A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

lunes, 10 de junio de 2013

Lejos.




Entre la noche que está dormida
Y el mar dormido que sueña y lucha
Tengo enhebrada mi ardiente vida,
Alma que alerta ronda y escucha.
Para mi frente clara diadema,
Los astros hilan vivo reflejo;
Para mis ojos, triste poema,
Las aguas mullen un blando espejo.
Calman las olas sus paroxismos
Llenas de lumbres y de estupores
Y entre las fauces de dos abismos
Hago la siembra  de mis amores.
Aquí las mieses y las derrotas
Son infinitos que yo poseo;
Haces de vida, ansias remotas,
Vasto refugio para el deseo.
Y las criaturas de mi paisaje,
Bestias menores, nunca son malas;
Con la inocencia de lo salvaje
De los querubes tienen las alas.
Aves y peces, sordo murmullo,
Alible fauna reclamadora
Cuando la noche lanza su aúllo
Del mar dormido que sueña y llora.
Nada me hiere donde yo habito;
Mis daños, todos, son de la orilla
Aquí se esconde mi ronco grito
En el manojo de mi gavilla.
Ramos de espuma, leves corolas,
Plantel de soles y de luceros;
Para mí el baño de frescas olas
Y la ardentía de los senderos.
Para mí todas las noches gayas;
Para mí todos los océanos; (*)
Lejos de la tierra, lejos de las playas; (*)
Ningún anillo para mis manos.
No quiero engarces prometedores
Con el mezquino polvo sediento
Donde el gusano vive en las flores
Y la veleta gira en el viento.
Ninguna gracia de la ribera
Donde se miente lo que se jura;
Es más benigna la mar señera;
Es más piadosa la noche oscura


Concha Espina. Santander  1869-1955.

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