jueves, 11 de octubre de 2012

No es malo ser portero.

Un premio Nóbel no es como el Oscar, en el primero no conoces a los nominados, por ello solo sube a recibirlo, aquel que la Academia ha designado. En el otro no, ves las caritas de los que esperan, sonriendo siempre y luego ….The Winner is………………... al resto se le queda un rictus a medias entre el llanto y las hemorroides.
Todos hemos vivido en nuestra vida este momento…..¿mamá tu quieres más a mi hermano que a mí?, ¿a quien quieres mas a papá o a mamá?. En el patio del colegio se elegían equipos y dos capitanes autonombrados, iban señalando a los que querían en el suyo. Si eras el último, aparte de la soledad evidente, te tocaba ser portero por aclamación.
Siempre estamos eligiendo o siendo elegidos, en el trabajo, en el amor, en el sexo, en la amistad. Luego la vida se complica tanto que hay un desenlace peor que los anteriores. Preguntas ¿conmigo o sin mí? . Se dan la vuelta, no dicen nada y ni siquiera juegas de portero.


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