A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

miércoles, 7 de abril de 2010

No se donde anidará ni de cómo brote en medio de un desasosiego la necesidad de ir a la montaña, al bosque, a ese paisaje verde. Donde solo un rumor de agua de un riachuelo rompa el silencio. Necesito oír el viento entre las ramas, que anochezca pronto para tenderme en el suelo y ver los millones, trillones, yo que se….de estrellas. Siento que me hace falta huronear por esas iglesias románicas, conventos, patios……..Me encanta esa tardanza de la gente a la cual no han conseguido meter en la ruta del stress. Una veces ha sido Asturias, otras Galicia, aquí mismo en la sierra norte de Sevilla o Huelva. Este verano estuve en Ribadavia, visite, Lugo y como no Finisterre y Santiago. Lo más encantador eran unos pequeños terrenitos con vides donde se da el Ribeiro, pues para demarcar el terreno, todo eran flores, plantan flores por doquier, una gozada. Poco a poco tu pulso, tu reloj, se enlentecen, las horas parecen más largas, los días aun más. Deben ser los genes, quizás en algún lugar del ADN tenemos un álbum de fotos, de olores, de recuerdos.

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