciosa Julianne Moore



Magnifica y romántica pelicula. Que añadir a la trama……nada, esas miradas, esos silencios, esa luz ambiental. Particularmente ella me encanta, a pesar que su nariz sea opinable. Y él?, estupenda interpretación, me gusto ya en el Paciente Inglés su creación de hombre enamorado, en ésta debatiéndose con su mente es que lo sientes desde tu butaca.
Pero en realidad iba a escribir otra cosa y es el papel de otro hombre en la película y su relación con Ralph Fiennes, el personaje del marido y la escena final. Quiero romper una lanza de cómo viven los hombres el amor. Tradicionalmente las escenas de amor son femeninas, las lágrimas, el desgarro, los besos, el meterse entre los brazos del amado. Luego la sensibilidad, la poesía, los colores. En una escena de amor generalmente brilla mas la mujer, salvo en el beso aquel de “Lo que el viento se llevó”, cuando él la lleva en brazos escalera arriba.
Por eso quiero destacar lo brillante que guionista y director han reflejado el dolor, el amor, el desamor, el desamparo, la camaradería en el enfrentamiento entre ellos. Ambos enamorados hasta la médula de ella, ambos desgarrados ante el final de ella. Cada uno con un papel que interpretar en el drama, pero lo llevan hasta el final con hombría.
A los hombres en las películas se nos retrata o guapos y atractivos, que arrollan a las mujeres, anestesiándola desde el camerino, insulsos que merecen que los abandonen o algo gris que se mueve en pantalla, cuando no, es un bruto que cae rendido ante la pérfida mujer.
Vivimos una época, en la que las mujeres han tomado todo el protagonismo. Es lo justo, nosotros los hemos tenido los últimos 15.000 años que sepamos. Pero yo soy de los optimistas, quizás ahora que ya no hacen falta armaduras, ni espadas, ni pistolas, ni músculos. Quizás ahora, que ya no tenemos que cruzar el salón para decir “estudias o trabajas”. Quizás después de todo estos años, releamos nuestros guiones y podamos decir ¿ Quien puñetas ha escrito esto, se cree usted que soy un cretino?.
Por lo pronto nos hemos despojado del uniforme. Los jóvenes de hoy usan vaqueros holgados, ni se marca el trasero ni la delantera, varias camisetas de camuflaje( grises), no se peinan (o lo parece), llevan una talega con mil cosas dentro, van generalmente en pareja (con otro), lo de los músculos ni se cotiza, algunos pesan menos que sus novias. Es una huida del canon masculino. Esto también es falso y circunstancial. Simplemente aun no existe el modelo del nuevo hombre. Pero llegara para bien de nosotros y vosotras.

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