A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

jueves, 1 de octubre de 2009

Un sueño

No podría explicarte del todo aquel sueño, nos habíamos visto esa mañana, tomamos un café explorándonos nuestros gestos. El café fue largo y su aroma, el tuyo, tus brazos, tu sonrisa, mis ojos fueron desplazándose por tu cuerpo, paladeando cada rincón, imaginando lo que no estaba a la vista. Esa tiranta del sujetador, ¿te he dicho lo erótico que es una tiranta caída. Tu hablabas y hablabas, creo que nerviosa. Yo en silencio. En general hablo por los codos y por eso es raro lo que digo. Del café pasamos a una cerveza, tú fumabas con ese ritual que me resulta evocador de otra época en que yo también lo hacía. Nos despedimos con un beso robado, un quiero y no puedo, uno de esos besos que deja sabor a poco.
Aquella tarde cada uno en su lugar, pensé en ti, repase todo lo que habíamos dicho, repase lo linda que estabas, el aroma de tu piel, el sabor de tu boca, me encantan los detalles. Quizás fue por eso, por las ganas de verte, por las ganas de que no te hubieras ido, por lo pequeño que fue el beso, que por la noche de evocarte viniste a mi almohada. El cansancio del viaje me rindió y el sueño vino con su cortina de seda.
Hicimos el amor, ese amor que pensamos a solas, ese amor que no deja ni una palabra en el tintero, suavidad, pasión, entrega, ilusión, cariño, ganas……muchas de ganas de sentir al otro, fuera, dentro, envolverse en la piel tan deseada, explorarla con los dedos, con los labios, hasta absorber todo el sabor………..no puedo decirte más. No es que me de vergüenza, es que fue tan delicioso, tan mágico que quizás prefiera contártelo sin palabras la próxima vez que podamos.

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