A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Entre el olvido y la memoria


Los recuerdos son unos elementos incontrolados, lo mismo vienen en tropel, como una turba enfervorizada justamente, cuando debíamos estar mas tranquilos. Cuando salgo al jardín con mi gintonic van y aparecen. Me he dado cuenta que depende de la estación del año, son de una clase u otra, tristes, agradables, grises, coloreados, silenciosos, ladinos, incluso dañinos. Puede que la hora del día o la noche también sea un criterio de aparición.
Son pensamientos autosuficientes, tienen vida propia, se adornan, se ajan, se envilecen. Los hay que se van vistiendo de gris, hasta que hacen mutis tras las cortinas del olvido. Ese es el quid, los recuerdos vagan entre el olvido y la memoria. Aun no he descubierto el porque hay algunos que por más que lo intente siguen ahí, son molestos, incordiantes, incluso dolorosos. Ni idea porque los mantengo, debe ser creo yo por darle un contraste a los agradables, a los fantásticos.
Creo que el problema son los recuerdos mal clasificados o puede que sea quien los originó. Las personas son como las palabras claves de una búsqueda en google. Unas son queridas, son aquellas que dieron o dan un toque de fragancia al tiempo vivido, un toque de color o de música. Son fáciles de buscar en la memoria. Otros….ni las recuerdo.
También los hay que quieren ser olvidados, son trozos de tiempo, de vida, de personas. Historias inacabadas vaya usted a saber porqué, andan entrando y saliendo sin determinarse a quedar o irse. El caso es que si están es porque tienen su sitio. De materia etérea, dan una nota de intriga y una pizca de emoción. ¿Qué pasó con……? Preguntamos a los viejos sobre aquellas cosas que de niños no quedaron aclaradas, buscando una etiqueta que añadir en tránsito a su estantería.
Los recuerdos son también lo sustancial de la vida, esos amigos, esa explosión de aromas, de luces, de brisa templada que te rodean sin ni siquiera llamarlos a tu conciencia. El estar siempre, el cariño de la amistad, el amor de tu amor, no son recuerdos, son parte material de ti mismo. Sus creadores fueron o son personas que han luchado por estar en tu memoria. Dejaron al ausentarse tal sahumerio de azahares que no puedes sustraerte a evocarlas. Fue un adiós en un caso, fue un beso completo o a medias con promesa de terminarlo. Fue un montón de horas mano sobre mano. Fue un “vengo a quedarme contigo”. Esos viven conmigo en mi jardín con mi gintonic. Porque ellos soy yo.

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