jueves, 21 de noviembre de 2013

Atardecer dorado















Se aleja el caminante navegando
sobre un lecho de hojas secas.
Un mar de aguas tan doradas
como el cielo de otoño que le cobija.
En vez de vela mayor
lleva un libro abierto en sus manos.
y le sigue una estela de personajes desprendidos de sus paginas;
Romanos, cowboys, piratas y señoritas adineradas,
cuñadas impertinentes, curas y monjas retozones,
al final.
una bandada de enamoradas golondrinas,
hacen piruetas sobre sus pisadas jugando al pilla pilla entre los árboles.







7 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué bonito paseo! ¡Qué estela tan entretenida y dulce!

¡Qué pintoresca es la publicidad que sale en mi ordenador cuando entro a dejarte un comentario!

¡Buen día, caminante!

Capitán Smith dijo...

Publicidad? Que yo sepa no tengo nada que ver. Gracias Anderea y besos

María Estévez dijo...

Preciosos pasos que he recorrido al leer tu poema
Un beso

Anónimo dijo...

Será otro virus. Perdona, Capitán. Tengo el ordenador más poblado que conozco.

En fin...

Capitán Smith dijo...

A veces tengo que fumigar el mío Anderea, porque se te instalan programitas por todos lados. Un gran beso

Capitán Smith dijo...

María un placer tus palabras siempre- Besos

Rive Gauche dijo...

Me gusta los poemas suyos. Tiene mucha imaginacion y cuando se leen, es como si se vivieran o se vieran las escenas. Buen fin de semana Capitan y demas blogueros.

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