A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

lunes, 4 de marzo de 2013

Credo (de otros diluvios)














De pronto uno se aleja
De las imágenes queridas
Amiga
Quedás frágil en el horizonte
Te he dejado pensando en muchas cosas
Pero ojalá pienses un poco en mí

Vos sabés
En esta excursión a la muerte
Que es la vida
Me siento bien acompañado
Me siento casi con respuestas
Cuando puedo imaginar que allá lejos
Quizá creas en mi credo antes de dormirte
O te cruces conmigo en los pasillos del sueño

Está de más decirte que a esta altura
No creo en predicadores ni en generales
Ni en las nalgas de Miss Universo
Ni en el arrepentimiento de los verdugos
Ni en el catecismo del confort
Ni en el flaco perdón de Dios

A esta altura del partido
Creo en los ojos y las manos del pueblo
En general
Y en tus ojos y tus manos
En particular.

Mario Benedetti.

3 comentarios:

mientrasleo dijo...

Benedetti jamás se sacude ese poso de tristeza, de nostalgia, que le otorga su tono especial
Besos

Capitán Smith dijo...

En su justa medida la nostalgia,la melancolía son como los grises de una instantánea en blanco y negro. Realzan la alegría.Besos

Anderea dijo...

Pero si una recuerda el final de la producción poética de Benedetti y el final de su vida, se anega inmediatamente de inseguridad, tristeza y pavor. Sólo queda el ramito de Siemprevivas, al que nos aferramos con riesgo de marchitarlo mucho antes de tiempo.

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