A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

sábado, 28 de enero de 2012

Tarde de invierno.



Sobre la calle, una luna mora enseñorea el cielo y sobre el suelo, un par de nubes grises han dejado cuatro gotas, que más que mojada la calle, parece que tiene una escarcha de plata. Brillan los escaparates y se reflejan un par de paraguas. Se achuchan bajo uno de ellos una joven pareja, él la abraza por la cintura y ella recoge su brazo en el suyo, ajenos a los pocos paseantes que con ellos se cruzan.

Este año, ni la lluvia, ni el sol, ni el frío, ni la nieve se deciden a coger la batuta de su tiempo y andamos algo despistados todos, mirando al armario y a la ventana, decidiendo que vestir. Lo mismo creo que va el interior, miramos el almanaque de las antiguas certezas, buscando como vestir nuestras miradas.

1 comentario:

Rive Gauche dijo...

Los momentos compartidos de forma puntual, son especiales, no son suficientes pero tienen su importancia. La unión de muchos de ellos, van formando una relación. Este "pensamiento" tuyo es elegante como lo describes. Saludos, querido Capitán

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