A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

viernes, 10 de febrero de 2012

Al natural.


Era muy joven, pensó él mirando a la enfermera…y bonita….quizás no llegue a los treinta. La edad ideal de una mujer, por su sonrisa, su seguridad, ese tono de voz claro y firme….tiene un hombre en su vida. Lo lleva en sus ojos.
Ella le tomo la tensión arterial, pregunto por sus días y noches y ya al final me dijo..
-Que edad tiene usted Manuel?.
-68 respondí?
-Y todo funciona bien?
-Creo que sí, lo dice usted por algo?
-Me refería a su vida íntima.
-Ah entiendo, bien, no hay problemas.
-Quiere decir que su esposa y usted?......debo anotarlo claro.
-Mi esposa y yo, no tenemos problemas le repito.
-Es que quería en todo caso, hablarle de unas pastillas que le ayudarían….
-Gracias es usted muy amable, pero no las necesitamos.
Recogió sus aparatos, la carpeta y levantándose me estrecho la mano. Firme, cálida. Me gusta su sonrisa y el tacto con que se ha empleado.

María volvió del supermercado, dejo las bolsas en la cocina y sentándose a mi lado me dijo:
-Que te ha dicho la chica?
-Que duraré otros treinta años.
-Dios santo, no se si lo aguantaré. Es guapa verdad?. Es de las que a ti te gustan.
-Muy atenta si es.
-Atenta, atenta, que te haces el tonto, que te fijas que te la comes.
-Bueno de ojos ando bien, de dientes menos jajajajajajajajaja.

Ella siguió en la cocina. Habíamos envejecido juntos, recuerdo que recién cumplido los quince nos hicimos novios. Nos casamos con veintidós años yo y ella diecinueve. Cinco hijos…..cuando nos volvimos a mirar fue con el primer nieto. Hasta entonces no reparé en mis canas y las suyas. El trabajo, los partos, las noches sin dormir cambiaron mi cuerpo y el suyo.
A pesar de sus caricias y de esa mirada que jamás me ha faltado una noche se durmió en mis brazos. Fue recuperar a aquella chiquilla de quince años, que se me hizo mayor. No dormí en toda la noche. Oyéndola respirar en su sueño, la estaba viendo delante de su espejo del dormitorio, mirando los estragos del tiempo. Desde aquel día tengo otra chica a mi lado. Nos reímos dentro de la complicidad de tantos años.
Soy para ella aquel chico desordenado y manchurrón, emplea en mí las horas que antes ocupaban nuestros hijos..............¡que desastre eres Manolo, no te das cuenta del trabajo que me das!!!. Mientras yo voy llevándole las bolsas del super, todas esas tareas que su rodilla dañada le impide. Ella lleva el contaje de todas esas pastillas que debo tomar cada mañana.
Le contaría a la enfermera que tengo una bendita telaraña en mis ojos, que da un tono gris amable y no me importa, porque en vez de realidad tengo mis sueños y mis recuerdos. Que esas pastillas que me habla serían como un despertador inoportuno, una vuelta a la realidad que no deseo. Ahora que hemos vuelto a ser nosotros, a sentarnos juntos frente a la televisión y recordar años con cientos de fotografías añejas.
Cada noche le digo "niña nos acostamos"? y vamos del brazo como la primera tarde que la acompañé de la plaza a su casa.

2 comentarios:

Rive Gauche dijo...

Muy tierno. Así deberíamos envejecer un gran parte del mundo con amor,con cariño y con respeto, nos hace tanta falta.

Carla dijo...

muy bello, sinduda yo quiero ser ella para alguien algun dia!

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