A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

martes, 28 de septiembre de 2010

Efecto Bonsái.





Es una de las modalidades de la violencia de género, la más sutil de todas. Existe un libro de la psiquiatra mexicana, Patricia Rodríguez llamado “La mujer Bonsái”, que describe bien este tema.
Al igual que enseña esta técnica milenaria del Japón, se trata de, ir cuidadosa y meticulosamente cortando raíces y ramas, sustrayendo poco a poco, hasta la tierra que le sustenta, de tal manera que el final es “poseer” un árbol en miniatura en “todo” idéntico al que existe de forma natural, en nuestro jardines y bosques.
La herramienta de nuestro jardinero es su afecto. Lo utiliza como moneda de cambio, con esto consigue de su victima, que abandone poco a poco sus amistades masculinas. Es por su bien claro por “el qué dirán”, nada de encuentros, ni llamadas, ni charlas. Después vendrán las femeninas, “no te convienen” o “no están a tu altura”. El trabajo es su siguiente objetivo. No se porqué trabajas si yo gano lo suficiente, con lo buenas manos que tienes para las cosas de la casa, eres una magnifica cocinera y los niños que como están bien es con su madre. Por último está la familia; hermanos, padres, ….ellos me miran mal, no me soportan.
Cualquier intento de negativa por parte de la victima produce en el agresor dos cosas; primero se entristece, se deprime, se hace el débil…..”Ya no me quieres como antes”. Después se muestra distante, nada de besos, ni caricias…hasta que consigue que su “victima se arrepienta”.
El final es un arbolito, precioso, pequeñito, siempre lustroso, perfectamente cuidado, pero que al observador sin saber porqué, le inspira lastima. En nuestra lengua existe un refrán muy acertado. “De las aguas mansas líbreme Dios, que de las bravas me libro yo”

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