miércoles, 16 de octubre de 2013

Reglas esenciales de preceptiva poética



Al igual que en la aritmética,
donde existen reglas guía,
también las hay en poesía.
Y son: ritmo, rima y métrica.
Si, pues, me lo permitís,
mas que por sabio, por viejo,
a todos los que escribís,
os brindaré algún consejo.

En principiando la clase,
una idea muy sencilla:
nunca, pase lo que pase,
utilicéis la morcilla.
Verbigracia, si yo digo:
" la luna en el cielo brilla
con fulgores de bombilla "
mas que un verso eso es un higo.

A las metáforas ¡ ojo !.
Que es muy fácil escribir
lo que nos viene al antojo,
sin pararse a discernir
entre sembrado y rastrojo.
Imaginad que leemos:
“...reposa en mi tu sien cana
cual, de esmalte, palangana..."
¿Que hay que pensar mas? Pensemos....

Cosa es también pertinente,
el lenguaje delicado
y ajeno a la grosería.
He aquí el ejemplo siguiente:
" estaba el banco, de llover, mojado,
y tengo el culo super empapado " ,
cuando decirse podría
" sobre el banco, las lagrimas del cielo,
en mi innombrable hallaron su consuelo ".

Y si del amor hablamos
en su mas carnal vertiente,
entonces, ya, ! no digamos ¡,
pues se debe procurar
la palabra pertinente
que, acertándolo a expresar
con claridad suficiente,
permita discriminar
al poeta, enardecido
en su ensoñado gozar
de cualquier bruto, salido,
que solo piensa en f.......
Ved, aunque innecesario, este otro ejemplo:
" la achuché contra el catre, violento
y, cuando percató...ya estaba dentro ",
para discernir luego los contrastes:
" ....y en la pasión del encuentro
titilaron las estrellas
y titilaron con ellas
nuestras mas pudendas partes "

Y, una postrera advertencia:
es mortal la verborrea
de palabras estampadas
- como salchichas atadas -
sin rigor ni pertinencia.
Pues sabed bien que en poesía
dice mas quien solo emplea,
las justas para engendrar
en el alma, efervescencia
y con ella cada día,
la ilusión en quien las lea.

Rafael Valero Oltrá. Valencia 1944.

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