A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Aún somos terrícolas.




Para cumplir con la obligación de los rezos, los frailes tuvieron necesidad de dividir el día en periodos concretos. Uno de ellos se encargaba de contar el tiempo y avisaba con campanadas, a sus hermanos que trabajaban fuera y dentro del convento. Ese fue el origen y la necesidad del reloj. Hasta entonces era la naturaleza quien dictaminaba los usos y costumbres. Hoy sin embargo nos han convencido, que podemos hacer de todo a cualquier hora y día, como si lo que nos rodea por fuera y lo que tenemos por dentro, no estuvieran sujetas a ninguna regla o estas carecieran de importancia. Craso error porque los Ginecólogos y Psiquiatras, procuran no hacer guardias en luna llena, los Cardiólogos con anticiclones y viento del sur, los Oncólogos temen los inicios de primaveras u otoños y mucho mas lejos, los peluqueros masculinos reniegan del frío.
A punto de viajar a Marte no deberíamos olvidarnos que nuestra diferencia con los primates son un escaso número de genes, incluso de una mosca que no me acuerdo, somos mas parecidos, que del pelmazo de familiar ese, al que ya barruntamos en estas fechas.

2 comentarios:

mientrasleo dijo...

Me encantó tu entrada de hoy a la que podría añadir mas ejemplos. Uno base siguiendo con médicos sería, no hay médico que quiera hacer guardia en lunes.
Y si no me crees.... pregunta.
Un beso

Capitán Smith dijo...

Como lo vivo a diario es así, llevas razón. Los lunes es montar un puzzle desorganizado en el finde. Otro para tí.

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