A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

domingo, 31 de julio de 2011

Ortodoncia.



A través de la alambrada
de mi boca
tus besos tienen el sabor .
de la libertad.



Poema de Ana Perez Cañamarez. Sta Cruz de Tenerife. 1968

sábado, 30 de julio de 2011

En tus salinas.


Como un terroncito de azúcar
cayeron mis murallas,
las de aquel castillito de arena,
en la playa de tu sonrisa,
con una sola de tus miradas.
Cae la tarde y
corren caballos,
en el bajo de una marea.
Traen Jinetes de dolores
y gaviotas de nácar.
Se duerme el sol en tus cabellos
mientras nado entre tus ojos,
caricias de poniente traen tus manos.
Como el Guadalquivir
navego cada sueño,
entre tus salinas y tus senos,
donde cada tarde,
renazco, vivo y muero.

Vainilla y a canela.





Son los sabores que me vienen a la memoria al ver el vuelo de su pelo o ante la cercanía de un beso suyo. Se llena el aire de silencio y el mundo se para un instante, el necesario para bañarme en una de sus miradas. Se adormece entonces mi piel como si un millón de plumas me envolviera. Solo es un segundo pero podría hablar de él todo el día.
Y me pregunto por qué en su presencia y más aún en su ausencia, vienen estas imágenes a mis manos e intento devolvérselas en una carta. Creo que mi mente guarda sus palabras como no queriendo molestar en el momento, romper el silencio callado y luego como un torrente se vuelve charlatana. Otras veces pienso que es ella y no yo quien escribe, que no soy más que un intermediario, el cliché que solo tiene el mérito de atrapar su voz y su imagen.
Quedo callado ante esa belleza, mientras, me envuelve un olor a vainilla y a canela.

domingo, 24 de julio de 2011

Guapa.






Admitir un halago (si es real aun peor), nos cuesta por la educación que nos han dado, parece poco humilde o acaso un rasgo de vanidad que te digan, guapa, bonita, atractiva etc. En masculino lo mismo, aunque es más difícil por no decir casi inexistente. Yo que estoy ya en esa edad, en que si una mujer repara en mí, es porque desea mi taburete, espera que deje la mesa o el aparcamiento libre, es decir voy ya para transparente. Pues me doy cuenta que somos pobres en decir halagos aunque los tengamos en la punta de la lengua. Ahora que decirnos te quiero a todo el mundo en los SMS es normal, pero frente a frente es raro. Vas y sueltas….que guapa estas, te veo estupenda y rápidamente comienzan….a decir lo contrario y si insistes pues se ponen en guardia. Que intenciones traerá este? Figúrese si encima le dices ..te quiero….chungo, acosador en potencia.
Le oí decir a una amiga muy linda a la que aprecio mucho, que los padres nos dan “el molde” y nosotros ponemos la escayola. Es bien cierto, la belleza es algo más que un físico perfecto. Se puede tener un cuerpo intachable y no llamar la atención, traigo una foto de una actriz conocida. Sus medidas corporales no cuadran con lo que decimos perfecto, pero es una de las bellezas más reconocidas. Ha sido su vida, su inteligencia, sus principios, sus defectos, su manera de ser, su mirada, sus sentimientos, todo junto, la escayola que relleno el molde de sus padres.
Lo que en realidad somos es lo que nos hace relucir por encima de una cara, por tanto es merito de cada cual y cuando a alguien se le dice guap@ o atractiv@, es todo mérito suyo. Su trabajo le ha costado. Y da igual la ropa que te pongas, posiblemente incluso recién levantado te digan, me encantas como estás esta mañana……por Dios si no me he peinado, ni pintado…no es preciso.
Deberíamos huir de es@s otr@s que te dicen su opinión a la primera, generalmente crítica….”es por tu bien” añaden, sin habérselo pedido. Gente que te tiran de los pies para abajo, que odian decir cosas bonitas, que se llevan todo el día dando brochazos de gris y negro a diestro y siniestro. Esta gente falsamente humilde en realidad son vanidosas de si mismas, pero a las que por más que lo intentan por más que mezclan arena y agua, nunca logran esa escayola necesaria para que te digan guapa.

jueves, 14 de julio de 2011

Zaguán




Cuando me abres tus brazos y la puerta de tu sonrisa, me detengo un segundo y recuerdo…..el zaguán de la casa de mis abuelos. Ese espacio entre el portal de la calle y el postigo de la entrada a casa. Siempre en sombra, siempre limpio y acogedor, allí el aire traía el dulce olor del jazmín, de los caracolillos y del albérchigo. Así me hueles tú, así saben tus abrazos. De tus besos…….de ellos solo hablaría mi alma, que los guarda de dos en dos con mimo, entre papel Manila, antes de que mi mente pretenda entenderlos. Los hombres ya sabes, como la policía a ciertas cosas, llegamos, tarde, mal y con demasiado estruendo.
Quedan en la penumbra que envuelve al brillo de tus miradas, una danza de palabras y manos, que dicen cosas distintas, en una hablan los ojos y otras dicen los labios. Solo tu y yo las entendemos, en el zaguán de tus brazos.

Los poemas de amor de Marichiko.





LVI. Esta carne que tú has amado...

Esta carne que tú has amado
es frágil, inestable por naturaleza
como un barco a la deriva.
Los fuegos de los pescadores de cormoranes
fulguran en la noche.
Mi corazón fulgura con esta agonía.
¿Entiendes?

Mi vida se apaga.
¿Entiendes?
Mi vida.
La corriente y la niebla
me arrastran y desaparezco como las estacas
que protegen las redes de la corriente
en el río Uji.

LV. La noche es demasiado larga para el insomne...

La noche es demasiado larga para el
insomne, el camino demasiado largo para el
desesperado, la vida demasiado larga
para una mujer puesta en ridículo por la pasión.
¿Por qué encontré a un guía sinuoso
en los serpenteantes senderos del amor?

XLIV. El desorden de mi pelo...

El desorden de mi pelo
Se debe a mi almohada insomne y solitaria.
Mis ojos hundidos y mi rostro demacrado
Son tu culpa.

XLIII. Dos flores en una carta...

Dos flores en una carta.
La luna se oculta entre las colinas lejanas.
El rocío empapa los bambúes.
Espero.
Los grillos cantan toda la noche en el pino.
A medianoche se oyen las campanas en el templo.
Patos salvajes gritan en el cielo.
Nada más.

XXXIV. Cada mañana me despierto sola,...

Cada mañana
Me despierto sola,
Soñando que mi brazo
Es tu dulce carne
Presionando mis labios.

XXVII. Cuando salía del baño...

Cuando salía del baño,
me tomaste ante el largo espejo
y junto a la baja cama,
mientras mis pechos temblaban
en tus manos y mis nalgas
se estremecían contra tu cuerpo.

XXIV. Grito cuando me muerdes...

Grito cuando me muerdes los
pezones y el orgasmo
me vacía el cuerpo, como si me
hubieran cortado en dos.

XVI. Abrasada de amor...

Abrasada de amor, la cigarra
canta como loca. Callada como la luciérnaga
mi carne se consume de amor.

XV. Porque sueño...

Porque sueño
Contigo cada noche,
Mis días de soledad
Son sólo sueño.

VII. Hacer el amor contigo...

Hacer el amor contigo
Es como beber agua de mar.
Mientras más bebo
Más sedienta me pongo,
Hasta que nada puede saciar mi sed
Sino beberme todo el océano.


Kenneth Rexroth. EE.UU. (1905-1982)

miércoles, 13 de julio de 2011

El brillo de la mañana



En el cristal del agua,
del estanque de los sueños
donde se baña la Luna,
ella lava sus mariposas,
alisando sus frágiles alas
con la punta de los dedos.

Juguetean entre sus labios
las notas de su sonrisa
y el brillo de la mañana
quedó dormido en sus ojos.




martes, 12 de julio de 2011

Ahora llega el silencio.



Y es mi silencio
solo asombro,
desmayo mudo,
asi quedé
absorto
ante la belleza
del instante.

Y es la vida
desde entonces
inmensamente
superior
a lo narrado
a lo sentido
y a lo pensado.

Pobre paleta
pincel o pluma,
que como red inútil
ve pasar en sus vacíos,
el vuelo de esta frágil
mariposa que es vivir.

¿Y el amor?........
es lo que queda,
es......todo.
Es un estremecer
es que............
se encoge el cuerpo
dentro del alma,
de.....mi Alma.




Cuando estas ausente.





Cuando estas ausente,
cuando tu cuerpo no esta,
estas aquí,
como cuando estas dormida a mi lado.
Me gusta despertar,
me gusta sentirte cerca
y mirarte
como respiras profundamente tranquila.
Me encanta esa sonrisa de paz,
Dios
cuanto me gustaría
navegar
en la góndola de tus labios
a tu interior
y fundirme con tu sueño,
soñar juntos
los dos.

sábado, 9 de julio de 2011

Dos de corazones.





Grita, salta y corre
Se detiene.
Y tras un instante
Emprende veloz carrera.
Como loco,
Como un niño juega
Tras su amigo persiguiéndolo
En la plazuela.
Te presiento
Y mi corazón se alienta
Y va como niño
Por dentro lleno de risas
Aun no te he visto
Pero él te siente cerca.

Nuestros sueños.





Los sueños son artificios de la mente, vagas quimeras............dicen unos. Los sueños son gomas de borrar, pequeños meandros donde descansamos de una realidad, dicen otros. También son búsquedas, desembarcos en el futuro, creo yo. Nos presentan disfrazados nuestros anhelos, esos otros sueños que vivimos despiertos. Es como la prueba del algodón que nuestro corazón nos pone en nuestro hoy para averiguar qué camino tomar. Bienvenidos los sueños sean unos u otros, bienvenidas mente o corazón, amigos, grandes compañeros con los que de la mano transitamos las 24 horas del día. Vigilantes y sufridas sombras de nuestro vivir.

jueves, 7 de julio de 2011

Mirando tu mirar.


Mirando tu mirar
te desnude
con un beso.
Cayeron tus prendas
como pétalos de rosa
en un viento de pasión,
sin darnos cuenta.
La tarde hizo guardia
tras los cristales
y un ángel presuroso
voló de puntillas
sin un solo dardo
que dispararles.
Un corazón,
un solo amor,
y dos amantes
se hablan
besándose los besos.
Se despidió la tarde,
con un guiño a la luna
y tras los cristales,
aun canta el amor
de dos amantes.

A solas con mi corazón......





Decir que amas es fácil, sentirlo es otra cosa. Hay quien afirma que el amor es un maldito regalo. Otros que es la fuerza que mantiene en marcha un motor desvencijado. Me trae tantos recuerdos esta foto, que creo que la miro desde el fondo de mi mirada, allí, ese sitio donde duermen los recuerdos, allí donde se funden tantas personas como he sido. Surgen las imágenes como una bandada de críos de un autobús escolar. Se atropellan por colarse el primero, su pelo, su risa, la luz, la tarde, el rumor de la playa, las ganas del primer beso. Toda la escena que después se repitió, con otros actores en distintas historias de la vida.

Ahora ,podría desgranar tras los años que hubo momentos, en que amaba el mar, otros sus ojos profundos, después su mirada y todo el mundo que me mostró a través suya. Hoy, hoy es como digo desde el fondo de mi mirada un todo. Uno y separo tantas cosas que el amor me mantiene, vivo con el, pero no me hiere. Hoy camino a solas con mi corazón y el mar.

Aires de levante





Como un ave con sus alas blancas extendidas y una caricia de aire templado que trae la calidez del levante, navega. Aire de tierra. Donde el Guadalquivir viene a ser libre de la cárcel de sus riberas. Vamos a lomos de su corriente buscando esa línea tras la que se pone el sol. Se desperezan las velas tras los fríos, juega su frente con las olas, como los zagales libres de su clase en el recreo. A pillar y ser pillados por sus amigos. En la soledad oigo las risas, los murmullos, el pregón del vendedor de helados de los veranos, todos ellos aun viven en los ecos de la playa.
¿Cuantas cosas terminan en el mar, cuantas duermen entre sus aguas?. Muertos que aun viven en los vivos, y vivos que aquí yacen dormidos u olvidados ausentes de otros seres.
Me pregunto si ese brillo de nacar que adornan el rizo de tus aguas no son sino las miradas de tantos, que al atardecer dejamos allí las ilusiones, los sueños como prendas de amor extendida sobre la colcha de una inmensa cama. Me pregunto si tu calma no son sino los restos de tantos versos naufragados en el tiempo. Me pregunto si el mar cuando se pliega en su seno despejando la playa, no es sino dormir. Reordenar sus recuerdos y después volver, unas veces con gran ímpetu y otras suave, como la palma de tu mano y al leer con sus olas nuestras pisadas, intenta adivinar de quién es aquel suspiro, de quién aquel poema.
A veces al retirarse, deja como olvidado un aviso, es como un salvavidas para corazones perdidos, deposita sobre su arena una caracola. Para que un niño aprenda a soñar, para un corazón que quiera aun recordar. Incluso sin precisar nada. Quien sabe si la dejaste en un rincón, quien sabe si mañana al mirarla recuerdes que un día te habló el mar.

miércoles, 6 de julio de 2011

El ámbar de la memoria


Con solo verle virar a la salida del puerto Abercrombie sabía sin ni siquiera mirarle, dónde iban. Smith de cuando en vez buceaba en el ámbar de su memoria. Sentía esa necesidad imperiosa de volver allí. Soplaba un levante suave, aunque ardiente. En el mediterráneo a este viento cálido le llamaba terral, como canta Serrat en su balada, solo que allí es poniente.
Smith abrió velas una a cada lado y como una gaviota nos dejamos llevar. Es un trecho corto, la boya de Montijo, es una cardinal norte y limita la entrada al estuario por ese rumbo. Como siempre largara el ancla y sestearemos un rato. Él se sentara ensimismado mirando al sol mientras sumerge la palma de su mano en el agua.
Me contó una vez que no le importaría que tiráramos sus cenizas aquí, ya que aquí decidió enterrar una parte suya. Después ya no habló más de aquello. Tampoco yo le pregunto, mientras el mira la puesta de sol yo largo un aparejo de pesca y me entretengo en ganar algo para nuestra cena. Smith entorna los ojos y yo sé que es entonces cuando acaricia el libro de sus recuerdos, el de ella. Nunca supe quien fue. Los hombres tenemos todos un pequeño reducto en nuestra mente, un desván donde escondemos tarde o temprano el corazón. Creo que no venimos al mundo preparados para gestionarlo como las mujeres, ellas hablan, charlan, pregonan esto y aquello. Lo exponen todo a la luz del día, sufren, ríen, lloran, no les importa digo yo. Nosotros no traemos libro de instrucciones. Por eso lo guardamos para poder sobrevivir. Luego nos hacemos los despistados, los faltos de emociones, unos patanes sentimentales. Quizás hasta nos extralimitamos. Pero entiendo a Smith, puede que lo pasara tan mal que dijo basta. ¿Por qué Montijo? Nunca me lo dijo.
Ahí está mirando a poniente, la mano hundida en el agua como queriendo tocar…..acariciarla con la punta de sus dedos. Sé que aun sigue tan enamorado como entonces y es su manera de seguir viviendo.
El sol ya se ha puesto y con los arreboles de un cielo de verano jalo la escota de la mayor y coloco ambas velas a estribor, arranca el barco suavemente, se desliza con garbo y vira como esa gaviota rumbo a casa.

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