A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Navegar......




Mi relación con el mar (la mar me gusta más, en femenino). Con su guasa particular los marineros de verdad dicen “la mar”, porque tiene atributos de mujer según ellos y a esto le añaden una retahíla de virtudes y amplios defectos. Como prueba de ser verdad está ese tirón que ejerce sobre ti, que no te deja vivir tranquilo ni lejos ni cerca.
Aparte de los libros, viví la mar en directo en dos trayectos; la Bahía de Cádiz y el Estrecho de Gibraltar. Un día un amigo me aviso de la venta de un pequeño velero de 6 metros, estaba prácticamente abandonado, lo compré y gracias al Sr. Google encontré lo necesario para restaurarlo. Me dediqué a ello todo un año y hoy está en uso. Construido en 1979 en Barcelona en unos astilleros ya desaparecido, este modelo recibió el nombre de “Mistral Pampero”, curioso, son dos vientos de diferentes hemisferios pero que si doblásemos el mapa sería el mismo.
Entiendo que todo lo hice al revés, primero tuve el barco y luego aprendí a usarlo. Lo mejor de todo fue encontrar primero a un maestro experto en navegación y un amigo después, todo en uno. Se me ocurrió hacerme a la mar un 16 de julio festividad de la Virgen del Carmen, patrona de los marineros y día de fiesta. En casi todos los puertos sacan una imagen de ella montada en un barco y una larga comitiva de otras naves la acompañan.
Lo primero que hay que aprender de un barco es que carece de frenos. Se puede hacer lo de frenar la marcha, pero requiere años y mucha practica. Así que yo arranque el pequeño motor y primero alcance la procesión, después la atravesé e incluso adelante a la Virgen en medio de un griterío, desbandada acompañada de insultos e improperios del resto de patrones. Ni que decir tiene que mi debut me hizo famoso en todo el pequeño puerto. Un magnifico rally sin (gracias a la Virgen del Carmen) victimas ni daños. Suerte del primerizo.
Con el arte que caracteriza al andaluz, unos y otros se brindaron con consejos, charlas, invitaciones a sus barcos a enseñarme. Cuando me hice de verdad a la mar fue como bailar un tango por primera vez. Realmente es una mujer, la mar hay que aceptarla como es, amarla, temerla y saber que hagas lo que hagas, será con sus reglas.

3 comentarios:

Pescadora de Perlas dijo...

Navegar produce una sensación de calma muy particular.

Me gustó esta publicación por sobre las demás.
Un beso y buen fin de semana.

Capitán Smith dijo...

Muchas gracias y te deseo lo mismo.

Rive Gauche dijo...

Muy linda tu experiencia y muy divertida también. Eres un genio.

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