A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

jueves, 29 de agosto de 2013

Fin de las vacaciones.



El mayor número de  divorcios suceden después del periodo de vacaciones, al menos eso dicen las estadísticas. Realmente es el acto final, de  algo que viene cociéndose a fuego lento desde mucho tiempo antes. Se presenta un día en que uno delos  dos toma la decisión, generalmente la persona que tiene esperanzas de llevar mejor vida en solitario. No es que la otra parte no se consciente de lo que sucede,  es que tácticamente no le interesa y deja a la otra el desgaste social de anunciar la  ruptura y  comenzar a dar explicaciones.
Haber vivido  este suceso con anterioridad te da muchas perspectivas, la primera es que una ruptura lleva años previos de  sufrimientos.  La vida en común se reduce a bodas, bautizos y comuniones, a sentarse en las esquinas contrarias del  sofá, a rezar algunas noches  para que la  otra parte se  duerma, sin intentar rozarse con tu brazo o peor aún claudicar, que el cuerpo propio también desfallece y a la mañana siguiente restregarte  en la ducha queriendo olvidarlo todo.
En general durante el año se encuentran motivos de sobra para no planteárselo, la mejor excusa los niños,  pero allí en el apartamento de 45  metros es imposible huir, aparte la cama es más pequeña. En ese exiguo territorio, sin amigos salvadores, se enfrentan a la realidad.  Desprovisto  del afecto la  visión del otro es devastadora, aparte  que ese otro  no se molesta  en adornarla ni  mejorarla, así prolifera  la ropa  interior más vieja, aquellos vestidos tan bonitos no vinieron en la maleta o  nunca coinciden contigo, es como si estuvieras abonado a la versión cutre y el resto disfrutan de la Premium. Y es cierto nadie se molesta en adornarse para alguien a la que se está deseando perder de vista. Tampoco compartir diversiones, lugares interesantes, las noticias brillan por su ausencia, se olvidaron los cumpleaños, los regalos de Navidad, para qué si no hay nada que  celebrar…..
Allí mirando la inmensidad del mar o la  montaña de pronto tienes una visión……pasado mañana terminan las vacaciones y tendré que vivir un año más igual a los  anteriores. Se te pone la piel de gallina, miras al conyugue allí sentado medio roncando, con la baba caída, la  gorra hortera y una barriga donde milagrosamente aun le caben cervezas y te dices……ni un día más, te vas a la orilla junto a tu hijo mayor y le preguntas…… Oye Manolín,  papá y yo quizás estemos  un tiempo separados. Mamá hija por fin te has decidido, mucho has tardado. A la vuelta eres una/o más de la estadística.
Un año es mucho tiempo, quizás toda la vida, hay fuera muchísimas personas interesantes, buenísimas, divertidas, dispuesta a compartir afectos, que llevan a tu lado años cuidándote y no te dabas cuenta.  Descubres el sabor de un buen café, las pausas de los escaparates en un largo paseo. El pensar….mañana he quedado con….me  pondré aquel vestido  rojo. Se llama tener  proyectos,  se llama vivir. Se llama volver a ser una persona.

2 comentarios:

Magnolia A. dijo...

Cierto y muy triste a la vez..., se pierden muchos años, pensando, no por los hijos, no por la hipoteca, no por..., al final es Sí, porque lo valgo y ya no aguanto mas. Necesito y merezco ser FELIZ, sola o acompañada, pero volver a ser YO MISMA.

Capitán Smith dijo...

Si se tiene miedo sólo hay que.cerrar los ojos y recordar como éramos de jóvenes, seguro que el 90% de mas veces han llevado toda la carga de la relación. Aunque fuera sólo un día otra vez libre ya merece la pena. Besos

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