A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

jueves, 5 de noviembre de 2009


Decididamente no fue una costilla como ya dije, Dios se llevo una parte del cerebro mío, no se rían. Ya sé que todos los chistes dicen eso. Pero yo pienso que en referente a la comunicación y las emociones vosotras recibisteis un plus. Por eso lleváis ventaja. Y en eso de los sentimientos nos quedamos cortos o nos pasamos, pero la vida como las pastas deben quedar al dente.
Una gran amiga mía y mejor persona me enseño lo de los paréntesis, son espacios, ratos más o menos extensos donde uno se retira. También son lugares. No implica soledad ni mucho menos. Yo lo asimilo a algo así como cuando afinaba mi guitarra, te vas a un sitio en silencio, solitario y pegas la cara al instrumento para oírlo bien, cierras los ojos y vas tañendo cada cuerda en su traste oportuno. Giras la clavija poco a poco hasta que adquiere la nota justa. Después una a una las cinco cuerdas. Si hace tiempo que no tocas la guitarra, necesitara de pequeños ajustes. Pasado un tiempo el instrumento se templa y queda redondo cada acorde.
Con frecuencia me aíslo aun en compañía, me pierdo un ratito y voy dándole golpecitos a las cuerdas de mi alma. Pego mi oreja, cierro los ojos y procuro que todo quede en armonía. Si no lo hago suelo chirriar más de lo común. Lo noto en las caras de desagrado de la gente que me importa. En sus palabras, en sus gestos y en sus silencios. Hablar, ese es mi talón de Aquiles. Por ello mi mayor reprimenda es mantener silencio. Cuando eso pasa es útil hacer zapping y elegir un buen documental aunque sea de pajaros.

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