A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

domingo, 17 de octubre de 2010

A ritmo de blues



Te digo Reginald que existen momentos en que siento haber dejado de fumar, aquellos Chesterfield sin boquilla a los que apretaba con los dedos antes de llevarlo a mis labios, ese impass al encenderlos y la primera bocanada. No está bien visto ahora, lo malo no era ese cigarrillo eran los veinte o mas que les seguían. pero me gustaría tener uno ahora mismo. Aquí al lado de mi gin tonic de Bombay Saphire, luego están el mar y ella, el mar ahí enfrente, el sol buscando meterse entre su dos sabanas azules, ella......ella en mi mente. Tengo tantos buenos momentos que elegir no es fácil, te contare uno que si pasó y a la vez no sucedió. Estábamos en un rincón del local, imagina cualquiera en el puerto, ambos con una copa, ambos mirándonos los ojos, su mano rozaba las mías, las rodillas de ambos juntitas bajo la mesa. Un momento antes estábamos paseando a la orilla de este mar, de la mano, despacio, descalzos, la pasión dibujo una niebla que borro todo a nuestro alrededor. Nos besamos con ese arrebato que da la seguridad de poder hacer el amor cuando, cuanto y donde quisiéramos. Decidimos aquella copa, solo nos fallo el pianista, si no te rías, un pianista. Hay veces que viene bien un arpa, un coro de ángeles o un acordeonista, depende de lo que estés haciendo, pero cuando miras a los ojos de una mujer por la que estas loco entonces....entonces es el momento de un pianista, allí en el rincón, en penumbra, deslizando sus manos como con desgana y entonando un blues. Solo teníamos como música, una charla del barman con una clienta, nos daba igual, nosotros volábamos en nuestro particular cielo y tanteábamos uno en el otro el siguiente paso. Yo propuse atravesar la calle y seguir el momento uno al lado del otro, cuando se desnudo admire sus formas, su piel, sus curvas que prometían una noche extenuante y..........que aquella ropa interior tan sugerente indicaba que no solo me había leído el pensamiento sino que además lo había mejorado con esas pinceladas de mujer. Nos leen la mente Reginald no lo dudes.

1 comentario:

Rive Gauche dijo...

Que bello!!! pero como puedes transmitir tanto?. Me gusta mucho, mucho. Un saludo.

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