A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Cosas que aprender.


En este País hemos vivido épocas esquizofrénicas, a mi que me encanta el cine ahora me viene a la cabeza, que un día veíamos “Bienvenido Mr. Marshall” y al día siguiente nos ponían a Rod Hudson y Doris Day en una comedia. Lo raro es que mientras la primera era en blanco y negro, nuestro mundo real, la otra era en color. En la norteamericana veíamos teléfonos de colores, aspiradoras, lavaplatos, frigoríficos, coches, piscinas, solteros en apartamentos, parejas divorciadas. Pero para no volvernos locos, quizás pensábamos que era como ver una de Star Trek, ciencia ficción pura.
Todos esos chismes nos fueron llegando poco a poco, también lo bueno que es, que los políticos solo estén dos elecciones en un cargo, pero aun no ha llegado del todo dos cosas creo fundamentales. La admiración por el esfuerzo personal y el rechazo a la mentira, como sinónimo de fraude o engaño.
Cuando a un político que pregona su integridad ante los micrófonos, le pillan en una mentira, acaban con su carrera. Da igual, si mintió a su pareja estando con otra persona, si empleó a un inmigrante sin asegurarlo, si falseo sus impuestos, o metió la mano en el cajón, mentir no está permitido. Cuando te pillan si quieres rehabilitarte, aparte de dimitir tienes que ir al micrófono, reconocer tu mentira y pedir perdón. Es una costumbre venida del protestantismo que no reconoce la confesión en privado sino pública. Además perdonan pero siempre después de oírlo en voz alta. Por eso te dan ese impreso verde en el avión antes de entrar en su país, con preguntas tan aparentemente entupidas como ¿va usted a atentar contra la vida del Presidente?. Estúpidas para nosotros, vitales para ellos. Deberíamos importar esta costumbre de no permitir mentiras, ni medias mentiras, ni casi la verdad, ni los silencios. No solo en los políticos sino en nosotros mismos.
Para navegar en medio del mar, un capitán necesita orientarse a partir de puntos fijos; el sol, las estrellas, el reloj, su brújula, sus cartas de navegación. Con todo ello se sitúa en la mar y nosotros nos situamos en medio de la vida tomando como referencias puntos y valores que damos como fijos. La lealtad, la honradez, la verdad, la fidelidad, la amistad y el amor son nuestras estrellas. Son contratos nunca escritos que uno hace consigo mismo y con los demás.
Un día si y el otro también nos damos cuenta, de la falta que nos haría de copiar a los norteamericanos cuando vemos politicos corruptos alardeando de integridad. Cuando la deslealtad es tomada, como oportunidad o inteligencia de cambiar a tiempo al bando ganador. Que la honradez es cuestión de matices o de cantidad de dinero. Cuando uno se ve vendido o desnudo por una amistad parlanchina y oportunista. Cuando la verdad incluye sucedaneos como las medias verdades, omisiones o los silencios, dejando creer al otro lo que no es, porque no nos interesa. Cuando dicen "te amo" que aparte de ser unas preciosas palabras, es un Pack que incluye siempre el compromiso, de dedicar en exclusiva tu cuerpo y corazon a otra persona solamente y a la vez defienden la teoria que amor y sexo van aparte.
Cuando estos valores solo son palabras bonitas pero huecas, porque cuando nadie nos ve y por detrás hacemos lo contrario, el resultado es que todos vamos a la deriva.
Me siguen enamorando esas estrellas de siempre, las necesito porque sin ellas estoy perdido.

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