A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Navegando por mi mar interior.


Como las alfombras sobre la baranda de un balcón, yo también necesito que me dé el aire, que se desprendan de mi piel todo eso que se me fue añadiendo de aquí y de allá. Eso que definimos por tolerancia…o la sabiduría de la edad, que suena peor claro, hacerse el tonto que diría mi abuela, un arte según mi padre.
Hoy navego a esa isla misteriosa aun que es el yo mas interior, aquí sentado mirando el mar veo como día a día anochece más temprano y ya esa luz dorada del otoño se va insinuando. Es en estos días que como los antiguos chamanes recolecto; la simplicidad de la margarita, el aire bajo las alas de ese gorrión, un beso al aire de esa enamorada despidiéndose de él montada en una bicicleta. Me quedo con la risa de esos niños, el paso corto y firme de un par de piernas, bellísimo compas de arquitecto que va trazando curvas sobre la acera.
Es la belleza de la vida esa potente fuerza que nos carga las baterías y vuelve el rumor del mar a nuestros oídos, al igual que vuelve la brisa a ser, ese echarpe de espuma de sal sobre nuestros brazos, ese tic tac del mar y sus olas quienes dan cuerda al reloj de nuestra sonrisa.

1 comentario:

mientrasleo dijo...

Me ha gustado la imagen que formaste ante mis ojos con tus palabras. De paseos tranquilos, sin compañía, sólo mirando y pensando entre paisajes reales y otros aún más reales que llevamos dentro.
Reflexión serena, de paz.
Besos

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