A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

lunes, 30 de enero de 2012

La hoja de parra.




Lo de la hoja de parra de Adán siempre me preocupó. Primeramente porqué no una de palmera, la de parra es así como esmirriada para ese uso, por otro lado, imagino al pobre Adán siempre con una mano inutilizada, posando para el pintor de aquella época. Eva no le iba a la zaga, aparte de agarrar su hoja, con el otro brazo tapaba su pecho, cosa incomodísima. Encima el Ángel allí blandiendo una espada, y los pobres mirando atrás, a pique de darse de morros con el primer árbol. Que manía con la hoja de parra, con los velitos y demás paños pudorosos, han tenido las religiones oriundas de aquel terruño. Con el calor que hace por allí.
Sin embargo y pasado miles de años aquella hoja de parra sigue en nosotros, no en nuestro cuerpo desnudo, sino en nuestra mente desnuda. Por eso, en una época donde se nos muestra tantos cuerpos preciosos, donde las costumbres han dado paso al respeto ajeno, sin embargo ahora vamos al psicólogo. Para que nos extirpe esa hoja de parra, esa que aun impide que crucemos la calle con alegría, con nuestra alma desnuda y demos un gran beso a esa persona, que lleva como todos, miles de años expulsados de nosotros mismos.

1 comentario:

Rive Gauche dijo...

Alguno de nosotros, hemos sido valientes y ya no tenemos la parra que nos impide ver nuestra realidad. Un abrazo.

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