A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

lunes, 29 de abril de 2013

Segundas oportunidades.



Arropada bajo una manta de la policía observe como las llamas devoraron toda la casa. Allí había vivido mis cincuenta años, primero con toda mi familia y después con mis padres, hasta quedar sola. A partir de los cuarenta y tres quede de canguro de mis muchas sobrinas y sobrinos o de anfitriona de las inacabables fiestas familiares. Siempre me decían, hija es que aquí en casa de mama es mejor, total tienes tan poco que hacer.
El pasado año admití dos huéspedes. Evelyn era profesora de la universidad y Michel un vendedor de autos, ambos solteros como yo, aunque Michel mantenía una relación con una chica muy hermosa, casada supongo por las horas de visita. No es que yo tenga mucho mundo con tanto cuidar familia, pero la necesidad hace comprenderlo todo. Dios mío pensé espero que hayan podido escapar como yo.
Mi mente quedó en blanco cuando el policía comento a su jefe….hemos rescatado tres cadáveres carbonizados, la dueña y los dos huéspedes creo. La voz no me salía del cuerpo, Rose, me llamo Rose y soy la dueña…….luego pensé en Evelyn, Michel y en su chica a la que había visto entrar y de la que no se su nombre.
Pensé en mis padres, en toda mi vida encerrada en aquel caserón, mi ropa, mis fotos, mis libros….se ha quemado todo, soy alguien sin historia aquí sentada en la calle. Menos mal que en un acto reflejo, agarre mi caja con mis pocas joyas y el dinero. Nunca fui amiga de lo bancos, bastante engañaron a mis padres, así que yo todo en billetes grandes bien dobladitos. Gasto poco así que he ahorrado una buena cantidad.
Me doy cuenta que no soy nadie ahora mismo, que nunca he sido nada.
-Perdón señora dijo el policía debo tomar unas notas.
-Bien lo comprendo le respondí.
-Conocía a alguna de las victimas.
-No solo pasaba cuando vi las llamaradas e intente ayudar.
-Entonces no sabe si habían mas personas en la casa.
-Pues no señor agente.
-Me permite su nombre.
-Por supuesto Margueritte Blanch, de Liverpool.
Devolví la manta y comencé a andar rumbo a la estación de metro, pensé en mis hermanas y en la fiesta del domingo, que desastre…..tendrá que manchar sus alfombras…
Sentí mucho las muertes de Evelyn, Michel y su enamorada, pero cuando despegó el avión hacia España es como si hubiera vuelto a nacer.
-Señorita azafata, póngame lo mismo que al caballero.
-Gintonic dijo usted? Pregunte al señor de mi lado.
-De vacaciones a España o es asunto de trabajo, dije quitándome las gafas.





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