lunes, 19 de abril de 2010

Una mujer.



Como una gigantesca ola, con toda la fuerza y la furia de la creación, aquel abrazo me recorrió de proa a popa y en ese instante que separa la vida de lo que decimos vida, estalló en mil luciérnagas ese panal que llamamos yo. Por allí brincaba un zagal sobre un palo con cabeza de caballo, un truhan tirachinas en ristre, un superman de guardarropía, un marine con abundancia de tiempo, pluma y papel, sempiterno y nunca bailarín de tangos, siempre enamorado, siempre expectante en búsqueda del amor. Todo vino de golpe y en un solo envase, tú, como relojera o hacedora de puzles, con aquel regalo puso en orden mi desván y mi reloj.

1 comentario:

Mara dijo...

Qué niño tan bonito. Eres tú?

Es una foto preciosa. Gracias por compartirla.

Un deseo.

Anoche se quemaron  millones de deseos escritos en papel en las hogueras de San Juan. Hace un año quemé  el mio, se hizo realidad po...