A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

martes, 26 de febrero de 2013

Hablando de la felicidad.

Un libro y Nora............

A solas y con blues.

Esta noche voy a desconectar el wifi de ahí fuera y recogerme conmigo. Bueno y con un poco de blues. Quizás una copa.

Ecos.



En aquella mirada
¿Cuantos minutos pasaron?
Diez, cien, mil latidos quizás.
El péndulo quieto, las voces lejanas
de los presentes se volvieron ecos.
Quedo en el aire una pregunta
quedo la respuesta en misterio.
Después en medio la noche
solo murmullos, luego silencio.



Cosiendo redes.

Con la red de la memoria en las manos, voy repasando las mallas que deshace el tiempo, por donde escapan mis recuerdos hacia el mar de los olvidos. Pasan paños de red de un lado a otro y me veo como en un espejo. Todo cambia y todo sigue igual, son los matices, los colores que varían. Supongo que algo de otoño existe, en los miles de grises filosóficos que van apareciendo y no creas, también tiene apasionamiento. El haber adquirido certezas, produce una honda satisfacción.

Son los demás los que opinan sobre el modelo de nuestro reloj, a mi me gusta el mío y en general los nuevos los veo deficientes, cuestión de gusto claro. Aquí espero verte y dar un paseo tan largo como la charla que saquemos a debate. Quizás leer un libro esperando el atardecer,  esos momentos, pequeños nudos con que tejemos nuestra red.

Campanadas.


















La ciudad nos envuelve largamente,
Como una noche dolorosa.
A nuestro lado ruedan los camiones
Como brujas agónicas.
Una campana se queja a lo lejos desesperadamente.
Algún campanero irascible le estará golpeando el corazón.
Caminemos.
Olvídate del mundo.
Piensa solamente en lo que llevas piel adentro
Y sabrás qué dulce y qué sabroso es, de pronto, vivir.
          
Jorge Delio Bravo. Costa Rica 1938-1967


lunes, 25 de febrero de 2013

Huele a mar.




Huele a mar, es algo mas que salitre, aquí es un olor especial. Se echa de menos cuando ya de vuelta en la  gran ciudad volvemos a ser uno más. Se alternan los cielos en estos  finales de febrero, en solo unas horas pasas de acuarelas grises a negros presagios y luego sol radiante. Es una suerte de travestismo de mangas y chalecos.  Algún turista despistado pasa en bermudas,  camiseta y dedos de los pies al aire.  Nos da un repeluco en los  pelillos de la nuca al verlo y cierta sana envidia de su termostato centroeuropeo. Nuestro reloj es otro y debemos esperar veinte o treinta días para imitarlo. Va uno saludando parroquianos y lugareños a derecha, que al otro lado solo está la arena, es  un ver y ser visto,  existir, ser alguien, de un lugar......persona. Poco a poco te vas  impregnando, participas es un zambullirse no ya en el agua sino en  las personas y esos "buenos días  se transforma en "hola ....seguido de tu nombre", cuando eso pasa sientes que te crecen  raíces, que una inmensa red te ha atrapado y a los saludos añades sonrisas, agitas una mano y   sigues viendo pasar nubes camino del muelle del puerto. 



jueves, 21 de febrero de 2013

Oculto.


Hoy la cortina está echada
El velo cubre la cara,
El mundo sólo su aspecto,
Árbol, pared de ladrillo, polvorientas hojas
De hiedra, un pájaro
Sacudido el polvo
Cuyo color comparte. Nada
Significa o es.
Sin embargo, vi alguna vez
La trama de luz que todo esto configura
De modo distinto a este. Haber visto
Es siempre saber.

Kathleen Jessie Raine . Inglaterra 1908-2003

Dialogo amoroso














Dije: "¿Su nombre?"
Y ella:
"Como más le guste."
Dije: "¿Elegimos Carole?"
Y ella:
"Por el momento, acepto."
Dije: "¿Está usted sola?"
Y ella:
"No, estoy con usted."
Dije: "¿ Y si hacemos el amor?"
Y ella:
"Su deseo tiene todos los derechos."
Dije: "¿Qué clase de hombres le gustan?"
Y ella:
"Croupiers, industriales, profesores de natación."
Dije: "¿Sus preferencias?"
Y ella:
"Los hombres tristes, pero no demasiado."
Dije: "¿Vamos a comer?"
Y ella:
"Las ostras son un buen preludio."
Dije: "¿Lee usted libros?"
Y ella:
"Sartre, Camus y Thomas Mann."
Dije: "Tiene usted unos pechos muy bonitos."
Y ella:
"Sí, a mí también me gustan."
Dije: "Es usted prácticamente divina."
Y ella:
"Tiene usted razón."
Dije: "¿Qué le gusta que le regalen?"
Y ella:
"A lo mejor esto es gratis."
Hicimos el amor
El lunes, el martes, el domingo
Y el lunes siguiente.
Discutimos sobre Flaubert,
Luego sobre Tolstoi.
Dije:
"Tiene usted unas rodillas inolvidables."
Y ella:
"¿Sólo las rodillas?"
Nos cansamos el uno del otro
El mismo día, a la misma hora,
Lo cual es infrecuente y virtuoso.

Alain Bosquet. Ucrania 1919-1998

martes, 19 de febrero de 2013

El amor nuevo.




Todo amor nuevo que aparece

nos ilumina la existencia,
nos la perfuma y enflorece.

En la más densa oscuridad
toda mujer es refulgencia
y todo amor es claridad.
Para curar la pertinaz
pena, en las almas escondida,
un nuevo amor es eficaz;
porque se posa en nuestro mal
sin lastimar nunca la herida,
como un destello en un cristal.

Como un ensueño en una cuna,
como se posa en la rüina
la piedad del rayo de la luna.
como un encanto en un hastío,
como en la punta de una espina
una gotita de rocío...

¿Que también sabe hacer sufrir?

¿Que también sabe hacer llorar?

¿Que también sabe hacer morir?


-Es que tú no supiste amar...

Amado Nervo. México 1870-1919


viernes, 15 de febrero de 2013

Añoranza.


Y esta noche
haré contigo
el amor en sueños.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Luz.




Para alguien del sur la luz se convierte en una necesidad, incluso nos ponemos irritables y maleducados a partir del tercer día de nubes. Observamos la más leve variación en las tardes, miramos el reloj y sentimos que el sol, se queda con nosotros unos minutos más, que las sombras cambian de orientación, que los pájaros montan una algarabía cada mañana. En suma parecemos los clásicos ingleses preocupados por el tiempo.

Para saludar la luz le he dado entrada hasta aquí, he aventado la oscuridad y puesto una imagen de un lugar para mi mágico, la playa de la Caleta en Cádiz. Ese brillo provoca dos gestos antagónicos; entrecierra los ojos y abre las sonrisas.

Mi 270º es un concepto amplio y cambiante, pero me siento cada vez mas cerca. En estos años he sacado del baúl, apuntes, cartas…. sensaciones, un batiburrillo de cosas diversas. Como todo siempre es una buena y mala noticia, la buena que tengo espacio para guardar recuerdos nuevos y la mala, que tendré que trabajar en esas mismas cosas nuevas. Será con gusto, desde mi rincón o desde mi cubierta siempre con la vista a lo lejos.

martes, 12 de febrero de 2013

Tu voz.




Melodía inacabada,
surgida de un corazón
hambriento de cariño,
caricia expresada con sonido
cadencia pausada de amor
vibrato, piano, ma non tropo
cejilla, andante en sol mayor
a ritmo de garrapatea,
silencio de corchea
jadeos de blanca con puntillo
pizzicato en do sostenido
con tendencia a ritmo 2/4
alegro vivace,
crescendo, timbal, viento,
para morir en fanfarria final,
redonda, descrescendo, mutis, te quiero.

Alejandro Carracedo.

Pompas de jabón.



Pasamos nuestros días subidos a un escenario, exponiendo persona y personaje al juicio de los demás. Somos en origen una dualidad y así, pretendemos elevar hasta cimas irreconocibles, impulsos vitales presentes en cualquier ser vivo mediante la poesía y la palabra. Levantamos teorías como rascacielos y presumimos de eternidad, incluso la exigimos.


Luego la vida es ese patio de butacas, un ser irreal que ruge, aplaude, nos silba y nos olvida. Tengo entre manos un personaje de novela, galán, valiente, sensible, duro, poeta, amante, sumiller, alguna estrella Michelín para las cenas íntimas, pero eso si discreto, con un lado humano, pero sin pasarse. Si eres una de ellas, la cosa se complica aun más, ni te lo explico por no aburrirte, tú ya lo sabes.

A todo actor le llega el retiro en el que se viste por fin de individuo. Toca descansar, te sumerges en esa vida de abajo donde te codeas con sirenas y patanes, deportistas dopados, gente educada y sencilla, magníficos profesionales. Convives con gente en paro, artistas, perros, gatos y canarios, con ese par de viejitos que solo aspiran a dar otro regate a la soledad.

Si tienes suerte de hacer el amor y compartirlo, solo te ruegan que mejor si le pones pasión e interés, si es a comer que traigas varias anecdotas divertidas. Y para compartir un café ya no te piden una encuesta de satisfacción, ni una redacción de dos folios sobre economía, sexo, mariposas o la interrelación entre las lentejas y conquista de América, por contra es bienvenida una simple conversación sobre libros o si prefieres a Daniel Craig antes que a Sean Connery como 007.

No solo eran burbujas lo de los pisos, ni los coches de alta gama. Hemos sido burbujas un poco todos. Pompas de jabón con master bajo el brazo y a la postre personajes de teatrillo de provincias.

No somos eternos, la mitad del tiempo animales y el resto proyectos de ángeles. En esa dualidad esquizoide lo interesante es no perderse, a lo sumo ser aseados, cumplidores y siempre divertidos, con dos patas o con las dos alas.



lunes, 11 de febrero de 2013

Geografía




Esta ausencia de vos, en este espacio,
este lugar cargado de memoria,
que enhebrara mi historia con tu historia
y hoy se reduce a un rito solitario.

Esta esquina, que lleva un nombre amado
dentro de mi pequeña geografía,
que alguna vez fue tuya, como mía,
donde mi nombre propio está enredado.

Este bar, de esta esquina, que nos fuera
cómplice en tantas cosas hoy desiertas,
esa magia de estar, cálida esfera

suspendida en ternura, y ahora yerta,
este esperar, sin tiempo y sin espera,
tu figura, en el marco de la puerta.

Alberto  Gustavo  Amoroso. 1949

viernes, 8 de febrero de 2013

Piel.



Detrás de la pared
el vacío
como dentro de mí
está el silencio
y entre vos y yo
la piel
ese límite
ese mar

Guisela López. Mexico 1987

jueves, 7 de febrero de 2013

Esto que ves.


Esto que ves soy yo,
ni más, ni menos.
Un pedazo de SER...
un trozo de humanidad...
un puñado de risas...
un montón de sueños.
Una cuota de locura...
un pedazo de dulzura
con toda mi sinceridad.
Esto que ves, soy yo,
ni más, ni menos.
Una mujer, a veces una niña,
a veces espacio...
a veces infinito...
a veces pasión...
a veces libertad.
Pero así, simplemente así...
así soy yo.
Es todo lo que tengo,
todo lo que soy...
No es mucho... pero es todo.

Teresa Aburto Uribe. Chile. 1965

La tristeza.


La tristeza es acaso una emboscada
que la muerte nos tiende
hasta quebrarnos.

Ana María  Mayol.  Argentina 1953.

lunes, 4 de febrero de 2013

Las muchachas de Tánger.





Las muchachas de Tánger llevan una estrella en cada seno. Cómplices de la noche y de los vientos, viven dentro de conchas en riveras de ternura. Vecinas del sol que les sopla por la mañana igual que una lágrima en la bota, poseen un jardín. Un jardín escondido en el alba, en alguna parte de la vieja ciudad donde los poetas fabrican barcas para las aves gigantes de la leyenda. Ellas trenzaron un hilo de oro en la cabellera rebelde. Bellas como la llama encendida en la soledad, como el deseo que levanta los párpados de la noche, como la mano que se abre a la ofrenda, fruto de los mares y de las arenas. Van por la ciudad esparciendo la luz del día y ofreciendo de beber a los hombres que están suspendidos de las nubes. Pero la ciudad tiene dos rostros: uno para amar, el otro para traicionar. El cuerpo es un laberinto trazado por la gacela que robó la miel de los labios de la niña. Una estola color malva o tinta anudada en la frente para proteger la palabra de la noche en el cuerpo virgen. Una flor sin nombre creció entre dos piedras. Una flor sin perfume encendió el fuego en el velo del día ajado. Una hendidura en los labios por donde pasa la música que hace danzar a los espejos. Las muchachas, bajadas de una cresta vecina, desnudas detrás del velo del cielo, muerden una fruta madura. Llueve la escama en el velo. El velo se vuelve arroyo. Las muchachas, sirenas que hacen el amor con las estrellas. Las muchachas de Tánger se despertaron esta mañana. Llevaban arena entre los pechos. Sentadas en un banco del jardín público. Huérfanas.

Tahar Ben Jelloun, Marruecos 1944.

Joven con mantón rojo.

George Owen Wynne Apperley.

Esperando un beso.

No se si fue un estornudo, un picorcillo en los parpados o que las tardes son algo mas largas. El caso es que el campo se cubre de verde, la niebla de las mañanas escribe haikus entre los olivos, rondan los gorriones a sus parejas y yo hago cuenta de los días que me quedan, para despedir este invierno.
Disfruto esperando el buen tiempo, dejar tanta ropa de abrigo, sentir el sol en mi espalda, pensar cómo estará el fin de semana y salir a navegar. 
Afuera en el mar aun hace frío,  pero mar y tierra juegan en este tiempo a enviarse mensajes con una brisa cambiante, aprovechan el cambio de mareas, se alternan. Mientras nosotros desperezamos las velas animando el puerto.
Brillaron el sábado  las candelas en cada plaza, en cada pueblo, brillaron las miradas con chispas prestadas y el amor como chiquillo travieso, saca brillo a sus alas con la punta de sus flechas. Los chicos como príncipes remolones se hacen los suecos y tumbados en el banco sueñan con su primer beso.
Va y viene un ligero murmullo.........parece que huele a primavera.


domingo, 3 de febrero de 2013

Balada del loco amor.



I

No, nada llega tarde, porque todas las cosas
Tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas;
Sólo que, a diferencia de la espiga y la flor,
Cualquier tiempo es el tiempo de que llegue el amor.

No, amor no llega tarde. Tu corazón y el mío
Saben secretamente que no hay amor tardío.
Amor, a cualquier hora, cuando toca a una puerta,
La toca desde adentro, porque ya estaba abierta.
Y hay un amor valiente y hay un amor cobarde,
Pero, de cualquier modo, ninguno llega tarde.

II

Amor, el niño loco de la loca sonrisa,
Viene con pasos lentos igual que viene aprisa;
Pero nadie está a salvo, nadie, si el niño loco
Lanza al azar su flecha, por divertirse un poco.

Así ocurre que un niño travieso se divierte,
Y un hombre, un hombre triste, queda herido de muerte.
Y más cuando la flecha se le encona en la herida,
Porque lleva el veneno de una ilusión prohibida.
Y el hombre arde en su llama de pasión, y arde, y arde
Y ni siquiera entonces el amor llega tarde.

III
No, yo no diré nunca qué noche de verano
Me estremeció la fiebre de tu mano en mi mano.
No diré que esa noche que sólo a ti te digo
Se me encendió en la sangre lo que soñé contigo.

No, no diré esas cosas, y, todavía menos,
La delicia culpable de contemplar tus senos.
Y no diré tampoco lo que vi en tu mirada,
Que era como la llave de una puerta cerrada.
Nada más. No era el tiempo de la espiga y la flor,
Y ni siquiera entonces llegó tarde el amor.

Jose Ángel Buesa
Óleo Emile Friant.





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