A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

viernes, 30 de julio de 2010

Mi Cadiz. Mi Cái.




Me embruja, me atrae, me inspira miles de cosas, aqui he vivido y vivo momentos irrepetibles. Este es mi mar y mi luz.

De cuando en vez me doy un chute "apasionadamente"


jueves, 29 de julio de 2010

Ausencia....

Le di unos golpecitos al termómetro de la terraza, 32º imposible dormir, ni siquiera pegar un ojo en toda la noche. Miré a la calle y solo pasaban dos borrachos agarrados en equilibrio imposible. La cama de mi vecina golpea cadenciosa en mi pared, un gimoteo de fondo adorna el silencio de mi cuarto.......siento envidia, porque es lo único inteligente en una noche de tanto calor, hacer el amor y si es posible hasta la madrugada sin pausa. Una cosa que la edad y/o la experiencia te enseña es no tener prisa en dichas lides. Por ello se inventó la seda, los corsés, el descorchar una botella de champagne con una disimulada falta de pericia. Un masaje en los pies como quien no quiere la cosa es infalible.......y las piernas....y la espalda. Acójase a las vertebras como teclas de un piano, cada una es una nota distinta. Subir, bajar en la semi oscuridad como si fueras un pianista en una banda de jazz......enciendo un pitillo, una calada a fondo y vuelta a mirar a la calle.......mi vecina parece resistir...o él....es lo mismo....caray no es lo mismo porque yo sigo aquí mas solo que un gato negro.
Porqué puñetas tuviste que ir a ese curso, valiente estupidez....."Resistencia de nuevos materiales en una arquitectura imaginativa". No se quien le pone nombre a estas cosas, parecen esos cheff super fashions que ponen una almendra y te cobran como si fuera un pavo. Te comería...a besos claro......voy al frigorífico y decido ponerme un gin tonic, dos partes de ginebra, tres de tónica, lima y un chorrito de limón exprimido........ummm.Mejor que comer creo que comenzaría con el masaje a los pies. Mañana vuelves.
Salgo a la terraza con el vaso en la mano, golpeo el termómetro....30º vaya esto mejora. Por fin un grito sostenido.......me alegro por mi vecina.....silencio. Me tumbare en la butaca. Debo comprar rosas, champangne y trufas de chocolate. Espero acordarme cariño, te echo tanto de menos.


lunes, 26 de julio de 2010

Mientras tu duermes


Cuando tú duermes

pones los pies muy juntos,

alta la cara y ladeada,

y cruzas

y alzas las rodillas, no astutas todavía;

la mano silenciosa en la mejilla izquierda

y la mano derecha en el hombro que es puerta

y oración no maldita.

Qué cuerpo tan querido,

junto al dolor lascivo de su sueño,

con su inocencia y su libertad,

como recién llovido.

Ahora que estás durmiendo

y la mañana de la almohada,

el oleaje de las sábanas,

me dan camino a la contemplación,

no al suaño, pon, pon tus dedos

en los labios,y el pulgar en la sien,

como ahora.

Y déjame que andelo que estoy viendo y amo:

tu manera

de dormir, casi niña,

y tu respiración tan limpia que es suspiro

y llega casi al beso.

Te estoy acompañando. Despiértate. Es de día



Claudio Rodríguez

Mujer durmiendo. Tamara de Lempicka

El Amor.







Es el amor.

Preserva tus entrañas,

que la pasión no es fácil,

y todo lo que elige se consume,

aunque tenga razón.


Vive libre de él,

que la calma de amor es la fatiga,

dolencia es su comienzo, y muerte su final.


Para mí, sin embargo,

el morir por amor es un vivir,

y el favor se lo debo a aquel que amo.


Te doy estos consejos

conociendo muy bien qué es el amor,

pero si tú prefieres contradecirme,

elige por ti mismo lo que te plazca.


Si deseas vivir gozosamente,

muere mártir por él; s¡ no lo haces,

el amor tiene ya su propia gente.

Quien no muere de amor, por él no vive.


Y la miel no se puede cosechar

sin exponerse al daño de las abejas.



Ibn Al-Farid.


Pintura, fotografía, dibujo. Intentamos llevarnos con nosotros esa imagen que nos ayude a combatir el olvido y amarrar el recuerdo. El mar desata en nosotros distintas emociones, pero casi siempre nos induce a soñar despierto. Viajar, conocer lugares exóticos, el mismo hecho de la travesía, cuando no poner tierra por medio. Está demostrado que la tensión arterial baja a nivel del mar y que la brisa nos elimina, esos iones que acumulados producen el stres, el desasosiego y el malhumor. Particularmente creo que el mar es un diapasón. Vinimos del mar hace millones de años, con otro cuerpo claro, estamos nueve meses en una cápsula llena de liquido, la mayor parte de nuestro organismo es agua salada. Por eso cuando nos ponemos frente al mar, cuando navegamos con la mirada, nuestro cuerpo siente la llamada de su origen perdido, sentimos la paz del regreso a casa. Hace miles de años, no se quien, tuvo una feliz idea, además de un dibujo se llevó el sonido encerrado en una caracola.



Una tarde de primavera, "La reunión de los barcos".

Felipe Mercadar Borguetti.

viernes, 23 de julio de 2010

Rumbo a puerto.



Lo opuesto se iguala o al menos utilizamos términos similares para describir cosas parecidas. ¿ Quien seria el primer marinero que cruzo el desierto y nos hablo de tormentas, de estrellas guias, de navegar por sus arenas, incluso llamar "bajel" a un animal?. Debió ser la soledad, esas dunas en forma de oleaje, el perderse en el seno de la soledad sin fin. Qué atrae a tantos navegantes solitarios de estos dos mares.

Del mismo modo se puede estar en soledad con uno mismo en las calles de una gran ciudad. Y esa soledad no es vacío si sabes como navegar, si llevas una estrella en tu horizonte, si conoces cada brisa y sabes nombrarla. Porque cuando estas ahí en medio, esa aguja mágica me ponga como me ponga me lleva a tus brazos.

Lo he comprobado rodeado de un millón de personas y de un par de gaviotas a unas millas de mar adentro. Y me gusta esa certeza.

jueves, 22 de julio de 2010

El silencio del mar



El silencio del mar
brama un juicio infinito
más concentrado que el de un cántaro
más implacable que dos gotas

ya acerque el horizonte o nos entregue
la muerte azul de las medusas
nuestras sospechas no lo dejan

el mar escucha como un sordo
es insensible como un dios
y sobrevive a los sobrevivientes

nunca sabré que espero de él
ni que conjuro deja en mis tobillos
pero cuando estos ojos se hartan de baldosas
y esperan entre el llano y las colinas
o en calles que se cierran en más calles
entonces sí me siento náufrago
y sólo el mar puede salvarme.

Mario Benedetti.

miércoles, 21 de julio de 2010

Buenas tardes, de vuelta ya.









A LA DERIVA.




Su barco es un colchón tan fatigado

que apenas puede el agua

servirle de camino.

Desde su anciana proa

el hombre mira y mira la corriente

buscando bajo el líquido

la maraña del tiempo,

como si fuese la mirada

un sedal con anzuelo

donde prender al pez de los recuerdos.

Qué fue de aquella noche de cómplices palabras,

de susurros bordados en los gestos,

donde no hubo rincón

que no bañase la saliva

cuando incubó sus huevos el ave del amor.

De todo aquel naufragio

el hombre sólo pudo conservar

un gabán de dolor sobre la herida,

el retazo de cama

donde creyó sentirse amado

y que tan sólo fue el extremo

del hilo que enredaba la mujer.

Cuando ella dijo adiós,

el supo que era nave a la deriva.




(La Pájara Pinta 28, 2008).

Juan Calderón. Alburquerque, Badajoz (España)




martes, 13 de julio de 2010

La tarde.

No estaba perdido, no creas. Estaba enfrascado en poner orden en el altillo ese que esta encima del corazón. Esa buhardilla llena de papeles, de recuerdos, de proyectos siempre inacabados. Sobre todo ese que se llama vida, tan lleno de tachones y enmiendas. Estuve también afinando este instrumento que todos llevamos dentro, ese reloj que nos dibuja sonrisas, que nos pone lágrimas, esa cajita donde nacen y duermen los sueños en el centro de nuestro pecho.
Pulsé cuerda a cuerda, traste a traste con los ojos cerrados, Imaginando una de tus miradas. Veo esa niña que tú eres, jugando dentro de las niñas de tus ojos. Suficiente paisaje para echar a volar cualquier cometa con ganas y al mío le sobran. Tu mirada, tu sonrisa, tus besos, tus manos, el hablar pausado de tus llegadas y también tus adiós, son los seis tonos de mi guitarra.
Son también uno a uno los sonidos que oigo en mi caracola, en las drizas que alzan las velas, en la calidez de la brisa, en el planeo de las gaviotas a le espera de los barcos de pesca. Es la calma que precede a este espectáculo que cada tarde se ofrece a todos. Cuando queda el sol suspendido entre chales carmesíes y algodones blancos de caramelo. Ese que ocurre cuando la mar extiende una alfombra de escamas de plata, para que todos entrecerrando los ojos, intentemos ver cada vez más lejos o cada vez más dentro. Mirar, oír, en ese juego de ir y navegar de dentro afuera, deteniéndonos en cada recodo, en cada color, en cada nota, en cada mirada, en cada ademán de cada mano que acaricie, que sujete, que acogen en su seno, cada nota o silencio de esto que se llama vivir.
Vuelvo con la última luz, titilan las primeras estrellas, mientras que cómplices, velero y velas se dejan llevar y me llevan, sin prisas, acunados en un mar de recuerdos. De ti.





miércoles, 7 de julio de 2010

Saludos.

En pleno verano con un calor que da pánico, la naturaleza, se da un purgante. Se tiñe de gris oscuro el cielo y se desata una tormenta con todo su atrezzo; agua, viento, rayos, relámpagos, truenos. Los bañistas, los que vigilan a los bañistas, los niños, las señoras, los ancianos, las chicas bonitas, los que vigilan a esas chicas bonitas, en fin todos salen despavoridos. Se despereza la arena libre de pisotones, el agua lava su larga melena a lo ancho de la playa y el sol da guiños allí a lo lejos por entre las nubes. A mi que según el momento añoro o soporto al gentío lo que es hoy

agradezco a la madre Naturaleza este purgante. Necesitaba un poco de música interior. Por eso he vuelto, para saludar. Deseo que vaya todo bien.

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