A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

martes, 15 de octubre de 2013

Coaching.





Muchas escuelas de negocios y de estudios empresariales utilizan la navegación a vela como practicas. La toma  de decisiones, el liderazgo, la negociación tienen en un barco el terreno  ideal para realizar coaching. A los alumnos tras unas nociones básicas y en medio del mar  se les deja el mando del barco con las velas arriadas. Por supuesto  un monitor esta observante a cualquier problema. De entrada tienen que formar una tripulación, elegir un timonel, un capitán y un destino. El objetivo es claro, volver a puerto. Todos estamos  un día en medio de un mar , queremos  ir a un puerto determinado y disponemos  de unas nociones básicas ademas de una brújula. 
Nuestra brújula no es sino un compendio de; nuestra escala de valores, las costumbres,nuestras fobias, nuestros deseos ocultos, nuestros fallos y virtudes. Conseguir nuestro objetivo nos marca el acierto  o el fracaso. Elegir un puerto atractivo lo hacemos todos,mas o menos a todos nos mueven deseos  similares; felicidad, éxito, una economía desahogada, formar una familia, tener amigos, ser alguien en tu profesión. Para llegar a esos puertos y  contando con un velero normal,  son nuestras decisiones y nuestra brújula quienes nos acerca o  aleja de estas metas. 
Si nuestra brújula nos indica al norte y decidimos ir al oeste,  nos perderemos o llegaremos donde no queríamos y no  es culpa del barco  ni del instrumento. Pero otras veces son nuestros valores y  costumbres los que nos aleja, puede que  seas un excéntrico o que te permites cosas que nadie se permite, ni admite. Los puertos humanos no son inamovibles, es como si  decidieran ellos también a qué barco dejaran entrar, según qué  bandera ondea en tu mástil.
Cuando uno se pierde en el mar siempre hay "marcas" que te indican cómo  volver; el sol te indica este y oeste. Si tiras un  cabo  con un peso, puedes medir la profundidad y ver en la carta de navegación mas o menos, la distancia a la costa, luego es cuestión de poner rumbo. 
Pero lo mas difícil de todo, es tomar conciencia de estar  perdido y  equivocado. Echamos la culpa a la mala suerte, a los vientos, al velero, a Dios, a todos. Si te has equivocado en todos esos  puertos que elegiste,no es mala suerte, es que o  bien haces lo que te da la gana o te has comprado  una brújula particular, que en realidad  no indica puerto alguno y si lo indica es una fantasía.  
Un barco es una gran escuela, te impone; la humildad, el  esfuerzo, la colaboración, el compromiso, hacer tu trabajo y bien hecho,estar atento  a los cambios de la mar y el viento, la camaradería, el respeto a los demás y a ti mismo. Nada de eso te priva de pasarlo bien, de reírte, de disfrutar de la alegría de entrar  por la bocana de ese puerto y ser recibido por tus amigos,tus compañeros, tu familia, todos los que te quieren. Ese y no otro es el premio de las cosas bien hechas.

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