viernes, 1 de marzo de 2013

Arrecío de frío,

Estábamos todos en silencio,  el frío espantó de clientes la terraza del bar , quedamos cinco de pie arrimados a la cristalera,  unos quizás por la necesidad de un cigarrillo, en otros la necesidad de mirar a lo lejos y perdernos dentro del horizonte. El mar nos facilitó la tarea, puso en off el sonido ambiente, se recreo bajo una cortina de haces de luz y nos dejó tranquilos por un largo rato.
Cuando quedas colgado de ese punto del horizonte, ya no sabes si estas yendo o viniste de vuelta hace tiempo. Me llega el humo del cigarrillo y recuerdo los años de fumador, sobretodo del tabaco de pipa, de la liturgia de prepararla, de aquellas bocanadas que te llegaban hasta los dedos de los pies. Fumarse una pipa entera es algo rotundo, te deja perfecto. La calidad es primordial en todo, vinos, licores, chocolates, mariscos, un chuleton de buey. Como la buena música, la compañía agradable e interesante.........si es mujer preferible pasada la cuarentena, la charla es mas amena, aumentan las coincidencias y el tiempo se marcha en la bandeja del camarero.
Definitivamente el sol se marcha a hacer las americas una tarde mas, como los toreros y las cantantes de coplas, se despide el público con un suspiro en la platea y el frío termina de un golpe con la concurrencia.

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