A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

domingo, 23 de mayo de 2010

Cartas desde mi balcón. 10.

Nunca es tarde.
Comentaba a una amiga, sobre la cantidad de tiempo que empleamos en querer estar en otros sitios, para hacer otras cosas. Le conte algo que me pasó, una tarde maravillosa de viento suave de poniente, temperatura ideal, la mar dispuesta a llevarme en la palma de su mano. Tenía la caña del timón en la mano izquierda y la escota de la mayor en la derecha. Inicie un rumbo largo, simplemente quería navegar unas horas. Ida y vuelta, barlovento y sotavento. Allí sentado, relajado con la ayuda de un gintonic helado me di cuenta de una cosa. Que me encontraba a gusto. Vds diran ¿y quien no?, perdón añado, me encontraba a gusto conmigo mismo.
Mientras el poniente impulsaba mis velas, pensaba en el trabajo que me había costado restaurar el barco y aprender a navegar, en que había cumplido un sueño que comenzó allá con 9 años cuando aquel libro “Las aventuras de Arturo Gordon Pym” cayó en mis manos. Ufff varias décadas ya. Ahora aquí dentro de un velero. Me sentí bien yo solo, eso como un ovillo de hilo tiró y tiró de recuerdos, de hitos, de fechas. No fue una evocación autocomplaciente, fue simplemente darme cuenta, que en ese momento estaba haciendo lo que siempre había querido.
Cuantas veces nos quedamos sentados pensando…si estuviera con aquella persona, si viviera con esta otra, si hubiera comprado aquella casa. Es como si estuviéramos sentados en una estación de tren como la Penélope de Serrat. La vida es eso que pasa a nuestro alrededor mientras permanecemos quietos. En esa vida transitan nuestros hijos, hermanos, amigos, desconocidos, pasan las horas, las estaciones del año, somos nosotros mismos. La felicidad es la suma de momentos pequeñitos. Quizás el colofón fuera aquel deseo tan importante y soñado, esa es la guinda del pastel. Pero el pastel es además el bizcocho y la crema.
Quiero disfrutar de esas pequeñas cosas, para empezar quiero disfrutar de mi mismo y seguiré tejiendo mi tapiz como la autentica Penélope, pero a la vez llenare de vida, la vida de la gente que me acompaña.


3 comentarios:

Rive Gauche dijo...

Esta carta es preciosa es lo que hemos hablado tantas veces que en pocas ocasiones después, somo capaces de hacer con nuestra vida. Enhorabuena, capitán. Un abrazo

Isabel P. dijo...

Como me identifico con esta carta.Me gusta ,mucho,muchísimo¡¡¡

Mara dijo...

La guinda, el pastel... Recuerdo que hace ya unos años alguien dejaba una imagen muy parecida en un comentario de mi blog.

Con loque me ha gustado siempre a mí el dulce...

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