A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

domingo, 7 de marzo de 2010


Cuando vemos una imagen de una musulmana con velo, nos asaltan dudas, opiniones encontradas pero también recuerdos aún recientes y eso es lo que nos hace ser extremistas. El velo es un aditamento en las tres culturas del libro sagrado. Prenda de uso en países con ambiente caluroso o desértico, protege de los rayos solares. Pero entre nosotros el velo ha existido y existe, en forma de adorno en las bodas, de mantillas en la Semana Santa, en los toros……velo al fin y al cabo, algunas religiosas lo mantienen y las imágenes por supuesto. Aquí y en otra época, en todos los países cristianos. Hoy es predominantemente musulmán.
Me pregunto cuantas cosas más perviven entre nosotros de esas culturas, aunque ya sin trasfondo religioso, porque la religión solo era la coartada para que media sociedad (las mujeres) vivieran sometidas a “sus deberes”. Vamos hacia otro cambio y es el equivalente al derecho a la vida privada. Eso que oíamos en las películas, derecho de imagen, inviolabilidad de tu casa, correo, teléfono……..pero y dentro de tu propia casa?. ¿Existe el derecho a la privacidad de nuestra mente?. Por supuesto que si, que pregunta más tonta….pero ¿cuántas veces le hemos preguntado a quien vive con nosotros, donde vienes, donde vas, con quien hablas, con quien has estado, que piensas?……..y esperamos respuesta, depende de ella asentimos, nos disgustamos o no nos importa, pero a veces nos molesta y además de opinar en contra, actuamos tratando de impedir esa libertad. Ponemos malas caras, nos enfadamos, pataleamos, amenazamos, restringimos nuestras muestras de cariño…..levantamos un muro. Volvemos a inventar el velo.
No es bueno saber todo, de las personas que conviven con nosotros, incluso no es sano. Todos disponemos de una privacidad, para muchas cosas; agradables y desagradables. Las personas somos como las flores, lucimos esplendorosos, pero bajo los pies tenemos raíces y como las plantas, parte de nuestro encanto se nutre de una tierra mezclada con restos, que mejor es no analizar………….disfruta de la rosa que decidió fijarse en ti y deja de hurgar en el suelo.

1 comentario:

Carol Honorio dijo...

Unos se ocultan tras una imagen, otras nos ocultamos tras un turbante, quizás por la fascinación que nos produce todo lo oriental, por sutil y bello, lo detestable que lo tenemos todos, es mejor dejarlo a un lado y mientras podamos, ver lo mejor de cada uno.
Un saludo y enhorabuena por tu blog, todo un viaje nautico por el amor...

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