martes, 6 de marzo de 2012

Los dos.





A veces te quiero tanto

que te llamo sin hablarte

con ese silencio impenetrable,

el más ignominioso

de los silencios.



A veces tú no me quieres tanto

que me llamas impaciente

con aquel grito terrible,

el más fuerte de los silencios.



Y todas las paradojas

del mundo respetan la nuestra.

Y los dos seguimos

guardando silencio.

Y tú y yo nos queremos tanto.


Antonio Álvarez Bürger. Chile 1960.


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