A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

lunes, 31 de enero de 2011

Deshoras


A veces
pienso en ti
en lo que pudo ser
en tu ternura presa
en las deshoras.



Claribel Alegría. Nicaragua 1924.


Tú en el alto balcón de tu silencio...





Tú en el alto balcón de tu silencio,
yo en la barca sin rumbo de mi daño,
los dos perdidos por igual camino,
tú esperando mi voz y yo esperando.

Esclavo tú del horizonte inútil,
encadenada yo de mi pasado.
Ni silueta de nave en tu pupila,
ni brújula y timón para mis brazos.

En pie en el alto barandal marino
tú aguardarías mi llegada en vano.
yo habría de llegar sobre la espuma
en el amanecer de un día blanco.

Pero el alto balcón de tu silencio
olvidó la señal para mi barco.
Y me perdí en la niebla de tu encuentro
-como un pájaro ciego-, por los años.

JOSEFINA DE LA TORRE España, 1907 - 2002
Óleo den Eugene von Blaas.

jueves, 27 de enero de 2011

Cartas desde mi balcon. 11.




Un saxo envuelve mi habitación, bailando con el contrabajo que va marcando sus pisadas, al ritmo de las teclas del piano, al fondo la batería sigue su monologo como un espectador ensimismado. Abro mi correo y no me has escrito, entonces miro en tus cartas que tengo guardadas y me digo………………………Ummmmmmmmmmmm, que carta me leeré hoy. Si estoy triste busco una que hablabas de soledades, si alegre una de rosas, si mis mariposas andan haciendo de las suyas en mi estomago, pues esa de las puestas de sol. Hoy volví del trabajo con frío así que busque una de nieves, de casitas en el campo con chimenea…..si esa chimenea que hemos hablado alguna vez…….te imaginas -me decías- sentado sobre una alfombra yo y tu en el sillón enredando en mi pelo, pasando la punta de tus dedos por mi cuello, mi oreja, mi frente y después rodear mi boca suavemente………
Me lleva ese propuesta de emoción que tiene el jazz, su armonía y la libertad con que cada solista entra y sale de la melodía. Cuanto me gustaría que la vida real fuera así………vuelve a escribir por favor, necesito que me hables de la nieve, del sonido de la lluvia en tu tejado, de ese escalofrío mañanero al hacerte el café……..necesito pensar que piensas en mi.

lunes, 24 de enero de 2011

Bus stop



Coincidimos en aquella parada de autobús
de vuelta a casa, tenias la mirada perdida
allá, a lo lejos, viendo como espectadora
tu propia vida.
En un breve instante, su reflejo cambió
esos paisajes que vi en tus ojos,
esos paraísos soñados, perdidos
me invitaron a vivir.
Dude yo también
toque mi cartera, bueno no tenia
gran cosa, estábamos iguales
mire mis recuerdos, mi vida,
la tuya en tus ojos, y eso
me dio valor.
Dando tumbos, a no se sabe donde
en pos de ese destino que tanto
he intentado forjar. Ni dinero,
ni maleta, solo tengo ahora mismo
lo que tú ves y lo que yo veo
ese cielo, ese mar,
esas tardes compartidas
esas noches para soñar .
Subimos al autobús tras
una veloz carrera
de la mano sonriendo .
¿Pero y tu donde vas?
contigo quiero ver tu mar.

sábado, 22 de enero de 2011

En tus silencios.



Incluso en los dias que oigo tu silencio amanece, amanece con esa lentitud con que mis pensamientos te rodean, deslizo la punta de mis dedos por tus labios en mis recuerdos, sintiendo rememorar la suavidad de aquel último beso que nos dimos. Imagino ese ondear de tu pelo, esos pequeños saltos que dabas al verme. Incluso en los silencios estas aqui.

viernes, 21 de enero de 2011

Absorta

Entre las hojas un rumor de insectos.

Tú, pensativa, escuchas -apoyada

en el negro balcón de la ventana

-esa fuga que sube en los helechos.

Oyes al grillo, sientes a la araña

sobre su tela, sigues en el viento

a la noche... la noche es un revuelo

en la sombra y tú escuchas su abundancia.

Desde la calle llega el estallido

de los autos, la fiebre en las palabras,

el desdén en el ruido de las cosas.

Pero sigues absorta en el bullicio

feroz de los helechos, alejada

y quieta en el tumulto de las hojas.






Víctor Manuel Mendiola. México 1954.

miércoles, 19 de enero de 2011

Recuerdos.




Qué cosa más amable para el corazón que el recuerdo de palabras de amor?
Bajo el domo redondo de este cuarto aun creo oír sus ecos, pero el vino de rubíes
que he bebido no es sino un agua amarga.
Absuelve a mi corazón, que desde siempre y para siempre está embriagado de tu belleza.
El narciso se muere envidiando tus ojos. No ha sabido encontrar la magia de tu mirada
y sus pétalos están mustios.
El pintor quedó tan maravillado de tu belleza, que en todas partes, en puertas y paredes,
dejó su recuerdo.
El corazón de Hafiz vino un día a jugar con tus trenzas. Mas cuando quiso irse sintió
que estaba en ellas ya para siempre preso.

De "Los Gazales de Hafiz"
Shansuddin Hafiz. Persia, 1315-1390

Dudas




Vistos desde el mar, las entradas a los puertos asemejan, dos brazos abiertos esperándote a darte la bienvenida. Conforme te acercas, te entra una sensación de premura y a la vez de inquietud. Te has acostumbrado tanto a estar en la mar, que sabes que te sentirás raro nada más pisar las maderas del atraque, pensaras que la tierra se mueve bajo tus pies. Es solo que tu cuerpo trae memorizado el bamboleo de tu barco y se mueve a su mismo son. Por eso al echar pie a tierra sigues con ese vaivén, debes cerrar los ojos y resetearte.
Cada puerto y la ciudad que lo acoge tendrá su propia dinámica, pero la gente que allí vive es especial. Su amabilidad su prestancia en echarte una mano, buscarte un hueco, orientarte. Todos los que salen fuera saben de los momentos difíciles y existe una camaradería innata por encima de idiomas, edades, raza y sexo.
Cada tarde que vuelvo, el sol ya desapareció por el horizonte, por el 270ª y ese viento de poniente casi en calma va empujándome poquito a poco hacia él. Tienes dudas y el alma dividida entre soñar con unos brazos, pensando si serán cálidos, si te aprisionarán entre ellos como tú esperas o virar en redondo y volver tras el sol.
El tiempo te hace apreciar las certezas, la mar te las ofreces, te las exige, te examina en todos tus defectos. Pero premia tus virtudes con esos días en que te permites, irte a proa y libre seguir esa estela de plata que termina en el horizonte.

martes, 18 de enero de 2011

Escorado


Mirándola dormir
dejé que el barco se inclinara
lentamente hacia un costado
precisamente el costado
sobre el que ella dormía
apoyando apenas la mejilla izquierda
el ojo azul
la pena negra de los sueños
y por verla dormir
me olvidé de maniobrar
pensando en las palabras de un poema
que todavía no se ha escrito
y por ello
era el mejor de todos los poemas
tan sereno
tan sutil como su piel de mujer casi dormida
casi despierta,
tan perfecto como su presencia inaccesible
sobre la cama,
proximidad engañosa de contemplarla
como si realmente pudiera poseerla
allá en una zona transparente
donde no llegan las sílabas orando
ni el clamor de las miradas
que quieren acercarse
en la falsa hipócrita intimidad de los sueños.

"Descripción de un naufragio" 1974

Cristina Peri Rossi.Uruguay 1941

Con todo cariño.




Nadie es uno mismo al ciento por ciento, todos ofrecemos una versión descafeinada con los que viven a nuestro lado. Vamos purgando todo aquello que sabemos que molesta o incordia, sobre todo con quienes dependemos sentimentalmente. Nadie nos lo pide, pero lo hacemos y al final llega un momento en que somos en realidad otro. Me encantan mis defectos leo que dice el personaje del libro que tengo entre manos y es cierto. Los defectos forman parte de nosotros y cuando los soslayamos dejamos de ser el mismo. Por eso tenemos amigos, para no perdernos, para no volvernos más locos. Siempre me he preguntado por qué los amigos nos soportan, nos sufren y están siempre al lado. Al final me he dado cuenta, que es porque con ellos no tenemos que hacer concesiones, no hay el premio ni castigo de las otras relaciones en que si te portas mal o te quedas sin cena o sin postre.
Eso es lo bueno de los amigos, que puedes ser; un gran metepatas, un ser maravilloso, ocurrente, surrealista, incluso con suerte amante ocasional…..y ellos contigo. Es esa libertad de acertar y errar lo que hace bonita esa amistad. Cuando están ausentes se les echa tremendamente de menos, cuando están lejos está uno deseando que vuelvan, cuando están enfadados es imposible no preocuparse porque dejen de estarlo….porque sin ellos nosotros no podríamos ser ni existir en realidad, sin ellos nuestra alma se va quedando pequeñita.

Mañana






La ventana entornada recuadra un rostro
sobre el campo del mar. Los lindos cabellos
acompañan el tierno ritmo del mar.

No hay recuerdos en este rostro.
Sólo una sombra huidiza, como de nubes.
La sombra es húmeda y dulce como la arena
de una intacta caverna, bajo el crepúsculo.
No hay recuerdos. Sólo un susurro
que es la voz del mar convertida en recuerdo.

En el crepúsculo, el agua mullida del alba,
que se impregna de luz, alumbra el rostro.
Cada día es un milagro intemporal,
bajo el sol: lo impregnan una luz salobre
y un sabor a vívido marisco.

No existe recuerdo en este rostro.
No hay palabra que lo contenga
o vincule con cosas pasadas. Ayer,
se desvaneció de la angosta ventana,
tal como se desvanecerá dentro de poco, sin tristeza
ni humanas palabras, sobre el campo del mar.



Cesare Pavese. Italia 1908-1950

viernes, 14 de enero de 2011

.....viene la luz.




Poco a poco el sol del sur va ganándole la partida al invierno, arrincona sus tonos negros y grises, espanta las nubes y arropa al viento domándolo en brisa. Falta aun para la primavera, pero de vez en cuando viene un día que nos anuncia que por fin nos desprenderemos de abrigos y paraguas. Se desnudaran los brazos, abrirán cuellos y sonrisas y el paseo o la charla ganaran la partida a las prisas. Disfrutaremos de los amigos que haciendo gala de tremenda valentía, un día decidieron acompañarnos a lo largo de los años. Es maravilloso ese rincón donde la luz del día y la luz de ellos, nos envuelven y acompaña. El titulo de amigo es como la nobleza, viene de antiguo, se gana por ganas, por que si. Un día nos damos cuenta, que tenemos siempre a nuestro lado a un grupito de personas, de esas que no estando, están siempre. Esas que tienen un rincón reservado en sus vidas para ti, te lo hacen saber y te azuzan para que lo ocupes, un rincón lleno de tiempo, de cariño, de olvidos, de recuerdos. Basta con ir a ellos, cruzar la calle, romper con la comodidad, la distancia y dar un abrazo.

jueves, 13 de enero de 2011

El Amor.



Pequeña

rosa,

rosa pequeña,

a veces, diminuta y desnuda,

parece

que en una mano mía

cabes, que así voy a cerrarte

y a llevarte a mi boca,

pero de pronto mis pies tocan tus pies y mi boca tus labios,

has crecido,

suben tus hombros como dos colinas,

tus pechos se pasean por mi pecho,

mi brazo alcanza apenas a rodear la delgada

línea de luna nueva que tiene tu cintura:

en el amor como agua de mar te has desatado:

mido apenas los ojos más extensos del cielo

y me inclino a tu boca para besar la tierra.




Pablo Neruda

domingo, 9 de enero de 2011

Un ratito.



Porche, jardín, patio, uno pretende no ser presuntuoso asi que particularmente prefiero patio. Porque para nosotros dice y evoca muchas escenas. La que más me gusta es imaginarte sentada en él, la cabeza echada atrás recibiendo el sol sobre tu cara. En esa postura medio desmadejada, medio indolente, pero relajada. Un cigarrillo en tu mano, quizás un libro en tus rodillas con una página doblada. Si nuestra mente fuera un disco duro diríamos que te estas “defragmentando”. Nada es nuevo, todo está ya inventado, las maquinas nos imitan, no nosotros a ellas. Son tantas las manos que teclean sobre nuestras vidas, tantas aplicaciones que hemos tenido que instalar, tanto ponerse al día……Por eso prefiero imaginarte allí sentada, en paz y llegar con dos copas de cervezas heladas, dejarlas sobre la mesa, besarte los labios lentamente y después sentarme a tu lado toda la mañana.

sábado, 8 de enero de 2011

Un poquito de calma.....


Agarrado al viento........



De pie, sujeto al stay de proa, la vista perdida a estribor, hacia el sol que se marcha como yo cuando bosteza casi dormida la tarde. Pienso en ti, en cómo sería encontrarte allí en el puerto, en tu bahía. Cuanto me gustaría varar en tu playa. Recostar mi cabeza sobre tu vientre después de hacer el amor y charlar mientras acaricio tus piernas. Detener los relojes y dejar que tu alma y la mía acuerden un solo tic tac en silencio. Se marcha el sol dando unos pequeños avisos a enamorados poco avezados. Cuando es invierno o el tiempo cambia a frío se suele ver un extraño fenómeno, el “rayo verde”, solo es la refracción de la luz que al pasar por unas capas frías del aire produce ese color. Eso vale para los profesores aburridos, para ti y para mi ese rayo equivale a estar enamorado, solo lo ven los enamorados o lo que es lo mismo, solo aquellos que no pierden los ojos de algo tan bonito pueden verlo. Yo lo he visto un monton de veces y lamento llevar la contraria a todos. He visto ese rayo verde, pero reflejado en tus ojos. Cada vez que pasaba tu me decias “lo has visto?”, claro que sí te decía yo y era verdad, pero lo vi en tus ojos……Hace muchos años que veo el atardecer reflejado en ellos, una cosa que es doblemente preciosa. Agarrado al stay, sintiendo la brisa, la caricia de unas olas templadas en mis costados avanzo a tus brazos. Como esa noche que paseábamos bajo una luna que olía a primavera…..
Cuanto añoro tu puerto, las amarras de tu pelo sobre mis hombros y la brisa de tu aliento en mi cara……….de pie en mi proa voy soñando agarrado al viento.

viernes, 7 de enero de 2011

El juego de la Oca.

A veces la vida imita a los juegos
o estos imitan a la vida
nunca me salio a mí el 6
y en la oca ya me hablaban
de tu en la cárcel y la posada.
Mientras, mis amigos brincaban
por los puentes y a lomos de un pato
parecido a los sobres de sopa
Tiene su premio ir tan lento
por el juego de la vida
un puente invita a descansar
cuando llegas a su mitad
ver el río, dejarse llevar
por su corriente soñando mas allá.
En las posadas según dicen, hay gente
variopinta, trápalas, viajeros
Y hasta el donnadie
puede ser interesante, encuentras
pintores escritores, algún poeta
actores, títeres y marionetas.
Hace unos meses, en mi partida
por fin me salio el 6
di un brinco de alegría
por fin podré dar el salto
y me toco entrar en esta posada
llegué, miré y entré
dejé mi ficha y solté mis dados
y sacando la cabeza fuera dije….
señoras discúlpenme y sigan con su juego
que yo me quedo con estos……señores.

martes, 4 de enero de 2011

La rebotica.




La conversación es un arte y una necesidad también, los seres humanos se han reunido en torno a una hoguera, alrededor de mesas en cafés, clubes y de forma castiza en las reboticas.
La rebotica era el pequeño laboratorio que existía en las farmacias. En ella se preparaban las fórmulas magistrales recetadas por el galeno. Eran tiempos donde las compañías farmacéuticas aun no existían. El farmacéutico mezclaba los principios, dando lugar a píldoras, jarabes y pomadas, para los enfermos del pueblo. Mientras trabajaba se desarrollaba la charla. Generalmente asistían; el maestro, el médico, el cura y el representante del orden publico. De este modo la charla iba de un tema a otro, mezclándose pareceres, opiniones y experiencias. Así al mismo tiempo que nacía un remedio para un mal, nacía un tiempo compartido muy útil para otra parte del cuerpo, el alma.
Hoy hablamos por teléfono o por internet. No disponemos ni de tiempo ni de lugar, para poder conversar larga y pausadamente. Quizás tampoco con quien. Cada vez mas nos faltan personas cercanas, íntimas o adecuadas para poder extender ante sus oídos nuestras opiniones, miedos y pensamientos. Porque un teléfono no sustituye a unos ojos, a unas manos, a unos labios que te respondan.
Como aquellos pobres indígenas ante los barbudos conquistadores, hemos cambiado por modernos abalorios nuestras costumbres, nuestro tiempo, nuestros pequeños placeres, como era este de hablar en esa “media distancia” que es el contacto humano.

Óleo de García Ramos.

He detenido la respiración.......





He detenido la respiración
para sentir si tú respiras.
A la vez has quedado tan presente y lejana.
Eterna casi.
Fuera del tiempo, sola, sin moverte.
Y me llenó el terror incontenible
de que te hubieras ido;
de que te hubieras muerto en sueños,
y me hubieras dejado entre los brazos
sólo una imagen clara,
un simulacro tibio, una perfecta
máscara tuya con los ojos cerrados.
Pero aquí está de nuevo
como una flor brotando, como el alma
de una rama florida,
dulce, otra vez tu aliento dulce.
Y en medio de un placer que de tan tierno
me acongoja,
de un sobresalto que me empequeñece,
de una paz en tumulto que me ahoga,
vuelvo a ser, y te miro.
Vives. Estás dormida.
Un temor sin objeto,
una sorpresa temerosa
te toma de repente, te sacude
desde los pies hasta la nuca.
¿Oyes, acaso, en sueños,
que te busca una voz desamparada;
sientes, durmiendo, que no es justo
que tú descanses, mientras alguien
trabaja, mientras alguien se consume
de enfermedad, mientras alguno,
que tú pudiste amar, está muriendo?
Afuera todo sigue pareciendo
desesperadamente sin sentido;
lo comprende, convulso,
tu corazón amenazado.
Y quisieras correr compadecida,
temblorosa, quemándote
de caridad y de esperanza
y de fe, y recibir el sufrimiento
de todos en tus brazos débiles,
y con tu manto lleno de agujeros
cobijarnos a todos.
Y tu mano se mueve,
y un sonido agitado, una palabra
a medias, el principio de un gemido
cruza tus dientes. ¿Has llamado?
Nuevamente el silencio
nube exacta cubriéndote,
no traspasable atmósfera invisible?
te ciñe y te separa.
¿Caminas qué caminos,
qué atardecida fuente bebes,
qué interiores, pacíficos espejos
abre tu propia luz, en que te miras;
en qué oro relumbras engarzada?
Sobre tu sueño flotas
como en lago de aceite; nada existe
fuera de la quietud que te conduce.
Y como un puente milagroso,
tan tenue como el júbilo más tenue,
tan pensativo como un niño,
un movimiento acompasado
pliega las comisuras de tu boca.
Todo está bien ahora. Firme
como de piedra sobre piedra, el mundo.
Responsable en tu paz, te sientes
ligada y libre, solidaria.
Comprendes la desdicha,
amas la dicha humilde de las gentes.
Estás de juegos inocentes,
de amable amor, de alegres voces
humanas, de ternura simple
invadida y cercada.
Y no sabes si el aire es una playa,
si eres feliz porque cumpliste
los quehaceres del alma diarios:
porque recién lavada brilla
cada parte en su sitio,
tu facultad de regalar el gozo:
o porque eres hermosa; o si la primavera…
Algo, que alumbra todo, se refleja,
grave de consecuencias dulces,
en tu semisonrisa.
Todo está en orden; cada cosa
arreglada a su fin. Tan necesario
es tu mínimo gesto, como el acto
de entreabrir una puerta.
Porque yo estuve solo
quiero pensar que tú estuviste sola.
Que no te fuiste, que dormías.
Que me dejaste sin dejarme,
y me necesitabas
para poder estar contenta.
De cualquier modo, he recobrado
mi lugar en el mundo: regresaste,
te volviste accesible.
Me devuelves el tiempo,
el dolor, los caminos, la alegría,
la voz, el cuerpo, el alma,
y la vida y la muerte, y lo que vive
más allá de la muerte.
Me lo devuelves todo
encarcelado en la apariencia
de una mujer, tú misma, a la que amo.
Volviste poco a poco, despertaste,
y no te sorprendiste
de encontrarme contigo.
Y casi pude ver el último
peldaño del secreto que subías
al dormir, pues abriste
muy despacio, muy plácidos
tus ojos adentro de mis ojos que velaban.






Rubén Bonifaz Nuño. Veracruz, México 1923.

Fotografía de Sara Ellis.

lunes, 3 de enero de 2011

Estoy....

Estoy

acurrucado en ese rincón

dentro de mis adentros

en ese sitio

donde solo tú supiste llegar.

Recogido

con tus recuerdos,

con los ecos de tus palabras

que aun resuenan en mis oídos,

con tus besos.

Todo

puedo recordarlo,

todo lo puedo volver a vivir

cierro los ojos y estas aquí

hasta siento tu respiración

en mi boca.

Pero

cuando imagino tus manos

esas alas pequeñas y divinas

¡cuanto daría por sentir

ahora mismo una en mi hombro ¡

cómo te echo de menos.

Cuando.......

Cuando tengo tu mejilla junto a la mía
oigo como suena el amor
lo mismo que se oye el mar
dentro de una caracola.

Más tan solo es un momento
hermoso, pero te marchas
y mi alma queda en silencio
sola con sus recuerdos.

Amar, morir, esperar tus abrazos,
esta sed de besos que me esta quemando
estos sueños que día a día desgrano
en versos, para ti, sentimientos.

Y lucho por buscar una sonrisa
ocultar esta melancolía
déjame otra vez tu caracola
necesito oír tu corazón, mi vida.

sábado, 1 de enero de 2011

Oscuridad hermosa.

Anoche te he tocado y te he sentido


sin que mi mano huyera más allá de mi mano,


sin que mi cuerpo huyera, ni mi oído:


de un modo casi humano


te he sentido.


Palpitante,


no sé si como sangre o como nube errante,


por mi casa, en puntillas, oscuridad que sube,


oscuridad que baja, corriste, centelleante.


Corriste por mi casa de madera


sus ventanas abriste


y te sentí latir la noche entera,


hija de los abismos, silenciosa,


guerrera, tan terrible, tan hermosa


que todo cuanto existe,


para mí, sin tu llama, no existiera.








Gonzalo Rojas. Chile 1917

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