A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

domingo, 13 de junio de 2010

Los besos que no se dan, se pierden para siempre.




En esa época tan convulsa como es la adolescencia, íbamos de puntillas atrapando detalles, palabras, gestos de nuestros mayores para ver qué era eso de enamorarse, entender eso de la pasión y de todo lo que leíamos en las novelas. Casi siempre nuestro objetivo eran las parejitas de nuestros hermanos y familiares. Para nada nos imaginábamos eso en personas más mayores. Cuando digo mayores entiéndanme eran todos los que sobrepasaban los 30 años.
Y es que en la gran pantalla veíamos besarse a los actores, cuando venía uno de esos arrebatadores la música de fondo subía de volumen, él la abrazaba con mas fuerza que otras veces, ella no solo volteaba su melena, además sus manos subían por el cuello de él y se fijaban en su nuca………………el patio de butacas se quedaba inmóvil, ni tosía nadie, ni se comían palomitas, ni caramelos, silencio total. Terminado el beso, se escuchaba un frufú de faldas y pantalones recomponiendo posturas, una serie de carraspeos, tosesitas y luego, nadie osaba mirarse…….como si fuera en Marte o Júpiter lo que habíamos visto. Aquello sin duda era la pasión. Luego descubrí que no tiene límites, que efectivamente aquellos besos eran reales, los otros que saben a fríos o templados también.
La pasión es el combustible de la vida, no de sobrevivir, sino de vivir. Es el principal ingrediente para hacer el amor, déjese de Viagras y pamplinas. Es el toque mágico en la mirada, en un beso, en un apretón de manos, en pasear de la cintura. La pasión produce taquicardias, también dolor, creatividad, es el mejor “Lifting” para esas sonrisas y sus parpados. Necesita cuidarse, es preciso practicar a diario, como el deporte. Si la dejas te vas limitando, cada día empequeñeces tus limites, los besos bajan de temperatura, se buscan atajos para hacer el amor más rápido y un día te descubres viendo películas con besos.
Jamás dejes de dar un beso a una mujer, si después te dan el sopapo no apures. Peor es no darlo y dejar un hueco en ambas vidas. En todo caso ve despacio hacia ella sin acosar y darle ese tiempo para que desvíe su boca y deje su mejilla como blanco. ¿Pero sabes? La pasión vestida de elegancia es bienvenida siempre.
Si acaso la pierdes, vuelve a leer novelas, algún poema, comienza con Neruda y Benedetti, luego habrá más, ve al cine. Averigua si tu estilista murió o se fugó con otro cliente mirándote al espejo. Por último lo de la edad es solo una excusa para perdedores.

1 comentario:

María dijo...

Dejar no perder los momentos, los instantes mágicos de amor, no importa la edad, es una inyección de vida, un beso, una caricia, un abrazo.

Encantada de descubrir tu bello blog.

Saludos.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...