A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Gracias.


No te rindas

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.


Mario Benedetti.

martes, 29 de noviembre de 2011

Aceptación.


Saliste a la terraza
pensando que la brisa de la noche
podría devolverte al que eres siempre.
Mas la tibieza que en tu cuarto había
era un ámbito ,allí, bajo la calma
de alejadas estrellas.
Olvidar pretendías unas horas
todavía recientes, la penumbra
que acercaba el latido de los dos,
y tus palabras qué serenas eran
como si a nadie las dijeses. Viste
la emoción de su rostro, su contorno
quemarse de belleza;
y esas mismas palabras te llenaban
de dolor y de sombra.
De nada te sirvió, cuando quedaste
solo, cegar la luz,
hacer brotar desde un rincón la música,
fortalecer tu fe con su joven pureza.
Sobre tu frente se rompían olas
gigantes: el calor
detenido del día,
el naufragio de un hombre que entregaba
la pasión de su vida en el espectro
doliente de la música (aún
como si la esperanza le alentase),
y te ardía el espíritu
porque sentías declinar tu vida.
Para ser el que fuiste
sales a la terraza, para ver
si un frío súbito derriba pronto
la plenitud del corazón. Tocas
el aire oscuro con los labios, oyes
los gritos fatigados de la calle,
la luminosa altura te estremece.
El tiempo va pasando, no retorna
nada de lo vivido;
el dolor, la alegría, se confunden
con la débil memoria,
después en el olvido son cegados.
y al dolor agradeces
que se desborde de tu frágil pecho
la firme aceptación de la existencia.

Francisco Brines. Valencia 1932

A punto de viajar en un coche.



Las ventanas reflejan
el fuego de poniente
y flota una luz gris
que ha venido del mar.
En mí quiere quedarse
el día, que se muere,
como si yo, al mirarle,
lo pudiera salvar.
Y quién hay que me mire
y que pueda salvarme.
La luz se ha vuelto negra
y se ha borrado el mar.

Francisco Brines. Valencia 1932.

Mi amor por tí.



Mi amor por ti es mucho más que amor,

es algo que se amasa día a día,

es proyectar tu sombra junto a mí,
hacer con ellas una sola vida.

Las miradas que ya al conocer
se hablan entre sí en la distancia,
no hacen falta palabras...qué más da!
si ya interpretamos lo que claman.

Los mil detalles que tienes tú por mí,
mi descaro al advertir en lo que fallas,
el sincerarme cuando hay que decir
lo que sinceramente no se calla.

Mi amor por ti es mucho más que amor.
Mi amor por ti es como una nevada,
un torrente de luz, algo tan bello...
como ponerse el sol o amanecer el alba.

Roque Dalton. San Salvador 1933

Después de la tormenta.





Húmeda es la noche,
nostálgicos tus pasos.
Vuelves a caminar en la ciudad desierta.

Libra el viento sus ráfagas sin voz,
su aullido casi humano,
su guitarra sin cuerdas
y sin mástil.

En medio de la calle
tiembla la luna,
prisionera de un charco solitario.

Entre los edificios silenciosos,
la suave oscuridad se olvida de la lluvia
y se acuerda de ti.

José Verón Gormaz.España. 1946

lunes, 28 de noviembre de 2011

Batas blancas.


La soledad real tiene forma de cama de hospital, huele a medicamentos, suena a pitidos inquietantes, a superficies de acero y a decorado de batas blancas. La soledad difumina los nombres de amigos y familiares, que huyeron conforme su agenda se lleno de eventos inaplazables, recordaron tareas abandonadas, o descubrieron que su tiempo era oro. Los pocos que quedan parecen allí en el pasillo, golondrinas en un cable eléctrico, mudas, sentadas una al lado de otra. Esa soledad trae de la mano otras manos, la del médico serio y adusto que es fría pero firme, como ese pilote donde amarro mi barco, me pregunto ¿cuantas imágenes como ésta llevará dentro de su bata?. También las hay calientes y tiernas como la de la enfermera refunfuñona del turno de noche. Ella me recuerda a mi tía Adelaida, que alternaba las riñas con caramelos del bolsillo de su delantal. La soledad real no se escribe en poemas, viene envuelta en palabras del latín y del griego, que dichas detrás de unas gafas, suenan algo mejor que la realidad. Noviembre es el mes oportuno para recordar estas cosas. El mes de la soledad, de las batas blancas y de las golondrinas que se marcharon.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Hay domingos.


Hay días de domingo de lluvia o qué sé yo
que parecen gozar en revolver mi vida,
y encuentran, a pesar de mi desorden,
tal vez en un cajón o en el bolsillo de alguna prenda vieja,
unos recuerdos fuera de contexto, cierto dolor sin lógica,
tan sólo algunos nombres pero un largo etcétera de ausencias.
Hay días, lo repito, que insisten en leerme las líneas de la mano,
y sale mi pasado a relucir, así, tan fácilmente,
como entender mi letra en un diario.

Y sin embargo existe,
escrito en una parte de mí que no conozco,
un trozo de papel indescifrable.
Yo no sé lo que arrastro, es la tristeza de aquel patio a las seis,
campanas a lo lejos, el olor de la tierra mojada,
una tarde de fiebre sin colegio
y un confuso amasijo de voces que me llevan
allí hasta donde puede dar de sí la memoria.
Pero también las dudas y los miedos,
una extraña ansiedad, el nerviosismo de mitad de septiembre
y esa especie de vértigo cuando miro hacia atrás
y esa niebla del tiempo que lo humedece todo.

Y es que apenas me sirve el cumplir años,
tener más experiencia, creerme que ya sé
cómo quedar a salvo de los escalofríos,
si luego llega un día y me demuestra
que aquí estoy yo, el de siempre, todavía,
que jamás cambiaré, que llevo dentro un sabor a imposible,
un puñado de sombras, unos sueños a medias
y estos tristes recuerdos que seguirán conmigo
cuando ya no me quede de la vida otra cosa.

Juan Carlos de Lara. Huelva 1965.

Libro de cuentos.


Sobre la antigua mesa de juegos infantiles
el volumen de cuentos escogidos.
El sol, igual que entonces,
derrama su promesa de luz inagotable sobre las viejas páginas.
Hoy vuelvo a ver, con dedos asombrados,
el paisaje de mis primeros sueños.
El corazón se comba bajo el peso del tiempo como una flor nevada.
Hubo un día que soñé con palacios de oro detenidos
al borde de un estanque. Con diamantes
lloviendo sobre el barro. Con montañas sonámbulas, con dragones domésticos.
Los años han pasado con esa exactitud impertinente.
Ahora,
ya conozco el sabor
-agridulce y perplejo-
de la hierba que crece al otro lado.
Y no siempre es más verde.
He visto transformarse muchas veces
sueños en calabazas,
promesas en harapos,
palabras en ratones asustados.
Quien cruza una frontera, apuñala las horas.
Ahora,
en este tiempo del que huyen las respuestas,
cuando vuelan los pájaros
tras comerse las migas derramadas sobre el musgo del bosque.

¿Cómo encontrar de nuevo el camino de regreso?

Raquel Lanseros. Jerez (Cádiz) 1973.

sábado, 26 de noviembre de 2011

La verdad por fin.


Todo el día
queriendo redactar este poema
y ahora no recuerdo
qué se supone
que tenía que decir.
Los buenos escritores —no hace falta
repetirlo— son aquellos
que saben siempre, exactamente,
cuándo no deben escribir.
Pero ése
evidentemente
no es mi caso.


Roger Wolfe. Inglaterra 1962.

viernes, 25 de noviembre de 2011

No encendáis las lamparas.


No encendáis las lámparas
ni me llaméis.
Dejadme aquí sin luces.
Mi alma está mejor en la penumbra.

Ved cómo la sombra maravillosa
envuelve mi frente.
Mirad mis manos,
mirad mi aspecto dulce
y que os oiga decir:
"Dejadlo está soñando,
dejadlo solo, allí sin lumbre".

Alberto Rojas Jiménez. Chile 1900-1934.

Montar en bici.


Al final descubres que tu vida es como montar en bicicleta, te creías acompañado, cuidado, mimado, querido, amado, pero esa bicicleta tiene dos pedales y tú eres quien va encima. Así que si quieres avanzar tendrás que mover tus piernas. En el mundo siempre hay dos tipos de personas aquellos que tienen el don de compartir contigo sus penas y tú. Lo curioso es que la frase no se puede articular al revés, es decir, si usted pertenece al segundo grupo y un buen día decide levantar el dedo para contar las suyas, no podrá, porque no era ese el momento, porque mira por donde mi problema es mayor, llegaste tarde, seguro que no es para tanto……..todas esas frases que por pudor a tí no te salió decir tantas veces. La vida imita a las tertulias, el que toma primero la palabra, el que asume el papel de dolorido, de depositario de la mala suerte, ese lleva las de ganar. Los que pertenecemos al segundo grupo, los que cuando nos surge un problema lo solucionamos o si nos ponemos enfermos vamos al médico, hacemos lo que nos dice y pare usted de contar no somos fashion. No concitamos la atención, no interpretamos suficientemente el papel para hacernos oír. Los del primer grupo nunca pedalean, siempre van en coche, en brazos o en volandas de otro. Es un arte con el que se nace.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Los besos



No te olvides, temprana, de los besos un día.
De los besos alados que a tu boca llegaron.
Un instante pusieron su plumaje encendido
sobre el puro dibujo que se rinde entreabierto.
Te rozaron los dientes. Tú sentiste su bulto,
En tu boca latiendo su celeste plumaje.
Ah, redondo tu labio palpitaba de dicha.
¿Quién no besa esos pájaros cuando llegan, escapan?
Entreabierta tu boca vi tus dientes blanquísimos.
Ah, los picos delgados entre labios se hunden.
Ah, picaron celestes, mientras dulce sentiste
que tu cuerpo ligero, muy ligero, se erguía.
¡Cuán graciosa, cuán fina, cuán esbelta reinabas!
Luz o pájaros llegan, besos puros, plumajes.
Y oscurecen tu rostro con sus alas calientes,
que te rozan. revuelan, mientras ciega tú brillas.
No lo olvides. Felices, mira, van, ahora escapan.
Mira: vuelan, ascienden, el azul los adopta.
Suben altos, dorados. Van calientes, ardiendo.
Gimen, cantan, esplenden. En el cielo deliran.

Vicente Aleixandre (Sevilla, 1898-1984)

Perdóname.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Atardecer.


Mirar un atardecer encoge y a la vez engrandece el alma. Como otros miles de seres en otros miles de años, quedas sobrecogido y en el fondo de ti mismo siempre queda ese último rayo de luz como esperanza. De un lugar, de un tiempo, de un futuro, de un rostro, de unas manos…De tus manos es lo que hoy hubiera pensado de estar allí. Como esas rocas del faro que se citan en cada marea con las olas, como las palmeras y el poniente, como……el atardecer y tu ausencia.
Se enciende la luz del faro y no sé si es la torre o los barcos quienes más desean verse y encontrarse, como yo a tí.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Gracias Elvira.


Deme un hombre.
Imagino, por ejemplo, que estoy ante un honrado vendedor de hombres a la medida. Uno de aquellos magníficos dependientes orgullosos de serlo que lucían una cinta de metro a modo de guirnalda sobre la solapa del traje. Imagino, por ejemplo, que le digo, "deme un hombre que no pierda jamás la cara de niño; deme un hombre con músculos de hombre, no con esos brazacos de pollo hormonado que les salen en los gimnasios; deme un hombre que sepa guiñar el ojo; deme un hombre que ante una escena conmovedora se desarme y sepa expresar melancolía sin mover un músculo; deme un hombre con ojos de niño y cuerpo de hombre; deme un hombre con un poco de barriga, siempre es más acogedor abrazarse a una barriga que a una tableta de chocolate; deme un hombre que de la bondad pase a tener cara de asesino, como si fuera una versión moderna de James Cagney; deme un hombre que a veces parezca guapo y otras tosco, a veces muy listo y otras algo bobo; deme un hombre que tenga cara de bueno y alma de estafador; que sea un infeliz, un advenedizo, como el gran Gatsby; deme el típico hombre chuleta, de los que se rallan enseguida; deme un hombre al que le sienten bien los uniformes, que cuando se vista un uniforme de piloto de la Pan Am parezca un piloto de la Pan Am; deme un hombre que de pronto se rompa y llore con lágrimas verdaderas; deme un hombre al que nadie ha querido, alguien que lleve la cara de perdedor desde la línea de salida; deme un hombre con cara de pillo; deme un hombre sin época, con cara de ladrón urbano del XIX, de muerto de hambre de principios del siglo XX, de hombre elegante de los años veinte, de millonario insensato de los treinta, de contrabandista de diamantes en Sierra Leona, de chico maltratado por su padrastro o de marido suburbial de los cincuenta; deme un hombre que, aun siendo todavía un muchacho, sea capaz de estar a la altura de una jaca como Kate Winslet; deme un hombre capaz de echar un polvo en la cocina con Kate Winslett sin quedarse menguado entre las extremidades inferiores de tan tremenda señora; deme un hombre que aun rodeado de Meryl Streep y Diane Keaton no solo no sea eclipsado sino que brille; deme un hombre que aunque tenga una discapacidad mental no vea disminuido su atractivo; deme un hombre que cuando se deje el pelo largo parezca una niña y, cuando luzca el pelo corto, un terneraco; deme, en resumen, un hombre que contenga en sí mismo a todos los hombres que en el planeta tierra hayan existido desde el primer homo sapiens, del más primitivo al más sofisticado. Deme, ya sé que es mucho pedir, al hombre".

"Deme un hombre. Artículo de Elvira Lindo en El Pais. 20-11-11"

sábado, 19 de noviembre de 2011

Uno de mis primeros amores.


"La única vez en que una mujer tiene éxito en cambiar a un hombre es cuando le cambia los pañales, cuando todavía es un bebé"...
Natalie Wood, EE.UU 1938-1981

viernes, 18 de noviembre de 2011

Mañana es la única utopía.



Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo...
¡Qué importa eso!
Tengo la edad que quiero y siento.
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido.
Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la
convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuántos años tengo!
No quiero pensar en ello.
Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo
que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer
lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos
y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir: Eres muy joven, no lo lograrás.
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero
con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones
se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse
en el fuego de una pasión deseada.
Y otras en un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues
mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino
derramé al ver mis ilusiones rotas... valen mucho más que eso.
¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!
Lo que importa es la edad que siento.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida
y la fuerza de mis anhelos.
¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.

José Saramago Portugal, 1922 - 2010

jueves, 17 de noviembre de 2011

Pensándolo bien.



Me dicen que debo hacer ejercicios para adelgazar, que alrededor de los 50 son muy peligrosos la grasa y el cigarro, que hay que conservar la figura y dar la batalla al tiempo, a la vejez.
Expertos bien intencionados y médicos amigos me recomiendan dietas y sistemas para prolongar la vida unos años más.
Lo agradezco de todo corazón, pero me río de tan vanas recetas y tan escaso afán.
(La muerte también ríe de todas estas cosas.)
La única recomendación que considero seriamente es la de buscar mujer joven para la cama, porque a estas alturas, la juventud sólo puede llegarnos por contagio.

Jaime Sabines ( México, 1926- 1999 )

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Fantasía.






Fantasía es desde un sueño, un lugar, hasta incluso un perfume.
Fantasía es un dulce duermevela, en el que tu almohada se convierte en los brazos de tu amante. Atrayéndote hacia ella.
Fantasía es consustancial al poeta, a los niños y al amante que vive lejos.
Fantasía es el miedo y el amigo del marino recostado en la borda de su navío.
Fantasía es el viento amable que espanta las negras nubes.
Fantasía es sentir unos besos que quedaron en el aire.
Fantasía es esa sonrisa en los ojos cuando caminas solitario.
Fantasía es borrar la distancia que nos separa con el pensamiento.
Fantasía es mantener la ilusión siempre en el bolsillo de arriba de mi camisa.
Fantasía es el segundo nombre de mi esperanza.
Tú.

El día que mis ojos...



El día que mis ojos me atropellaron
se llevaron a mi cuerpo por delante
lo empujaron a cruzarse en diagonal
y aparecí adherida a su costado.



Marcella Collins. Argentina 1970.

Extrañas formas tiene el amor.


Extrañas formas tiene el amor.
Las galas del deseo se nutren
de harapos de desdicha y de frío.
Por debajo del gozo respiran
los días del hastío futuro.
Toda humedad acaba en desierto,
todo cuerpo en ceniza -me dices
cuando aún aletea el placer
por mi piel como un tímido insecto.
Todo acaba -repites.
Te miro
como se mira a un dios cruel y exacto.
De repente me siento muy sola.

De "Alcoba del agua" 2002
Josefa Parra. Jerez de la Frontera. España 1965.

martes, 15 de noviembre de 2011

Solos.





La humanidad vista desde lejos, podría parecer esos cielos en una noche de verano, cuajados de estrellas, soles, planetas. A nuestros ojos parecen tan cercanos unos a otros y sin embargo nuestros datos nos aseguran, que entre ellos las distancias son considerables. También sabemos que a pesar de esas distancias existen fuerzas que los atraen o repelen.
Somos semejantes a estos astros, vagamos por nuestro universo y estando piel contra piel, la distancia entre dos humanos llega a ser infinita,incluso entre aquellos en los que días antes, no parecía existir dos pieles, sino una tan solo. Son igualmente misteriosas las fuerzas que producen, esa atracción irracional o esa separación contra toda explicación. La amistad, el deseo, el amor. Que fuerza es comparable en el universo a ellas, qué puede fundir dos entes independientes en uno solo. Pero y lo que es mas misterioso, cómo se origina y cómo desaparece……dejando a esos dos seres, nuevamente tan solos y aislados como esas estrellas en una noche de verano.

lunes, 14 de noviembre de 2011

El fantasma de Canterville. Oscar Wilde.

Además de parir un hijo, plantar el arbol y escribir un libro, una tarea importante es asegurar que el vicio de leer perdure. Muchos jovenes presentan sintomas alentadores; hacen preguntas, miran al cielo, una buena historia les quita el sueño y algunos, hasta quedan alelados con la vista perdida trás alguna nube. Para engancharlos, como en la pesca con mosca deben utilizar un buen reclamo, este libro obtiene muy buenos resultados, se los recomiendo.



" Al día siguiente el fantasma se sintió muy débil, muy cansado. Las terribles emociones de las cuatro últimas semanas empezaban a producir su efecto. Tenía el sistema nervioso completamente alterado, y temblaba al más ligero ruido. No salió de su habitación en cinco días, y concluyó por hacer una concesión en lo relativo a la mancha de sangre del parquet de la biblioteca. Puesto que la familia Otis no quería verla, era indudablemente que no la merecía. Aquella gente estaba colocada a ojos vistas en un plano inferior de vida material y era incapaz de apreciar el valor simbólico de los fenómenos sensibles. La cuestión de las apariciones fantasmas y el desenvolvimiento de los cuerpos astrales era realmente para ellos cosa desconocida e indiscutiblemente fuera de su alcance. Pero, por lo menos, constituía para él un deber ineludible mostrarse en el corredor una vez a la semana y farfullar por la gran ventana ojival el primero y el tercer miércoles de cada mes. no veía ningún medio digno de sutraerse a aquella obligación. Verdad es que su vida fue muy criminal; pero, quitado eso, era hombre muy concienzudo en todo cuanto se relacionaba con lo sobrenatural. Así, pues, los tres sábados siguientes atravesó, como de costumbre, el corredor entre doce de la noche y tres de la madrugada, tomando todas las precauciones posibles para no ser visto ni oído. Se quitaba las botas, pisaba lo más ligeramente que podía sobre las viejas maderas carcomidas, envolvíase en una gran capa de terciopelo negro, y no dejaba de usar el engrasador Sol-Levante para engrasar sus cadenas. Me veo precisado a reconocer que sólo después de muchas vacilaciones se decidió a adoptar este último medio de protección. Pero, al fin, una noche, mientras cenaba la familia, se deslizó en el dormitorio de mistress Otis y se llevó el frasquito. "

Ese niño que ocultamos.


Persistentemente ese niño que ocultamos
tras las capas de los años, pugna por salir,
cuando lo logra ¡que debilitados quedamos!
con todas las inseguridades al desnudo
frágiles, débiles, fragmentados.
Apresurados tomamos trozos de experiencia,
memorias esparcidas, sin orden en el tiempo,
y tratamos de cubrirnos, como podemos,
no siempre lo logramos a tiempo,
de manera que alguien no se percate
en esa milésima de segundo,
en que la verdad, es la esencia pura,
de nuestro intrincado ser.

Valéria Azul. Argentina.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Cuando en la tarde aparezco en los espejos...



Cuando en la tarde aparezco en los espejos
Cuando yo y la tarde queríamos unirnos
Tristemente nos despedimos
Tristemente nos hablamos en el espejo que disuelve las imágenes
Quién soy entonces
Quizás por un momento
De verdad soy yo que me encuentro

Quién soy yo sino nadie
Alguien que quisiera pasarse los días y los días
Como un solo domingo
Mirando los últimos reflejos del sol en los vidrios
Mirando a un anciano que da de comer a las palomas
Y a los evangélicos que predican el fin del mundo

Cuando en la tarde no soy nadie
Entonces las cosas me reconocen
Soy de nuevo pequeño
Soy quien debiera ser
Y la niebla borra la cara de los relojes en los campanarios.

De "En el mudo corazón del bosque" 1997.
Jorge Teiller. Chile 1935-96.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Soñé que soñabas.


Ya no recuerdo si me contaste un sueño donde yo te acaricie la espalda, o si es que lo soñé ayer, o si fue un sueño de ambos que yo he soñado, quizás fuiste tu….pero fue un sueño. Boca abajo con tu cabeza apoyada en los brazos y tu pelo caído sobre tu cuello. A tu lado recostado recorrí con mi mano tu espalda, como cuando de pequeño iba de un país a otro, atravesando fronteras de países lejanos, sobre aquellas laminas de geografía. Navegue por los canales de tu cuerpo y atrape mariposas en tus senos. Cerré los ojos ante ese aroma a fantasía que desprende tu piel, y al calor de cientos de atardeceres soñados en tus ojos y los míos, quede dormido, todo fue como un sueño. Solo se que deje escrito en tu piel cien poemas y cien baladas, para acompañar tu noche mientras soñábamos que quizás hicimos el amor. Quizás todo fue un sueño.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Gente especial.




La humanidad necesita de personas que sean capaces, de ir a Marte arriesgando su vida, así como de otras que sean pacientes, conservadoras y minuciosas para la espeleología, restauración de obras de arte, bibliotecas….etc. Solo Indiana Jones podría ser catalogado en ambas categorías, claro que es un personaje de ficción. Pero esta dualidad no es tan ajena de los seres considerados normales. Caemos repetidamente en el error de agrupar a las personas por alguna cualidad o característica, que aislada no es ni buena ni mal como; sexo, edad, altura, nivel económico, hasta signos del zodiaco. Hay otras mas elaboradas que tampoco indican nada, pero tienen una injustificada mala fama. Me refiero a ser una persona introvertida, que es sinónimo de persona tímida, con problemas de sociabilidad, callada, solitaria…..en contraposición de extravertido….una especie de Tony Manero en la vida social.
En la psicología actual un introvertido es esa persona, que desde su interior es capaz de crear, a partir de su propia fuerza. Suelen ser personas con un gran mundo interno, una fantasía desbordante, muy sensibles y ricos emocionalmente. Todo eso suelen verterlo al exterior en forma palpable como ideas, ya sea en la literatura, poesia, musica, pintura, ciencias………debido al esfuerzo caen en periodos de falta de acción, pero a la vez nunca dejan de absorber todo lo que les rodea.
El extravertido no crea nada, pero tiene la habilidad inmensa de poner en marcha, en circulación, todo lo imaginado por el intravertido. Lo difunde, lo transforma, las aplica. Son como Cole Porter y Frank Sinatra. Se necesitan mutuamente y si el segundo es más conocido que el primero, es porque existen mas cantantes y oyentes, que compositores.
Cuidado si está junto a un niño introvertido o con la mirada perdida. El mundo vive gracias a la fantasía de unos pocos.

El maletín de la señorita Pepis.


Subir al desván de la memoria es una trampa , pero el día invita y a veces es hasta agradable. El cielo de hoy es lo que aquí llamamos de “panza de burra”, un gris indefinible lo cubre todo. Es como si la naturaleza nos pusiera una sábana sobre la cabeza, obligándonos a estar quietecitos. Encuentro en un blog que sigo, una entrada sobre el personaje de Mafalda, ufffffff pego un salto de enti-tantos años atrás, época que yo le llamo “mi primera reencarnación”. Yo había desembarcado en la vida, como los norteamericanos en la playa de Omaha, con un maletín de la señorita Pepis que contenía una cuartilla con dos frases; “Tú ten paciencia” e “hijo así es la vida”. Frases crípticas pero tan polivalentes que mejor que de la señorita Pepis, parecían una navaja de McGiver, valían para todo.
La memoria es como aquellas cintas de video en que al rebobinar, ves tu vida muy deprisa y mientras buscas algo determinado, redescubres situaciones, personas absolutamente olvidadas. Es un engaño porque estaban ocultas, pero no olvidadas y si en el fragor del desembarco, tienes que decidir si vas a derechas o izquierda, siempre habrá un momento en que puedas descansar,recuperar esas personas, contar tus bajas, incluso porqué no preguntarte ¿qué puñetas hago yo en esta playa?.......y como Mafalda, elaborar dos frases geniales que te ayuden, a navegar con una sonrisa, en un día tan birriosamente gris como hoy.

viernes, 4 de noviembre de 2011

¿Nos vamos mi Reina?.



Según los profesionales de la envidia y la lengua suelta, en el rodaje de Cleopatra, no era inusual encontrarse a la Reina y a Marco Antonio, por cualquier baretto de la ciudad mirándose fijamente a los ojos. Pero (eso si que era un detalle) vestidos de romano y egipcia. Aparte de la sorpresa, lo que encandilaba a los espectadores era esa mirada. Saltaban chispas hormonales, tantas que de allí surgieron varios matrimonios entre ellos, que de tan grande que fueron ambos, necesitaron separarse varias veces, para no morir incendiados.
Existen miradas de; curiosidad, exploratorias, arrobadas, románticas, de amor y otras que son sexo puro, la cual puede ir sola o en combinación con todas las anteriores. Tal tipo de mirada necesita que ambas personas sepan de qué va el tema y posean un mínimo de actitudes y aptitudes, si va aderezado con amor, mucho mejor.
Si hay algo que me guste más que el juego de conquistarte (conquistarnos), es el momento ese en que dejas la espalda contra el respaldo de tu butaca, colocas una sonrisa con labios entreabiertos y me miras desde detrás de los ojos. Es una panorámica, pones un diafragma del 8, más o menos, de forma que salgan bien nítidos en tu retina, esos labios y su rubor, un leve parpadeo, un brillo en las pupilas, una respiración profunda y luego un repaso (no verbal) por ciertas zonas interesantes de los dos. La mirada de nosotros en ese instante lleva dirección descendente, ojos, labios, cuello, senos, ese lugar donde cruzan tus piernas y los zapatos. La vuestra sigue derroteros distintos y variados. Al final nos encontramos en esa plazoleta de los ojos y los labios.
Sentarme frente a ti y saber cómo me miras y que tú lo sepas también es un momento sublime, es un palpitar acelerado, es el primer acto de instantes después pero vividos ahora.

Brilla el rojo bajo el rojo de tus labios, se vuelven alfileres tus pupilas, siento tu aliento tan cerca que ya no se si es el mío.............un murmullo nos distrae y..............estamos rodeados. Y que nos importa, ¿acaso tiene algo de anormal que tu vayas de reina y yo de romano?. ¿Nos vamos mi Reina?

jueves, 3 de noviembre de 2011

Te echo de menos.




Rio arriba viaja una cortina negra
llenando de silencios tu playa.
Tiras de mi como una niña a su cometa,
que obediente navega
con rumbo a tus salinas.
Me lleva a ti un viento con olor a fantasia,
siento el aroma de tus arenas,
de tu sal y de los pinos.
Recuerdo el canela de tus brazos y
protesta mi piel de tu ausencia,
mientras
buscan mis sueños,
como esas barcas,
dormir en tu sonrisa.

Fotografía de Jacobo Bernal Márquez.

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