A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Una tarde.


Mientras escribe, sin observar el océano,

siente entre sus dedos

el temblor de la pluma de su lapicera.

La marea se retira arrastrando

pequeñas piedras, restos de la vida marina.

todo esto no tiene nada que ver, no,

con el origen de su emoción. No.

Su corazón se acelera porque ella

en ese instante ha decidido entrar

completamente desnuda en la habitación.

Somnolienta, por un momento no puede imaginar

dónde está. Se dirige al baño. Sacude su cabellera.

Se sienta en el inodoro con los ojos cerrados,

la cabeza inclinada; las piernas extendidas, abiertas.

No ha cerrado la puerta del baño, él puede verla.

Quizás,ella esté recordando lo que sucedió esa madrugada.

Porque después de un rato, abre un ojo y lo mira.

Y sonríe con mucha dulzura.



Raymond Carver. EEUU 1938-88.
"Mujer peinándose". Degas.

Vocación de quietud.


Y de repente, esta vocación de quietud,

de mariposa que quiere regresar a la crisálida,

de ser viento apresado entre una caracola.

Este deseo loco

de parar,

de envolverse en la neblina,

de ignorar el llamado, la proclama,

de que los días sean

apenas una música,

una conversación en la penumbra,

un nombre que regresa navegando

entre el vaho calinoso de la sopa,

un no ser siendo hacia la gran caída.



Piedad Bonnett. Colombia 1951.

domingo, 24 de octubre de 2010

Un amor de los de antes.

Siempre me interesó la gente mayor de edad, esa manera solemne de hacer balance en sus vidas. “Mi marido fue un buen hombre conmigo y mis hijos, nunca me faltó ni me puso la mano encima y en mi casa jamás falto de nada”. Era el papel del hombre, proveer. Para nada se referían a la ternura, al amor, muchísimos menos al sexo, tema tabú. Si acaso pudiera ser que conservasen varias cartas, escritas con ocasión del servicio militar de él. Si hubiera hablado él nos contaría que su mujer era muy limpia, buena administradora y que jamás dio que hablar. El enamoramiento, el amor como lo conocemos, sentimos, buscamos, perseguimos, exigimos, es cosa nueva no tiene más que unas décadas, incluso en algunas culturas como la china actual este tema es extraño. Allí a los maridos o esposas se les profesa afecto y respeto, nada más.
Sin embargo en nuestro medio ya sea cultural o geográfico el amor es un ingrediente definitivo y definitorio. Nos sentimos desgraciados no solo si no tenemos una de estas experiencias durante nuestra vida, sino que si acaba antes de lo previsto nos duele y nos hunde, poniendo en duda nuestra valía personal. Declaramos que el amor surge de improviso y sin explicación, pero al instante nos lanzamos sobre él para meterlo en una jaula, para degustarlo, para poseerlo, ya que nos proponemos disfrutarlo toda la vida, cuando el amor es algo sublime, frágil, escaso y de una duración indeterminada.
Somos afortunados si al menos una vez vivimos un gran amor. Más afortunados que millones de personas en este planeta que aun viven o vivieron. Tanto si dura un mes, como diez años o toda esa vida seremos muy afortunados, tanto si coincide con la persona con la que vivimos o con otra. Lo demás, esposo, esposa, hijos etc son pura biología, lo mismo que ha sido durante millones de años. Quizás tengamos que valorar también otros valores que damos como “menores”, como ese afecto de los chinos o ese “ser un buen hombre o una buena mujer” de antes, antes no soñaban con enamorarse, eso solo pasaba en las novelas o en las peliculas.

Bajo amorosa sombra.

Cúrame con tus manos,

toca de mí el olvido

que se fue acomodando entre los pliegues.

No venga la tormenta a amordazar mis sueños,

sólo esta lluvia suave, vespertina

despierte en mí los pétalos dormidos.

Desnúdame en silencio,

hoja por hoja

hasta dejar al descubierto el punto

del estremecimiento.

No debe haber estrépitos

que vulneren la calma de mi piel

tendida para ti como un estanque

en donde sólo el toque de tus labios

perturba la quietud.

No quiero los platillos

festejando con notas deslumbrantes

la pasión de los cuerpos,

ni los timbales ebrios

apurando la noche;

sólo la melodía de una flauta

tenue pero sinuosa

que adormezca con ritmo acompasado

estos miedos que vas quitando al paso.

Disuelve con tus dedos

el dolor y sus máculas guardadas

en rincones ocultos;

que se adelgace el tiempo

con tu humedad benigna

hasta llegar al límite de lo que no ha sufrido

magulladura alguna.

Devuélvele la paz a mis palabras

deseosas de ser playas

donde arriben tus barcas sigilosas.

Este amor en penumbra

aluza más que el sol

la gruta en que se había escondido

una parte de mí,

tal vez la más secreta.

Acerca con prudencia

toda tu voz, tus años, tu tibieza

y cuídame despacio

como una flor quebrada

que revive por fin

bajo amorosa sombra.



Carmen Villoro. México 1958.

sábado, 23 de octubre de 2010

Una pompa de jabón.


Ay mi niña, mi alma quiero decir, eres
el ritmo de los latidos de mi vida,
el vestido con que mis ojos cubre cada dia
el mundo que me rodea, velos, plumas de marabú,
sombras, simple retazos de una niebla amable,
pensamientos que como en un Arca de Noé transparente
vienen cada máñana a besar mis labios.



"He aquí que el silencio fue integrado
por el total de la palabra humana,
y no hablar es morir entre los seres:
se hace lenguaje hasta la cabellera,
habla la boca sin mover los labios,
los ojos de repente son palabras...

...Yo tomo la palabra y la recorro
como si fuera sólo forma humana,
me embelesan sus líneas
y navego en cada resonancia del idioma..."

Pablo Neruda. (Chile, 1904 -1973)

Simbad el Varado

Bitácora de febrero

Encontrarás tierra distinta de tu tierra, pero
tu alma es una sola y no encontrarás otra.
Simdbad el marino



Gilberto Owen.

Tu nombre, poesía.



Y saber luego que eres tú
barca de brisa contra mis peñascos;
y saber luego que eres tú
viento de hielo sobre mis trigales humillados e írritos:
frágil contra la altura de mi frente,
mortal para mis ojos,
inflexible a mi oído y esclava de mi lengua.

Nadie me dijo el nombre de la rosa, lo supe con olerte,
enamorada virgen que hoy me dueles a flor en amor dada.

Trepar, trepar sin pausa de una espina a la otra
y ser ésta la espina cuadragésima,
y estar siempre tan cerca tu enigma de mi mano,
pero siempre una brasa más arriba,
siempre esa larga espera entre mirar la hora
y volver a mirarla un instante después.

Y hallar al fin, exangüe y desolado,
descubrir que es en mí donde tú estabas,
porque tú estás en todas partes
y no sólo en el cielo donde yo te he buscado,
que eres tú, que no yo, tuya y no mía,
la voz que se desangra por mis llagas.





Gilberto Owen. Mexico 1904-1952

jueves, 21 de octubre de 2010

Claridad furiosa



No aceptamos lo dado, de ahí la fantasía.

Sol de mis ojos: eternidad aparte, pero mía.

Pero se da el presente aunque no estés presente.

Luz a veces a cántaros, pan de cada día.

Se dan tus pensamientos, tuyos como estos pájaros.

Se da tu soledad, tuya como tu sombra,

negra luz fulminante, bofetada del día.



Gabriel Zaid. Mexico 1934.

domingo, 17 de octubre de 2010

A ritmo de blues



Te digo Reginald que existen momentos en que siento haber dejado de fumar, aquellos Chesterfield sin boquilla a los que apretaba con los dedos antes de llevarlo a mis labios, ese impass al encenderlos y la primera bocanada. No está bien visto ahora, lo malo no era ese cigarrillo eran los veinte o mas que les seguían. pero me gustaría tener uno ahora mismo. Aquí al lado de mi gin tonic de Bombay Saphire, luego están el mar y ella, el mar ahí enfrente, el sol buscando meterse entre su dos sabanas azules, ella......ella en mi mente. Tengo tantos buenos momentos que elegir no es fácil, te contare uno que si pasó y a la vez no sucedió. Estábamos en un rincón del local, imagina cualquiera en el puerto, ambos con una copa, ambos mirándonos los ojos, su mano rozaba las mías, las rodillas de ambos juntitas bajo la mesa. Un momento antes estábamos paseando a la orilla de este mar, de la mano, despacio, descalzos, la pasión dibujo una niebla que borro todo a nuestro alrededor. Nos besamos con ese arrebato que da la seguridad de poder hacer el amor cuando, cuanto y donde quisiéramos. Decidimos aquella copa, solo nos fallo el pianista, si no te rías, un pianista. Hay veces que viene bien un arpa, un coro de ángeles o un acordeonista, depende de lo que estés haciendo, pero cuando miras a los ojos de una mujer por la que estas loco entonces....entonces es el momento de un pianista, allí en el rincón, en penumbra, deslizando sus manos como con desgana y entonando un blues. Solo teníamos como música, una charla del barman con una clienta, nos daba igual, nosotros volábamos en nuestro particular cielo y tanteábamos uno en el otro el siguiente paso. Yo propuse atravesar la calle y seguir el momento uno al lado del otro, cuando se desnudo admire sus formas, su piel, sus curvas que prometían una noche extenuante y..........que aquella ropa interior tan sugerente indicaba que no solo me había leído el pensamiento sino que además lo había mejorado con esas pinceladas de mujer. Nos leen la mente Reginald no lo dudes.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Nosotros y ellas. Charlas y soliloquios con mi contramaestre Reginald Abercrombie..


Y en este tema yo pensé."Que tú y yo seamos diferentes lo supe desde un primer momento". Fue un día en que te tire mi pelota y tu con una sonrisa me la devolviste, tras lo cual seguiste absorta en tus pensamientos, pensé que no querrías jugar conmigo, pero después supe que estabas de viaje en tu mente. Tampoco entendía eso de cantar a todas horas o de llorar sin que nadie te pegara. Hasta más tarde no comprendí que no llevaras tus rodillas desolladas como yo, claro que yo subía a todas las ventanas, me arrastraba por el suelo, me deslizaba por cualquier pendiente y además subía a lo más alto de las moreras de mi calle. Tampoco tuve una melena tan suave como la tuya. Hoy te confieso que en la cola del colegio te la acariciaba. Un día fui a tu casa y le pedí tu mano a tu padre, que en camiseta ojeaba un periódico deportivo. Me oteo por encima del papel y solo emitió una carcajada, yo me di la vuelta rojo de indignación y salí de allí, nada había sucedido como en la película que tenía ensayada. De cerca y lejos nos seguimos viendo en la vida, unas veces tenías el pelo largo, corto, rubio, castaño, eras la misma y muchas otras a la vez, pero seguíamos siendo distintos.
Una francesa (se los juro) una tarde de verano me impartió un curso acelerado teórico practico sobre diferencias y compenetrabilidad ajustada de las diferencias chico-chica. Durante varios años pulse replay un millón de veces para sacarle jugo al curso. Lo primera ventaja fue comprender (por fin) el significado de la palabra Concupiscencia, término que un jesuita táviro y enclenque nos repetía todos los meses de febrero en la penumbra de un salón de actos. Aquella joven como un Sarasate inspirado, me tomo entre sus dedos, sus manos, su boca y algunas zonas más y me demostró que los hombres tenemos a cierta edad, algunas partes de nuestro cuerpo son autónomas por naturaleza.
En este feliz estado transcurrieron algunos años intentando de forma altruista compartir aquellos conocimientos. Ya fuera por el idioma (francés) o mi falta de pedagogía, casi siempre quedamos en la parte teórica. Los cambios sociales y políticos aparte de un matrimonio terminaron con la parte práctica, fuimos a escuelas diferentes. Así que como el resto de la peña masculina el tema del francés pasó a la barra del bar a partir de la cuarta copa, ocasión magnifica que tenemos los hombres para intercambio de información imaginaria (I+I+I).
Casi una generación más tarde mi país y yo habíamos cambiado. Una tarde sentado y absorto tras una vidriera una chica me arrojo su pelota y sin palabras leí en sus ojos ¿juegas?. A todo, respondí.
En algún lado, quizás Google, encontré las diferencias entre los cerebros de hombres y mujeres, por aquello del sexo, de las emociones, del lenguaje y un largo etcétera de cosas. Esto es como cuando después de haber probado un plato exquisito te detallan la receta. Gracias a Dios pienso ahora, somos diferentes y qué?.
Somos simplemente actores en una obra de teatro. Durante esa larguísima escena de vivir vamos cambiando de personajes y vestimentas, pero en un determinado momento nos encontramos de frente y una frase tira de otra y de otra.
Tienes un pelo precioso, una sonrisa siempre dispuesta, unos labios regordetes, de estatura lo justo para un beso en tu boca. Lo encantador es esa conversación perenne que desde aquel día fluye casi sin notarse. Aprendí el idioma ese de estar en silencio, las mil y una tonalidades de las palabras y colores. Tú que también tenías partes autónomas, solo que (como no iba a ser menos) el interruptor esta en otro lugar, no recuerdo si era a la derecha, la izquierda, arriba………”Jesús, siempre tan analítico, no se como te aguanto”…….(dice ella).
Reginald asintió, "opino lo mismo Capitán".

martes, 12 de octubre de 2010

El silencio de las sirenas.


Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba: Para guardarse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones mas fuertes que mástiles y cadenas.
Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con inocente alegría. Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas.En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas les hizo olvidar toda canción.Ulises, (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él se hallaba a salvo. Fugazmente, vió primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él.

El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo mas acerca de ellas. Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises. Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó. La tradición añade un comentario a la historia.

Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo.

Franz Kafka, Praga, 1883 - Kierling, Austria, 1924

viernes, 8 de octubre de 2010

De viaje.




El más arriesgado de los viajes que uno pueda emprender, es hacia el interior de uno mismo. Existe un momento crucial para hacerlo, pero es necesario primero estar preparado, pertrechado y segundo que exista algo que encontrar. Ambas dos premisas deben ser intuidas previamente, en caso contrario es inútil y una considerable pérdida de tiempo. Ciertos síntomas o destellos nos ponen en alerta; una cierta propensión a estar solo, a guardar silencios prolongados aun en medio de una conversación animada, dejar hablar con tranquilidad a los demás, buscar calle y avenidas paralelas a nuestro itinerario usual, hojear álbumes de viajes lejanos. Mirar con atención a los clientes de nuestro bar, leer esos artículos y editoriales de fondo de nuestro diario y sobretodo cuando un día nos piden nuestra opinión……..optar libremente por no decir ninguna, aunque se tenga y además bien articulada. Son como digo síntomas de nuestro embarazo a término, nuestro otro yo ha hecho las paces con su pasado y presente, ha decidido que traje cómodo va a vestir y quiere salir a la luz.
Oriente aporto una visión ascética, los de acá lo continuamos con los retiros monásticos, en oriente seguidores de Buda o estudiosos del Zen. Los Ingleses mas originales y pudientes su Gran Tour. Todos, tarde o temprano iniciamos nuestro viaje que de crisálida nos convierte en otra cosa. Tus piezas deslavazadas; emociones, recuerdos, sentimientos, valores, metas, ilusiones, temores, sexo, amor….se ensamblan y dan una imagen como resultado.
Debería ser obligatorio partir de este punto para contraer compromisos. Firmar una hipoteca bancaria, comprometer un matrimonio, tener hijos y muchas cosas. Solo hay que mirar la cantidad de damnificados, que podemos haber dejado en nuestro camino. También quizás si fuéramos tan concientes no haríamos nada, quien sabe.
Como nunca es tarde ahora disfruto y me aseguro de ello, de cosas aparentemente sencillas como; no olvidar un aniversario, ni un cumpleaños, estar y que sientan que estás, tener una sonrisa, un abrazo, eliminar palabras con filo o doble sentido innecesario, tapar una debilidad acompañándola con una nuestra. Un consejo, no hable de su profesión, ya que es un experto aburrirá hasta a una momia, tampoco hable de planes de adelgazamiento.

Te llegará...



Te llegará una rosa cada día
que medie entre los dos una distancia,
y será tu silente compañía
cuando a solas te duela la nostalgia.
Te llegará una rosa cada día
augurándote tiempos de ventura,
compañera total del alma mía,
propietaria de toda la ternura.
Quisiera ser un mago fabuloso
para trocar las rosas por estrellas,
dejarlas en tu almohada sigiloso
y que iluminen tu sueño todas ellas.
Te llegará una rosa y la mañana
será para "vivirla" entre comillas,
tu alma escapará por la ventana
de tu orilla volando hasta mi orilla.
Aquellos que no tienen fantasía
no podrán entender, es muy complejo,
que acorta la distancia cada día
recibir una rosa desde lejos.
Te llegará una rosa, y día a día
será como quitarle al calendario
las hojas que nos faltan todavía
para dejar de ser dos solitarios.
Te llegará una rosa cada día,
que medie entre los dos una distancia,
compañera total del alma mía
propietaria de toda la ternura....

Alberto Cortez. Argentina (Rancul, La Pampa) 1940.

jueves, 7 de octubre de 2010

Un poco de crisis.


En 1587 el Cardenal Rodrigo de Castro acometió una reforma hospitalaria en la ciudad de Sevilla, esta reforma se produjo en todo el reino por orden de Felipe II, se puede considerar una modernización de la estructura sanitaria del reino. Concretamente en Sevilla existían más de 100 hospitales, casi todos dependientes de Hermandades y Cofradías. En esos años se inaugura el Hospital de las Cinco Llagas, actual Parlamento de Andalucía, yo lo conocí e inicie mis estudios en él ya que aquí radicaba hasta 1973 la Facultad de Medicina y aún era hospital.
Los hospitales reducidos funcionaban como tales y como asilos de pobres, entre otras cosas eran los pobres quienes más enfermedades padecían. Como decía estos establecimientos estaban bajo el patrocinio de una Hermandad religiosa y en atención al Santo que se venerara el hospital se dedicaba a la enfermedad asociada al Santo. Como curiosidad les diré que cada sala del nuevo hospital llevaba el nombre de un hospital cerrado
Hasta aquí bien. Pero este es el país de la picaresca. Resulta que las Hermandades gozaban de una exención de impuestos como tal y otra si tenían hospital. Como resultado bajo estas “fundaciones” vivían sin pagar impuestos, una parte importante de la ciudad y todo por la existencia de dichos “pobres, enfermos o tullidos” que además de estar asilados y cuidados de día mendigaban por la calle. El caso llego a ser tan extremo que algunas hermandades pleitearon entre ellas por tener en nómina a determinados pobres cuya enfermedad fuera evidente pero no causara mucho gasto.
Los hospitales fueron clausurados y todos sus enfermos, fueron citados en la explanada delante del nuevo Hospital. Allí se instalo un tribunal médico que reconoció a; ciegos, sordos, mudos, paralíticos, cojos, mancos, sifilíticos, locos, tísicos y un largísimo etcétera. A todos aquellos que se comprobó que estaban enfermos se les ingresó. A los pobres auténticos, cojos, ciegos y otras minusvalías, se les puso una tablilla numerada al cuello, que les daba permiso para la mendicidad. Al resto se les dio una tanda de latigazos, aunque solo a los primeros, ya que se produjo una desbandada general a la vista del castigo.
Estamos viviendo una crisis brutal y una parte muy importante del dinero de los impuestos lo dedicamos a gastos sociales. Con la diferencia de siglos obvia y sin necesidad de latigazos, convendría una reflexión sobre, cómo sobrevivir con indice de paro del 25%, una economía sumergida del 30% y una abundante picaresca como entonces.

Mujeres.

Bajaste del coche y cruzaste la calle, la distancia a recorrer hasta mi era la justa para dejarte ver. Venias con una gran sonrisa y esa eterna duda de toda mujer.¿ Me vera mas delgada, mas gorda, seguro que no le gusto ya?, el pelo no me ha quedado como quería. No es que los hombres no seamos igual, supongo que si, tenemos nuestra propia coquetería, solo que nos damos cuenta de los cambios de tarde en tarde, me refiero a nosotros. El caso es que si he de dar una opinión global, me gustaba como venía. Aparte lo mejor de ti no es eso, lo mejor vendría después, cuando sentados ya en el bar conversábamos. Oigo lo que me cuentas, cómo lo cuentas, los gestos de tu nariz, el movimiento de las manos tan pequeñitas......son un millón de gestos, que dicen más que la propia conversación.

Alguien con experiencia en la vida hubiera visto y oído varias conversaciones en una sola....sobretodo esas cosas que no se dicen en publico, pero que se leen en los ojos, en el temblor de unos labios...además porque hay que decirlas?. A veces tenemos inflación de palabras. Soy de los que piensan que sobran muchisimas explicaciones, que estamos mas guapos callados. Que coger su mano entre las tuyas resume toda una tarde. Que bañarte en su mirada y poner la tuya como una alfombra hacia tu interior es el mejor tema entre personas que se quieren.

Que corto se hizo el tiempo. Deberían existir dos relojes o dos tiempos o dos universos; uno para estar con los que amas y otro para el resto. Porqué galopan los minutos, no se. La despedida fue un beso, corto, en medio de la calle y con publico. Cuando se dio la vuelta su andar era distinto. Llevaba un contoneo gracioso.......pícaro. Mujeres.

domingo, 3 de octubre de 2010

silencios

Amada mía, solo dos palabras
y en ella está toda mi vida,
estoy hablándole al viento
que te lleguen mis palabras,
que se enreden en tu cuerpo,
que acaricien tu alma.
Paseo de su brazo y le cuento
que tengo el corazón cansado,
que no tengo aquí tus besos,
que solo me rodean silencios.

Vida.

Vida, soy de tus dos direcciones

De algún modo permaneciendo colgada hacia abajo

casi siempre

pero fuerte como una telaraña al viento

Existo más con la escarcha fría resplandeciente,

pero mis rayos son abalorios, son del color

que he visto en un cuadro.

Ah vida

te han engañado.



Norma Jean Baker (a) Marilyn Monroe. EEUU 1926-62.

sábado, 2 de octubre de 2010

vestida de seda.

Tu ausencia se vistió
con una túnica de seda
del color de la nostalgia,
gris plata, color de luna
vuelan pintadas aves celestes
color de una noche clara.
Mi espera, espera
te espera y desespera.
La brisa se torna húmeda
y atraviesa en un instante breve,
la tela de mi camisa
empaña mi mente
y se cuela en mis ojos
llenándolas de rocío.
Canta el búho poniendo en hora
al reloj del sauce y el olivo.
Siento tu mano acariciar mi pelo
tu pecho sobre mi espalda
y oigo mi nombre en un suspiro.
Acaricia mi cara
un vestido de seda,
aves de color de cielo
vuelan hacia una luna.



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