miércoles, 10 de marzo de 2010

Cuando te vas.


Cuando te vas, es casi como un rito

besar la almohada triste

donde durmió tu risa;

ir echando cortinas

y apagando locuras

que tus labios dejaron encendidas;

hacer prisiones nuevas

para el alma, fugazmente evadida.

Cuando te vas,

se me hace eterno el cielo, sin tus alas;

los pájaros, refuerzan el silencio

de los relojes, mudos

en una hora cualquiera en que aun estabas.

Se queda el sol vacío

y los ojos me llueven hacia adentro

formando un lago de excesiva calma.

Cuando te vas, no hay prisa...

Poseo todo el tiempo para nada

y apuro el nudo tenso

que fue canción feliz en mi garganta.

Cuando te vas, soy niño

y se van, tras de ti, todas las hadas.


Rafael Valero.


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