domingo, 3 de enero de 2010

En tus ojos.


Perseguir la felicidad como una especie de cielo perpetuo, de estación de tren o hamaca en un jardín es algo vano creo yo. Seguro que en ese tránsito, en la suma de todas esas horas de espera no habrás notado la cantidad de momentos agradables, de sonrisas desconocidas, de flores que se han abierto ofreciendo con lujuria sus pétalos. Seguro que no viste a ese chico patinando en tu parque, ni ese saludo amable y lejano de un viejo amigo. Puede que tus hijos crezcan sin marcas tras tu puerta.
La felicidad es eso, es una suma y no un resultado. Piensa en todas estas pequeñas cosas, ¿la has vivido….por ejemplo en tres ocasiones en la última semana?. Puedes que seas para millones de seres alguien que debería llamarse feliz a sí misma. Abre tus ojos y tus oídos, restriégate las manos una contra la otra para que tomen calor. Cuando salgas a la calle mañana, vive este pequeño viaje en metro de tu vida, es cortito, solo un día, pero son veinticuatro horas, dos sonrisas, tres saludos, pon la palma de tu mano en un brazo calmadamente…..termina esas dos cartas que aun sigue en tu borrador y aún mejor…llama. Tu eres parte de esa felicidad que persigues.
Primer paso, siente la belleza que te rodea.

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