A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

domingo, 24 de octubre de 2010

Bajo amorosa sombra.

Cúrame con tus manos,

toca de mí el olvido

que se fue acomodando entre los pliegues.

No venga la tormenta a amordazar mis sueños,

sólo esta lluvia suave, vespertina

despierte en mí los pétalos dormidos.

Desnúdame en silencio,

hoja por hoja

hasta dejar al descubierto el punto

del estremecimiento.

No debe haber estrépitos

que vulneren la calma de mi piel

tendida para ti como un estanque

en donde sólo el toque de tus labios

perturba la quietud.

No quiero los platillos

festejando con notas deslumbrantes

la pasión de los cuerpos,

ni los timbales ebrios

apurando la noche;

sólo la melodía de una flauta

tenue pero sinuosa

que adormezca con ritmo acompasado

estos miedos que vas quitando al paso.

Disuelve con tus dedos

el dolor y sus máculas guardadas

en rincones ocultos;

que se adelgace el tiempo

con tu humedad benigna

hasta llegar al límite de lo que no ha sufrido

magulladura alguna.

Devuélvele la paz a mis palabras

deseosas de ser playas

donde arriben tus barcas sigilosas.

Este amor en penumbra

aluza más que el sol

la gruta en que se había escondido

una parte de mí,

tal vez la más secreta.

Acerca con prudencia

toda tu voz, tus años, tu tibieza

y cuídame despacio

como una flor quebrada

que revive por fin

bajo amorosa sombra.



Carmen Villoro. México 1958.

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