A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

miércoles, 4 de abril de 2012

Mirando afuera y dentro.


El día que descubrí que las palabras de amor eran como los bombones de licor, me lleve una sorpresa. No solo era cierto que pregonaban tener sabor a licor, sino que en el centro llevaba una burbuja de ese licor. Ahora comprendo la sonrisa de tu cara, ese abaniqueo de pestañas, aquellos suspiros al mediodía, aquel beso medio caníbal tras hacer el amor. No se cuantos años llevaba dándole vueltas al bombón en mi boca cuando un día el liquido se derramo en mi lengua, puse los ojos como platos, la cara como si hubiera sido sorprendido desnudo en el portal…….me entro una nerviosera, un pellizco en el estomago…..Dios, un millón de mariposas taquicárdicas, me hicieron levantarme de golpe, decir “ahora vuelvo” y salir huyendo.
Desde esa tarde, no se vivir sin ellas, pero las cuido, son como las especias, que ni falten, ni sobren. Como la sal o el azúcar; ni soso, ni empalagoso. Con la sonrisa de un iniciado, el pecho en ristre, el oído atento, la mirada llena como si llevara una escarapela en la frente, que dijera, “cuidado novato”. Voy debatiéndome entre la anorexia, la bulímia o la diabetes, sufriendo su ausencia y volando en su presencia. Y en esos trances, comprendo a Santa Teresa con aquello de “viviendo sin vivir en mí”, no se si ella estuvo enamorada cuando lo dijo, yo si.

2 comentarios:

Rebeca dijo...

Con qué delicadeza has escrito esta reflexión, has buscado la seda para dejar estas palabras reposando en ella. Has acariciado tu corazón para brindar con todos nosotros y probar un poco de ese licor, que embriaga y te deja soñar.

Maravilloso capitán.

Rive Gauche dijo...

Lo ha definido muy bien Rebeca, Es precioso lo que has escrito. Todo con mucha delicadeza

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