A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

viernes, 26 de agosto de 2011

Tiempos.









Cuando Raúl solicitó el permiso maternal todos lo miramos extrañados, después fueron otros más. Lo siguiente fue el permiso de lactancia de Juan, eso fue más raro, debido a la imagen mental en que lactancia chocaba con lo masculino, pero también terminamos acostumbrados los varones de aquella empresa.
Hoy en el parquecito frente a mi casa se forman dos corrillos; uno de madres a la antigua usanza con sus niños y carritos, todas sentadas una al lado de la otra, charlando animadamente. Al otro extremos una reunión de padres, también con sus niños y carritos. Es la viva imagen del cambio hacia el igualitarismo. Gracias a Dios. Pero a mis ojos observo sutiles diferencias. La primera es la participación en los juegos de Ellos ya que generalmente están de pie o corriendo entre los niños y niñas. Los pequeños también tienen vestimenta distinta según qué grupo, el de las ellas tirando a tonos pastel, profusión de encajes, lazos, vestiditos y zapatos de hebillas. El de ellos todo deportivo y escasamente conjuntado, pero supercómodos.
Con los días de forma progresiva varios niños y niñas del grupo materno se han ido pasando al otro, se juega más y cuando alguna cae, dándose un buen trompazo, los Ellos miran y siguen su charla. El niño ante la escasa atención vuelve a levantarse y con una mano ensalivada se frota su pequeña herida. Después sentados en el suelo charlan animadamente de sus juegos de ordenador, los trucos y maneras de pasar de niveles. Ayer observé que dos madres se han sumado al grupo de Ellos.
Todo esto lo observo y siento una gran esperanza para los hombres. Lo que primero fué una obligación hoy es una elección, una necesidad de vivir esa experiencia, sin esperar a ser abuelos. No sé cómo será el esquema mental de estos niños en un futuro, pero mejor que el nuestro estoy seguro. Que tomen nota los fabricantes de ropa infantil, los anunciantes en TV de detergentes y abrillantadores y los programas de famosas por sus actividades genitales.
Alguien tan serio y buen escritor como Javier Marías titula a su nueva novela “Los enamoramientos”. Ahora nos toca desembarcar en el mundo de las emociones, para mí un respiro, me encontraba solo en esta isla. No se rían pero tiempo al tiempo, tarde o temprano surgirá una Barbará Woods ó una Rosamunde Pilcher para hombres, entonces seremos más iguales.
Ya estaba bien de rebullirnos incómodos en las butacas del cine o de casa, cuando ponen “Los puentes de Mádison”. ¿Has visto memorias de una geisha?, ¿Seda?, ¿Posesión? A mí me encantan verlas con palomitas y rodeado de suspiros de las niñas (por ahora), lo mejor es que ellos (los niños) ya no se marchan a su cuarto.

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