A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

jueves, 14 de julio de 2011

Los poemas de amor de Marichiko.





LVI. Esta carne que tú has amado...

Esta carne que tú has amado
es frágil, inestable por naturaleza
como un barco a la deriva.
Los fuegos de los pescadores de cormoranes
fulguran en la noche.
Mi corazón fulgura con esta agonía.
¿Entiendes?

Mi vida se apaga.
¿Entiendes?
Mi vida.
La corriente y la niebla
me arrastran y desaparezco como las estacas
que protegen las redes de la corriente
en el río Uji.

LV. La noche es demasiado larga para el insomne...

La noche es demasiado larga para el
insomne, el camino demasiado largo para el
desesperado, la vida demasiado larga
para una mujer puesta en ridículo por la pasión.
¿Por qué encontré a un guía sinuoso
en los serpenteantes senderos del amor?

XLIV. El desorden de mi pelo...

El desorden de mi pelo
Se debe a mi almohada insomne y solitaria.
Mis ojos hundidos y mi rostro demacrado
Son tu culpa.

XLIII. Dos flores en una carta...

Dos flores en una carta.
La luna se oculta entre las colinas lejanas.
El rocío empapa los bambúes.
Espero.
Los grillos cantan toda la noche en el pino.
A medianoche se oyen las campanas en el templo.
Patos salvajes gritan en el cielo.
Nada más.

XXXIV. Cada mañana me despierto sola,...

Cada mañana
Me despierto sola,
Soñando que mi brazo
Es tu dulce carne
Presionando mis labios.

XXVII. Cuando salía del baño...

Cuando salía del baño,
me tomaste ante el largo espejo
y junto a la baja cama,
mientras mis pechos temblaban
en tus manos y mis nalgas
se estremecían contra tu cuerpo.

XXIV. Grito cuando me muerdes...

Grito cuando me muerdes los
pezones y el orgasmo
me vacía el cuerpo, como si me
hubieran cortado en dos.

XVI. Abrasada de amor...

Abrasada de amor, la cigarra
canta como loca. Callada como la luciérnaga
mi carne se consume de amor.

XV. Porque sueño...

Porque sueño
Contigo cada noche,
Mis días de soledad
Son sólo sueño.

VII. Hacer el amor contigo...

Hacer el amor contigo
Es como beber agua de mar.
Mientras más bebo
Más sedienta me pongo,
Hasta que nada puede saciar mi sed
Sino beberme todo el océano.


Kenneth Rexroth. EE.UU. (1905-1982)

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