A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

martes, 20 de octubre de 2009

Me gustan los niños.


No hubiera ido a la manifestación de Madrid, no porque esté a favor del todo con el gobierno, pero no lo estoy con los que fueron, al menos con la mayoría. Defender a los recién nacidos es cosa que sale de los cromosomas, defender a los no nacidos entra en la discusión. De cuando se puede considerar a un no nacido persona radica el dilema. Una semana, dos?. Pero a mí me gustaría ver a esas personas defendiendo a los niños que ya están aquí, a los nuestros, a los de todo el mundo, a los niños esclavizados, a las niñas mutiladas, a las entregadas a la prostitución temprana por turistas nuestros, a los niños acosados y violados en colegios religiosos. Yo quisiera ver también manifestarse a las mismas gentes y yo iría, me manifestaría también por los derechos de miles de inmigrantes que cuidan nuestros viejos a precios de risa.
Tampoco estoy con el gobierno, dejar a una joven de 16 decidir sola es duro de admitir para un padre. Solo digo eso. Pero me hubiera gustado, que un gobierno que se dice progresista, hubiera tenido cojones de abordar no solo el aborto, sino toda la legislación referente a la concepción y las implicaciones con otras facetas de la vida. ¿Debe decidir una mujer ella sola sobre un embarazo?, yo digo que sí, es su cuerpo, ella lo llevara 9 meses, por tanto es soberana. Pero ¿y el otro personaje?, el padre del todavía no nacido, ¿tiene alguna voz y voto en este asunto?.
Si una mujer puede decidir a solas abortar estando soltera, casada o como quiera que esté, ¿qué papel juega la otra mitad?. A esto me refiero. Si el derecho a abortar es absoluto y me refiero a embarazos normales, sin riesgo ni fruto de ningún maltrato, ¿que se le puede exigir al padre a posteriori?. La libertad de uno mismo termina en la libertad del otro. Con qué derecho, se puede exigir a otro que no opina, que después se implique en el cuidado, educación, y mantenimiento del niño. Si el matrimonio lleva implícito la procreación y responsabilidad de lo que venga, ¿se anularía automáticamente si una de las partes toma un decisión unilateral como esta?. Podría existir un hombre listo y con buen abogado que adujera, que el niño es cosa de la madre, ya que lo tuvo voluntariamente, lo mismo que podría haber abortado. Por tanto a mí que me busquen.
No cabe duda que la ley del aborto fue un paso adelante para resolver muchos casos de embarazos no deseados, situaciones de riesgo etc, pero abre la puerta a reformas más profundas. Es necesario un nuevo código ético, nuevas leyes para regular familias, matrimonios, parejas. Que el contrato y es un contrato con todas las de la ley, sea un autentico contrato, donde se contemple no unas frases bonitas, sino una realidad. Capital inicial, reparto de funciones, responsabilidades, causas de disolución, extinción de la empresa según objetivos, indemnización por ruptura improcedente, etc. No se pueden seguir haciendo contratos matrimoniales con una epistola de San Pablo y un adagio de Albinoni. Eso es un timo.
Mi padre, un católico de verdad, pero de los de hacer y no parecer, decía ya de abuelo, que los contratos matrimoniales, debían extinguirse todos, cuando el hijo menor tuviera 18 años. Ahí termina la función de padres de guardia. A partir de entonces aquellos que quisieran, podrían continuar de pareja con otro tipo de contrato. Los que no quieran continuar no tendrían que dar explicaciones, se divide todo al 50% y aquí paz y allá gloria, todos solteros. Nadie nace casado ni padre.
Me gustan mis hijos, me hubiera gustado tener cuatro. Pero odio que me manejen, que me gobiernen y me timen los de siempre.

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