A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Orzando al viento.




Un buen día al llegar del cole, subía los escalones de dos en dos, con un olor a tortilla de patatas desde dos calles antes de mi casa y ………………..
-Con cuidad niño, pégate a la pared….no toques nada.
Horror, un escalofrío se apoderaba de mi vida…..mis juguetes, mis soldaditos de goma, mis pistolas de juguete, mis comics, la foto de Hayley Mills…….socorrooooo y dando saltos por encima de cajas y cubos de agua llegaba a mi dormitorio. Cielos…la catástrofe y un abatimiento se apoderaban de mí. Me sentaba donde fuera y comenzaba a decidir entre el asesinato, el suicidio, algún meteorito fulminante que diera justamente en el pasillo.
La verdad que pasado unos días encontré ordenado el armario de la ropa, la foto de Hayley estaba en un porta foto, para mayor alegría aquel libro tan bonito había reaparecido…..todo volvía a la normalidad, pero con mas espacio para mi.
Por molesto o traumático que sea, todos necesitamos tarde o temprano un zafarrancho en nuestras vidas. Lo admitamos o no llevábamos tiempo sin espacio vital, incómodos, con todo los chismes por medio, dejando para mañana aquello que sabemos es una tarea horrible, pero es necesario y oportuno.
Yo tengo fecha puesta, el día 4 de octubre. Primero porque es histórica para el mundo y segundo porque lo fue particularmente para mí. Ese día del 2006 un pequeño banco norteamericano entro en crisis. Nadie le hizo caso, pero curiosamente era algo así como filial de Lehmans Brothers . A la mañana siguiente, la economía en general y mis cosas en particular comenzaron a irse a hacer puñetas y como los hermanos Lehmans que fueron abandonados a su suerte el verano del 2007, al no poder hacer frente a la catarata de rumores, zancadillas, puñaladas, al "todo vale" cuando el poder, el egoismo y la codicia salen a la luz.
Por tanto es un buen día para un zafarrancho, quizás porque dicen los periódicos que se aproxima un resurgimiento, quizás porque tengo desde el verano esta sensación, esta intuición, que  necesito un cambio, nuevos proyectos, nuevas ilusiones, nuevas metas, nuevos retos y personas por las que apostar…….
Permítanme un símil marinero, cuando navegas a vela con un viento inconstante, debes ir atento al timón, tu barco da guiñadas continuamente, cabecea, todos van molestos, te duele la cintura. Pero de vez en cuando ves a lo lejos como la superficie del mar, se riza con unas olas minúsculas, como si al mar, se le pusiera la piel de gallina, eso es una racha de viento y entonces debes orientar la proa hacia esa borda, de inmediato sientes un subidón en la velocidad y cantidad de viento. Tu barco se alza de proa, se asienta sobre el agua y da un tirón hacia adelante. Se alegra de volver a ser un velero y no andar sujetos a tonterías, a meneitos, a ir de aquí para allá, a que te anden tocándote……..(ya saben).
Como aquel día de vuelta al cole, el sábado cinco papelera en mano, cepillos, balletas….zafarrancho de limpieza......(si mi madre me viera jajajajaj)
No se si encontraré después de tantos años aquella foto, aquellas “pequeñas cosas”, en que se resume nuestra vida, lo que un día queríamos ser, lo que nos da valor. Mi barco navega está ardiente, lo noto, quiere volver a ser arrogante, quiere seducir de nuevo a las olas, necesita que le suelten todo el trapo.......................... y pide orzar al viento.



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