A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

viernes, 20 de abril de 2012

Mas o menos esto.










Sobre la conveniencia de aprender idiomas





Hoy me daba la gana ser feliz


ser yo sin más sospecha o raciocinio


que la verdad del cuerpo y lo que


tuviese que decir la lengua,


que lo dijera todo.


Que lo intentara al menos, sin hacerse


ilusiones de heroísmo, aquella lengua


mía, melodramatica


de una castilla extraña o castellana


de siglo veintiuno.


Hoy me daba la gana olvidar los vocablos,


su sonido o su espuma


jugar con otras voces de estos tiempos


que laten por debajo,


para olvidármelo todo, hasta las medias


y si fuera posible, la cabeza.




Margaret Atwood, .EEUU 1939.






martes, 17 de abril de 2012

Y señores.


Romper estereotipos es romper cadenas, la crítica implícita del poeta chileno a la búsqueda del tiempo libre para comprar sin medida, va en ese camino. Los aparatos son para liberarnos no para encadenarnos aun más. Los hombres no nos libramos, buscaré un poema que ponga de manifiesto, cómo también nos roban el tiempo. Tiempo de ser persona y no un objeto-consigue-objetos. Como buhoneros del viejo oeste nos venden remedios milagrosos para alcanzar la felicidad, porque si no tienes una TV de aparatoso tamaño, un automóvil para subir montañas nunca serás nadie.
Para ser una gran mujer solo necesitas un par de ojos que te vean así y para ser un hombre arrebatador búscate esa mujer que sepa verte, porque cuando estéis desnudos de poco te servirá el auto, la lavadora, el televisor, a lo sumo necesitaras un perfume, sentido del humor, ritmo para un steptrease improvisado, pelín de música, la luz de unas velas y fundirte con la noche.
Desde que Ikea nos enseñó cómo montar una pirámide egipcia con una sola herramienta, las diferencias de sexo son el ingrediente agradable de la vida. El resto son tareas unisex.

La señora.



Por fin se compra el microondas
para tener más tiempo.
El tiempo que le sobra
lo ocupa comprando una aspiradora inteligente
que le permite ahorrar cualquier cantidad de tiempo
tiempo que le permite ir con calma al supermercado
donde compra todo lo que necesita de una vez
economizando tiempo tiempo que ocupa
yendo de compras a los centros comerciales
donde compra cosas que le permiten
ahorrar tiempo mucho tiempo que emplea
para comprar cosas que le permiten ahorrar tiempo
tiempo que emplea para comprar cosas que...


Osvaldo Ulloa. Santiago de Chile, 1954.

Poema de emergencia, 1973


Los automóviles norteamericanos
actualmente
no arrancan si no tenés puesto
el cinturón de seguridad.
Idéntica actitud tienen las mujeres
Norteamericanas.


Cyn Zarco. Filipinas 1950.

Llévame.


Llévame hacia el sur
de tus caderas
donde la humedad
envuelve los árboles
que brotan de tu cuerpo
Llévame a la tierra profunda
que asoma entre tus piernas
a ese pequeño norte de tus senos
Llévame al desierto frío
que amenaza tu boca
al desterrado oasis de tu ombligo
Llévame al oeste de aquellos pies
que fueron míos
de aquellas manos que encerraron
el mar y las montañas
Llévame a otros pueblos
con el primer beso
a la región interminable
de lengua y flores
a ese camino genital
a ese río de ceniza que derramas
Llévame a todas partes, amor
y a todas partes conduce mis dedos
como si tú fueras la patria
y yo, tu único habitante

Mario Meléndez. Chile 1971.


sábado, 14 de abril de 2012

Amores pequeñitos de toda la vida.



Necesitamos amar y sentirnos amados, el terremoto de emociones que se siente al estar enamorados, llega a tal extremo que se pierde el control de uno mismo. Nos enternecemos cuando a nuestro lado vemos una pareja mirándose a los ojos, pero también ante un abuelo contando cuentos. Es otro tipo de amor, pero es amor. Igualmente con los amigos, con los pequeños detalles de nuestro trabajo cotidiano. Nunca es verdad eso de que “nadie me quiere”, quizás sea cierto que no nos ama una persona en concreto y afinaría más, que no nos ama como quisiéramos ya que puede que solo nos vea como amigo o amiga.
La nostalgia y la melancolía son arenas movedizas, una zona pantanosa y como tal tiene el encanto del misterio, con esa niebla mágica, esos fuegos fatuos en nuestra memoria. Nuestra mente viene en nuestra ayuda, rememorando personas y situaciones que alivian ese vacío de sensaciones que ya no están, pero solo es un transito, un tiempo de duelo. La vida cotidiana tiene tantos encantos, que si nos dejamos llevar en sus brazos, ella sola, disipará esas nieblas y las confinará donde deben estar, en el recuerdo y nada más.
Desgraciadamente tanto ha cambiado el mundo, que ya no fabrican cosas para toda la vida, obsolescencia planificada se llama, todos los chismes traen una pieza pequeña que se estropea en un momento preciso. Por lo visto eso es bueno para la industria y sus dueños. No se si ya se habrá dado cuenta que; lavaplatos, lavavajillas, lavadora y frigorífico se averían en el mismo año. No es mala suerte sino buena planificación.
Los amores de película también, Ava Gardner, Gar Gable, JhonWayne hubieran ido al desempleo a los 40 años por obsoletos. Menos mal que la vida real es otra cosa, existen y vivimos al menos, uno o dos amores de esos de mandarte al psicólogo. Pero gracias a Dios nos acompañan siempre, una suma de amores que parecen pequeñitos, dulces como los helados de chocolate, como ese beso picaron de tu amigos/as que si te fijas bien, lleva años dentro de tu vida y aunque nunca llegaron a pisar el umbral del enamoramiento, te acompañan con un cariño y una lealtad a prueba de olvidos.

miércoles, 11 de abril de 2012

La luna nos buscó desde la almena....



La luna nos buscó desde la almena,
cantó la acequia, palpitó el olvido.
Mi corazón, intrépido y cautivo,
tendió las manos, fiel a tu cadena.

Qué sábanas de yerba y luna llena
envolvieron el acto decisivo.
Qué mediodía sudoroso y vivo
enjalbegó la noche de azucena.

Por las esquinas verdes del encuentro
las caricias, ansiosas, se perdían
como en una espesura, cuerpo adentro.

Dios y sus cosas nos reconocían.
De nuevo giró el mundo, y en su centro
dos bocas, una a una, se bebían.



Antonio Gala. Ciudad Real 1930.

miércoles, 4 de abril de 2012

Diario.



Escribe tu diario en la noche
entonces verás más claro
lo que sobrevivió, lo que quedó
lo que te importaba del día
lo que en la vida fue más vivo.
En el espejo del salón apagado
se abre el ojo interior.
Es la suma de las miradas.
Escribe tu diario en la noche
cuando todos se hayan acostado.
Habla cuando todo se silencie,
es cuando eres necesario.
Interpreta el fuego apagado.
Lee el libro cerrado.
Ama el amor extraviado.


Henrik Nilsson. Suecia, 1971.

Mirando afuera y dentro.


El día que descubrí que las palabras de amor eran como los bombones de licor, me lleve una sorpresa. No solo era cierto que pregonaban tener sabor a licor, sino que en el centro llevaba una burbuja de ese licor. Ahora comprendo la sonrisa de tu cara, ese abaniqueo de pestañas, aquellos suspiros al mediodía, aquel beso medio caníbal tras hacer el amor. No se cuantos años llevaba dándole vueltas al bombón en mi boca cuando un día el liquido se derramo en mi lengua, puse los ojos como platos, la cara como si hubiera sido sorprendido desnudo en el portal…….me entro una nerviosera, un pellizco en el estomago…..Dios, un millón de mariposas taquicárdicas, me hicieron levantarme de golpe, decir “ahora vuelvo” y salir huyendo.
Desde esa tarde, no se vivir sin ellas, pero las cuido, son como las especias, que ni falten, ni sobren. Como la sal o el azúcar; ni soso, ni empalagoso. Con la sonrisa de un iniciado, el pecho en ristre, el oído atento, la mirada llena como si llevara una escarapela en la frente, que dijera, “cuidado novato”. Voy debatiéndome entre la anorexia, la bulímia o la diabetes, sufriendo su ausencia y volando en su presencia. Y en esos trances, comprendo a Santa Teresa con aquello de “viviendo sin vivir en mí”, no se si ella estuvo enamorada cuando lo dijo, yo si.

martes, 3 de abril de 2012

Aún colgado de tus besos.






Himno a Venus





Amor bajo las jarcias de un velero,


amor en los jardines luminosos,


amor en los andenes peligrosos


y amor en los crepúsculos de enero.





Amor a treinta grados bajo cero,


amor en terciopelos procelosos,


amor en los expresos presurosos


y amor en los océanos de acero.





Amor en las cenizas de la noche,


amor en un combate de carmines,


amor en los asientos de algún coche,





amor en las butacas de los cines.


Amor, en las hebillas de tu broche,


gimen gemas de jades y jazmines.






De "Semáforos, semáforos" 1990. Jaime Siles. Valencia 1951.


Oleo de Evert Thielen.



lunes, 2 de abril de 2012

Aquel hombre.......



Aquel hombre de ojos rojos y chaqueta azul venía
de muy lejos. Balbuceaba canciones por los parques y solía
relatar historias aparentemente sin sentido. Sin embargo,
parecía poseer un extraño entendimiento y saber
por qué algunos adolescentes lloran al despertar, herido
el pecho por el resplandor de la mañana.



Ana María Moix. Barcelona 1947.

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