A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

lunes, 15 de febrero de 2010

Naderias.

Leo en la prensa de ayer que un 43% de los europeos son solteros y un 45% casados. Pero que la tendencia actual camina hacia los “singles”. ¿Y la pareja? Por lo visto existe una desconfianza a esa institución. Lo que se lleva es “cada uno en su casa y quedamos cuando convenga”. Consumimos las cosas que integraban la pareja pero por fuera, el sexo, los sentimientos, las emociones, las seguridades…….vamos pillando de aquí y de allá. La fidelidad ya sea física o emocional carece de valor. Mejor es darse un gusto al instante y carecer de ningún esquema que te avise o te dirija.
Los sentimientos, las emociones y hasta el sexo no se generan de forma natural en el ambiente, necesita que una mente o un corazón las haga aparecer. Pero esta mente o este corazón beben de unas fuentes, se alimenta de cosas variadas; de la belleza, de las sonrisas, de otras emociones, de otros corazones. Esta mente o este corazón es un maravilloso laboratorio. Aunque su producción es limitada en el tiempo, por ello en ausencia de un medio adecuado se retrae y sobrevive. De ahí que necesitemos estar juntos, pero algo falta en el ambiente, nadie da el primer paso, queremos obtener lo mejor con el mínimo de inversión.
A todo ello hay personas productoras de sentimientos y consumidoras, como en todo en la vida. Llevamos un tipo de vida esperando que alguien nos la solucione, miramos al gobierno, a la suerte, a los demás. Esperamos la varita mágica. Creemos que con un mejor piso, coche, trabajo o una mujer u hombre más atractivo, conseguiremos ser felices. Kennedy en su primer discurso dijo aquel pensamiento tan repetido “No preguntes que va a hacer el país por ti, pregúntate que vas a hacer tu por tu país”. Es imposible obtener un trato humano positivo en calidad si no te implicas en la batalla. No puedes solo consumir sonrisas, tienes que coger tu pincel y pintarlas también.
Mi generación se educó con un error de principios, aprendimos con el tiempo que necesitamos para una correcta salud vital, de un espacio personal que es de nosotros mismos. Que no se comparte. Es ese desván donde guardamos y generamos esas cosas maravillosas luego. Pero si ese espacio es tan grande, que se convierte en un inmenso parque infantil para nuestro propio disfrute, entonces hemos marginado al resto. No pidas abrazos, sonrisas, sexo, amores de calidad e implicación a tope de la otra persona. El espacio común es tan reducido, tan poco personal, tan repetitivo y sin sorpresas….que aburre.

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