A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

viernes, 21 de octubre de 2011

Cartas desde mi balcón. 13.


Con un mes de retraso ha llegado el otoño a mi balcón. Bajo el termómetro de golpe cinco grados y un aire fresco se apodero de mis brazos, recordé que por seis veces me propuse buscar la ropa ya del tiempo que llegaba pero esta desgana también otoñal lo impidió. Llega el tiempo de la nostalgia, que no es tristeza ni melancolía. Para mí la nostalgia del otoño es como una inmensa red de cazar mariposas, esas mariposas de colores que son nuestros recuerdos agradables y cariñosos. Siguen revoloteando por nuestro presente, negándose a dejarse encolar y ser pegadas en una página del álbum de nuestra vida. Se resisten con acierto, porque las más de las veces se produce un milagro. Vuelven a ser crisálidas y otra vez una espléndida mariposa con colores redivivos.
Al cruzar la calle me asaltan esos recuerdos, grupos de niños de la mano de sus padres, abuelos o hermanos mayores, con sus mochilas repletas de libros, con su algarabía de risas y mohines de enfado. Me recuerda mis tiempos, los lápices de colorear, las gomas de borrar, aquellos mapas de países lejanos, mis canicas. Y porqué no mi señorita de francés y su falda de “patitas de gallo”, origen de mis sofocos en la pre adolescencia. En esto consiste la nostalgia es reabrir este álbum de colores, olores, sensaciones. Esas pequeñas cosas que cantaba Serrat. Que no son tristes si se vivieron intensamente en su momento.
Es otoño para muchas cosas, como la savia de los arboles en ese paseo por el parque que di antes de ayer, siento el amor como perezoso, parado y remolón por mis adentros. Se ha vuelto sensiblero, protestón, se le nota que tiene ganas de descansar después de estaciones calurosas. Por ahí deambula poniendo y quitando mariposas de esas que hablaba.
Cae en mis manos una estampa de un tren de vapor, ese viaje eterno en el que todos andamos inmerso y que es vivir. Nos asomamos a la ventanilla, vagamos por sus pasillos, asentimos o sonreímos a nuestros acompañantes y nos dejamos llevar por una dulce indolencia a la espera de nuestro destino. Entre medio vendrán otras estaciones, invierno y de nuevo primavera, quiero mirarlas con los ojos de esos colegiales, con los míos cuando observaba aquellos mapas de países lejanos. Aun me quedan miles de mariposas que reunir.

3 comentarios:

SUREANDO dijo...

Andamos de trenes los dos hoy....

Evocadora entrada Capitán.

Capitán Smith dijo...

Pues veo que si Beatriz, en mi caso es la nostalgia. Besos

Abril dijo...

Está lindo el texto..la imagen también. Me gusta.

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